Libro: Comentarios a la Carta de la Paz dirigida a la ONU

Vivir y trabajar en amistad

Punto III.- Eliminados estos absurdos resentimientos, ¿por qué no ser amigos y así poder trabajar juntos para construir globalmente un mundo más solidario y gratificante para nuestros hijos y para nosotros mismos?


Este Punto III es una primera "cumbre" dentro del recorrido de la Carta de la Paz. En él se presenta uno de los contenidos principales de este Documento: la amistad, que es una de las palabras más repetidas en él, 4 veces.


Los resentimientos absurdos

En las personas puede haber resentimientos, es decir, que alguien sienta pesar o enojo por algún daño u ofensa injustos recibido por él o por un ser querido. Los resentimientos mantienen vivos sentimientos anteriores. No son una mera rememoración intelectual, como indica F. Torralba , sino que incluyen la emoción e impulsan a actuar. Sin embargo, algunos resentimientos, si son razonables, y proporcionados al mal infligido, pueden tener resultados positivos, como pueden ser, por ejemplo, la maduración de esa persona, buscar con denuedo que se haga justicia, trabajar por la reconciliación con el ofensor, etc. Estos resentimientos, una vez que hayan producido sus frutos, deberán disminuir hasta extinguirse, de lo contrario serían dañinos.

En este Punto III, se mencionan, sin embargo, los "resentimientos absurdos", haciendo referencia al Punto anterior de la Carta; es decir, los resentimientos que se tienen contra personas que no han hecho nada malo contra nosotros y que, por tanto, "no tienen ninguna responsabilidad de lo acontecido". El ser humano es inteligente y es una contradicción que tenga actitudes o sentimientos "absurdos".

Estos resentimientos absurdos se transmiten muchas veces, dentro la propia familia especialmente a los niños y, así, gravitan como una pesada losa sobre muchas personas casi desde que nacen, constituyendo una atadura, una esclavitud al pasado. Una vez "eliminados estos absurdos resentimientos", los contemporáneos quedaremos libres y, asimismo, podremos no esclavizar, con este absurdo instrumento de dominación, a las nuevas generaciones.

En la introducción de la Carta de la Paz se ha dicho que "muchos son los obstáculos" para la paz y que "esta Carta desea indicar algunos principios que puedan ayudar a superar esos obstáculos". ¡Siendo ésta tan breve y concisa, se han tenido que dedicar tres Puntos de la misma para precisar un obstáculo tan importante como son los "resentimientos absurdos", y para señalar los "principios que pueden ayudar a superarlos", principios anunciados al comienzo del texto!

Los resentimientos absurdos volverán a mencionarse en el resumen de toda la Carta, inmediatamente después del último Punto, el X. Eliminarlos es condición indispensable: "Sin resentimientos, ... ,puede construirse la paz".


La amistad

Los resentimientos nos separan de las otras personas. Liberados de ellos, ¿cual es la óptima actitud a tener hacia los demás?

La enemistad conduce a riñas, pendencias y hasta guerras. Es lo contrario de la amistad. Ésta favorece la construcción de la paz. La amistad es la actitud a tener una vez liberados del peso de los resentimientos absurdos.

La amistad es algo libre y se ha de estar liberado para vivirla. La Carta de la Paz sabe que la amistad no puede imponerse y trata con delicadeza este importante e íntimo tema. Por ello lo presenta a modo de pregunta: "¿Por qué no ser amigos?", pero en la cual ya se intuye que la respuesta negativa constituiría un nuevo absurdo. Ante cualquier ser humano contra el cual no se tiene resentimiento alguno, ¿cómo no estar abiertos a la amistad, que puede ser como el común denominador de todas las relaciones humanas?

La amistad es aceptar a las otras personas en sí mismas, tal como son, sin compararlas con modelos ideales -e irreales-, sin calcular la utilidad o provecho que ellas pueden dar, etc.. La amistad lleva a tratar a los demás como uno desea que le traten a él; ella rompe la lógica del resentimiento y trata al otro, sea quien sea, de una manera equitativa. La Carta de la Paz considera la amistad algo tan básico para la paz que la enumera, en el resumen antes mencionado, entre los puntos de partida necesarios: "desde ... la amistad, puede construirse la paz"; es decir, la amistad es uno de los "fundamentos" anunciados al comienzo del texto de la Carta de la Paz para, sobre él, poder construirla.


El trabajo más humanizado

La paz no se construye ella sola. No se logra a base de pasividad, sino que es necesario trabajar para construirla. Y muchas veces, trabajar con denuedo. Por otra parte, casi todas las personas viven en el trabajo la mayoría de sus horas y dedican a él muchas, y a veces las mejores, de sus energías. Pero, si el trabajo es realizado en enemistad o en mera competitividad, bajo coacción, con dureza, sin piedad, con escasa libertad, ausente de belleza y creatividad, y muchas veces desempeñado sólo para obtener poder o por ambición -como de hecho ocurre en tantas ocasiones-, el trabajo, repito, se convierte así en un infierno o al menos en un purgatorio, en todo caso, algo muy lejos de la paz.

Acrecentar la libertad y la dignidad en el trabajo y en la repartición de bienes es un gran reto para el siglo XXI: que la gente puedan escoger la profesión y el trabajo de modo más acorde a sus gustos y cualidades; que los equipos profesionales estén basados más en la amistad y la concordia que en la mera competitividad o en la remuneración; lograr para todos el grado suficiente en su preparación cultural y profesional; educar también para el ocio; que toda persona tenga un mínimo digno de medios para vivir, son sólo algunos de los aspectos que pueden mejorarse, los cuales ayudarían mucho a la paz.

Este Punto III, después de preguntarse "¿por qué no ser amigos", continúa: "¿y así trabajar juntos ...?". Es decir, la amistad es un valor en sí misma; pero, sin embargo, puede producir frutos: el trabajo puede basarse en ella y ésta puede, a su vez, iluminarlo, darle humanidad y calor. La Carta de la Paz no ve el trabajo como una realidad absoluta y fría, sino que puede estar asociado a la cordialidad y la amistad. Trabajar siendo amigos, es un gran hito para facilitar la paz. El trabajo, así, puede constituir un gozo, en vez de una esclavitud, como tan a menudo es y sus resultados serán benéficos para la sociedad, precisamente por provenir de la amistad. El desarrollo de los voluntariados es una realidad esperanzadora en este aspecto. ¡Cuántos enfrentamientos, sufrimientos e infelicidad podrían evitarse si se humanizara más el trabajo!


La solidaridad

Sólo siendo amigos se puede "trabajar juntos para construir globalmente un mundo más solidario y gratificante".

La actitud de "solidaridad" alcanza, no sólo a personas a quienes uno conoce y se relaciona con ellas, sino también a personas de las cuales se sabe casi sólo de su existencia, ... y de sus necesidades. Ser solidarios es otro pilar sobre el que construir la paz. La solidaridad se menciona en este Punto III de la Carta de la Paz y es tratada más a fondo en los Puntos V y IX. Se le nombra 3 veces en el texto. De ahí su importancia.

"Trabajar juntos", es decir, no construir cada uno por sí mismo ni cada país por su cuenta sino trabajar conjuntamente para hacer del mundo una globalidad, como dice Cussó , es otro reto a afrontar. Que el mundo sea "globalmente ... más gratificante" para todos, al menos con un mínimo suficiente de felicidad, es asimismo un anhelo justo y deseable.

La Postdata de la Carta de la Paz indica con claridad a quienes va dirigido el esfuerzo de nuestros trabajos en amistad: a "los contemporáneos", o sea, a las personas actualmente existentes: "nuestros hijos y nosotros mismos".