¿Por qué no ser amigos?
Durante una clase en la universidad, una estudiante dijo: "No veo que haya argumento tumbativo que muestre que los seres humanos debamos ser sociales, solidarios. No veo que sea una actitud instintiva, sino más me parece que el tener amigos es algo adquirido, que es algo fruto de la educación". Y añadió un ejemplo: "Un niñito, nacido y criado en la selva, solo entre los animales..., uno de esos casos raros que han relatado las revistas..., cuando algún día él viese ante sí otro ser humano, ¿tendría instinto de amistad, de convivencia?". Eran alumnos de los primeros cursos en esa edad en que, precisamente, se abren desde su intimidad y la de su familia, a la sociedad. Con temor y temblor, en no pocos casos. Casi sin dejarla acabar, un joven a su lado apostilló: "Eso lo prueba que, en la mayoría de las películas de aventuras con extraterrestres, la primera reacción de los personajes seres humanos es de ataque. Agreden antes de que les ataquen a ellos. Siempre se ha dicho que los novelistas y los guionistas interpretan bien el sentir de la gente, luego eso quiere decir que mucha gente piensa así". El profesor dejaba navegar con soltura la conversación. Tenía experiencia de que, participando, los alumnos asimilaban mejor. Eran temas de humanismo que les atañían muy adentro. Él había de tener mucho cuidado al intervenir para no herir a ninguno. Siguió escuchando. Aprender a ser amigos Incluso, nosotros, los jóvenes, en general, no permitimos que nuestros padres "metan las narices" en nuestras amistades. Son "nuestros" amigos; no de "ellos". Pero, a veces, me pregunto: "¿no se puede tratar de la amistad? ¿No se puede aprender a ser amigos?" Estaban tratando, uno por uno, los artículos de la "Carta de la Paz, dirigida a la ONU" que habían conocido. Esta semana, desmenuzaban el punto III que contiene ese interrogante. Uno, aficionado a las lenguas, dijo con un leve tinte de erudición: "La amistad, debe ejercerse tan poco, que no existe en español un verbo que exprese esa acción. Yo propondría a la Real Academia de la Lengua que introduzcan el verbo "amistear" o "amistar" para expresar el hecho de vivir amistad". "Pero, ¿no puede uno vivir sin tener amigos? ¿Es que hay que tener amigos a la fuerza?", retomó la muchacha del comienzo. El profesor vio llegado el momento de intervenir "todos sabéis bien que no se puede tener amigos a la fuerza. Es la primera condición de la amistad, "no forzar". Pero lo que tú preguntas es si la amistad es algo muy propio del ser humano, que le surge de dentro y es muy conveniente que la viva; o por el contrario, es algo accidental que se puede vivirla o no vivirla al puro arbitrio propio, algo así como las asignaturas "optativas". ¿Es algo así?" La mayoría del grupo se removieron, cada uno en su asiento, para atender mejor. Tenían experiencia de que aquel profesor era un buen amigo de sus amigos, también de ellos los alumnos. "Veamos -comenzó-, ese supuesto joven, criado en la selva entre animales, ¿cómo comenzó a existir? ¿Cómo nació?" Individual y social a la vez "Desde que un ser humano comienza a existir, es social", continuó el
profesor, "y se ven dos realidades principales que lo muestran.
Primera: que él fue engendrado fruto de la relación de
dos personas, las cuales son ya un germen de sociedad; son una pequeña
comunidad". Levantó la mano para impedir que varios hablaran
a la vez. "Sí -continuó explicando-,
ya sé que hoy día, con avanzadas técnicas genéticas,
puede haber fecundación in vitro, sin relación física
entre dos personas; pero al menos hace falta la complementación
del espermatozoide y del óvulo. El caso extremo sería si
se logra que quede fecundada la mujer con células de sí misma
y salen ratoncitas, clonadas, igualitas que la madre; pero este caso
extremo no anula la ley general. Asimismo, no la invalidaría el
que la relación no sea pacífica o amorosa, cual es el caso
de los embarazos resultados de una violación. Tampoco en la sociedad
se tratan siempre con paz, con amor y armonía. Pero queda claro
que en la base, en el origen de cada ser humano, hay una pequeña
sociedad, ¿no es cierto?". Concluyó despacio y suavemente: "Decir que el ser humano, primero es individuo y luego se abre a ser social, es una desviación. El ser humano esencialmente es individual y es social. No puede separarse una cosa de la otra. Es las dos realidades a la vez y constantemente". Amistad y solidaridad Al aficionado a las lenguas le gustaba "desmontar palabras" como le decían sus compañeros. Intervino de nuevo: "Hay que observar las terminaciones de algunas palabras, por ejemplo: "a-migo", "ene-migo". ¿Qué querrá significar este parecido entre ellas?" Libres del "peso" de la historia Ingrediente básico: la libertad Otra estudiante que todos decían que era muy práctica, medió: "Además, yo pienso que interesa llevarse bien con la gente porque así se trabaja más y mejor; ello redunda en bien de la sociedad. ¿No dice la Carta de la Paz algo de eso?". "La Carta no dice eso así -intervino la estudiante del principio con una pizca de impaciencia-. No se puede manipular la amistad para obtener resultados, como parece que tú dices, lo cual sería prostituirla. Por el contrario, en la CP se escribe: "...¿por qué no ser amigos y así trabajar juntos para mejorar el mundo?", es decir, primero está la amistad como actitud en sí misma, por el bien y el gozo de las personas. Y luego añade, "y así trabajar"; claro que una sana amistad da resultados e impele a trabajar juntos. Pero no se puede buscar la amistad sólo por los resultados. El "mejor trabajar juntos" será una añadidura que se desprende de la amistad". "Excelente análisis de texto -elogió el profesor, que continuó-. En la Carta de la Paz, sus redactores tuvieron la delicadeza de dejar este punto como una pregunta, sin obligar. En la vida, la actitud más coherente y gozosa es tener amigos; ¿qué lo impide? ¿O es que no se desea tenerlos? Os dejo hoy la misma pregunta: "¿por qué no ser amigos?". ¡Hasta mañana..., amigos!".
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