
X.- Un creciente número de países reconocen ya en la actualidad,
que todos tenemos el derecho a pensar, expresarnos y agruparnos libremente,
respetando siempre la dignidad y los derechos de los demás. Pero
igualmente, cada ser humano tiene el derecho a vivir su vida en este
mundo de modo coherente con aquello que sinceramente piensa.
Las democracias, pues, han de dar un salto cualitativo para defender
y propiciar, también, que toda persona pueda vivir de acuerdo
con su conciencia sin atentar nunca, por supuesto, a la libertad de nadie
ni provocar daños a los demás ni a uno mismo.
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