
IX.- Los progenitores son responsables de haber dado la existencia a
otros seres. Por tanto, con la colaboración solidaria de la
sociedad, tienen que propiciar, hasta la muerte de sus hijos (en
especial los discapacitados psíquicos o los de voluntad débil),
los medios y apoyos suficientes -principalmente dejarles en herencia
un mundo más en paz- para que éstos desarrollen su
vida con dignidad humana, ya que no han pedido existir.
Por otra parte, los jóvenes tienen derecho a ser motivados y entusiasmados
en la alegría de existir, por el ejemplo de sus padres, familia
y la sociedad. Igualmente, para trabajar ahondando en las técnicas
y ciencias, a fin de ellos poder, a su vez, colaborar para conseguir
un mundo más en paz.
Así mismo, es evidente que no se podrá construir la paz
global mientras en el seno de la sociedad e incluso dentro de las familias,
exista menosprecio hacia más de la mitad de sus integrantes: mujeres,
niños, ancianos y grupos marginados. Por el contrario, favorecerá llegar
a la paz el reconocimiento y respeto de la dignidad y derechos de todos
ellos.
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