
VIII.- Los representantes actuales de las instituciones que han perdurado
en la Historia, no son responsables de lo sucedido en el pasado,
pues ellos no existían. Sin embargo, para favorecer la paz,
esos representantes han de lamentar públicamente, cuando sea
prudente, los males e injusticias que se cometieron por parte de
esas instituciones a lo largo de la Historia. Así mismo, han
de resarcir en lo posible, institucionalmente, los daños ocasionados.
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