Si una nación, gracias a sus políticos, va de bien en
mejor, las relaciones entre sus ciudadanos actuales transcurrirán
de una manera más suave y gratificante, e irán naciendo
unos hijos, los cuales podrán alegrarse de que el país
haya ido progresando, pues gracias a ello se habrán dado las condiciones
precisas para los encuentros de los adultos que posibilitaron el existir
de esos hijos. Sin embargo, si algunas naciones están menos bien
gobernadas, las relaciones interpersonales de los adultos que ahora viven
se desarrollarán de otra manera más dificultosa; de ahí otros
encuentros, relaciones, etc, y nacerán otros seres, distintos
de los que hubieran nacido de ir la nación mejor. Los que han
nacido en estas otras circunstancias, podrán alegrarse igualmente
de que las cosas hayan ido en sus países de modo menos pujante,
pues si no, ellos precisamente no habrían sido engendrados. Claro
es que estos nuevos ciudadanos deberán esforzarse para mejorar
la situación cuando sean mayores.
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