
VII.- El ser humano es libre, inteligente y capaz de amar. El amor no
se puede obligar ni imponer, tampoco puede existir a ciegas sino
con lucidez. Surge libre y claramente o no es auténtico. Siempre
que coartemos la libertad de alguien o le privemos de la sabiduría,
estaremos impidiendo que esta persona pueda amarnos. Por consiguiente,
defender, favorecer, desarrollar la genuina libertad de los individuos
-que entraña en sí misma una dimensión social
corresponsable- así como su sabiduría, es propiciar
el aprecio cordial entre las personas y, por tanto, poder edificar
mejor la paz.
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