Sra. María Viñas
Directora de la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU
en ocasión de la entrega de la Carta de la Paz
Barcelona, 14 de septiembre de 2004

Distinguida señora Sub Secretaria General:

 

En nombre de la Universitas Albertiana y del Ámbito de Investigación y Difusión María Corral, y desde la propia Fundación Carta de la Paz, entidades promotoras de la Carta de la Paz dirigida a la ONU, quiero expresarle nuestro agradecimiento por el interés que la Organización de las Naciones Unidas sigue demostrando por esta iniciativa. Cuando el pasado 29 de octubre de 1998, en Nueva York, hicimos entrega de la documentación de la carta de la Paz a la vicesecretaria General de la naciones Unidas, Sra. Louisse Frechette, no podíamos prever que el mundo, que ya vivía tiempos complejos, se vería convulsionado por nuevos y trágicos acontecimientos: el 11 de septiembre en Nueva York, la Guerra en Irak, los conflictos en Oriente Próximo, el 11 de Marzo en Madrid, o los recientes acontecimientos en la escuela Beslan de Rusia. También las Naciones Unidas, en su trabajo a favor de la paz, han sufrido en su propia organización graves atentados que han costado la vida a muchos de sus colaboradores. Entre ellos recordamos con gran afecto Nadia Younis, que tanto colaboró con nosotros en el acto de la última presentación. Estas dolorosas acciones no dejan de generar en la opinión pública una sensación de impotencia y de desánimo. Ante la violencia de los conflictos que atenazan a la sociedad nos quedamos sin respuestas razonables. Tanto a nivel personal, familiar, social, o en el ámbito internacional, parece como si los acontecimientos nos sobrepasaran y la guerra se impusiera de manera irremediable, a pesar de los esfuerzos de tantas personas, grupos e instituciones para lograr la paz.

 

La Carta de la Paz recuerda que el trabajo por la paz es un trabajo difícil y arduo, y que sólo con mucha humildad, seriedad y esfuerzo podremos conseguirla. Y ante esta labor nadie puede quedar excluido, porque la paz necesita la colaboración de todas las personas y de todos los grupos que integran la sociedad. La pregunta que dio origen al primer borrador de la Carta de la Paz (en 1989) sigue plenamente vigente: Si la mayoría de personas desean, en lo más profundo de su ser la paz, ¿por qué no somos capaces de construir una paz estable y duradera? ¿Si dedicamos tantos esfuerzos para lograr la paz, por qué se quiebra con tanta facilidad?

 

Al responder estas preguntas hemos constatado que la paz se construye lentamente, que es un trabajo paciente de años y generaciones. Que no puede hacerse con soluciones rápidas e improvisadas, sino que requiere encontrar unos fundamentos que sean sólidos y puedan sostener el edificio social. La Carta de la Paz dirigida a la ONU es un documento que indica unos fundamentos y criterios a partir de los cuales puede construirse la paz. No es fruto de ninguna ideología ni religiosa ni política ni económica sino que se basa en evidencias. Las evidencias nos interpelan a todos desde su objetividad, y nadie puede apropiárselas en exclusiva: pertenecen al patrimonio común de la Humanidad, como ocurre con los Derechos Humanos, la Promoción de la Mujer, o los derechos del Niño. Por ello está dirigida a todos los ciudadanos y ciudadanas del mundo en general, y a la ONU en particular por ser un centro de armonización de los esfuerzos de las naciones en pro de la paz.

 

Des de las entidades promotoras nos proponemos seguir trabajando con aquellas personas, instituciones, organismos y asociaciones que deseando la paz y, sintonizando con el contenido de esta Carta de la Paz dirigida a la ONU, deseen trabajar en la construcción de un mundo más en paz. Estimada señora Sub Secretaria General, queremos comunicarle que vamos a organizar un gran Congreso Internacional de la Carta de la Paz. Hemos contactado con distintos profesores universitarios de diversos países del mundo, con el propósito de realizar un estudio interdisciplinario de las evidencias y de los puntos que la carta sugiere. Creemos que este Congreso puede ser una gran aportación para la paz. Esperamos y deseamos que en un próxima reunión podamos hacerles entrega de las conclusiones de este gran Simposio Internacional, que junto con los materiales que ya le hemos entregados, pensamos que pueden serles de utilidad en su misión de lograr la paz entre los pueblos del mundo.

 

De nuevo muchas gracias por haber querido recibir en Barcelona, lugar de origen de la Carta de la Paz, este documento en su cuarta entrega.

 

Muchas gracias.

 

Sr. David Martínez
De los Institutos de la Paz de la Universitas Albertiana
en ocasión de la entrega de la Carta de la Paz
Barcelona, 14 de septiembre de 2004

Distinguida señora Sub Secretaria General,

Estos últimos años hemos vuelto a evidenciar que la humanidad no es omnipotente y que no tiene soluciones para todos los problemas que van surgiendo en el mundo. En la introducción a la Carta de la Paz, ya se avisa: No es fácil la tarea de buscar soluciones adecuadas para alcanzar la paz. Muchos son los obstáculos.

 

Son muchas las personas que no quieren que las cosas cambien, viven instalados en un país desarrollado, con un nivel cultural y de bienestar elevado, al que no están dispuestos a renunciar. Aunque aparentemente manifiesten lo contrario, desean la paz en la medida que no repercuta en su manera de vivir o que no les exija demasiado. Y aunque reconozcan que la injusticia, la pobreza, el subdesarrollo, la marginación la escasez de recursos imposibilitan realmente la paz, no ponen todo su empeño y dedicación para erradicarlos. Nuestro mundo, es excesivamente pasivo en su esfuerzo real por conseguir la paz. Después de más de una década de trabajar con la Carta de la paz alrededor del mundo, nos damos cuenta que la paz es un trabajo de artesanos, que no es algo que nos venga impuesto desde fuera, como un elemento extraño, sino que se ha de construir persona a persona, que cada ciudadano y ciudadana se de cuenta de que son el origen de paz y de que la hacen posible. Y ante esta labor nadie puede quedar excluido, porque la paz necesita la colaboración de todas las personas y de todos los grupos que integran la sociedad. La Carta de la Paz empieza diciendo: "Amigos, amigas, la mayoría de personas desean en lo más profundo de sus ser la paz". Y termina: "Sin resentimientos, desde la libertad, las evidencias y la amistad puede construirse la paz. Gracias amigos, amigas". Porque entre desear y la paz y construirla realmente existe un largo camino. La Carta de la Paz es como una carta de navegación, que basada en evidencias, posibilita una nueva forma de ser i de estar en el mundo. Es una propuesta de adultez personal y social, una nueva forma social de ser adulto. Es una invitación a despojarnos de las seguridades que nos proporcionan nuestras creencias, ideologías y apriorismos, para abrirnos a las evidencias de la realidad, que son la brújula que puede orientar nuestro trabajo por la paz. Es posibilitar una sociedad adulta que pase de desear la paz a construirla realmente.

 

Algunas de las propuestas de la Carta de la Paz son:

 

1.- La Carta de la paz construye hombres y mujeres que formen familias y grupos sociales armónicos, que no queden atrapados en prejuicios estériles ni en resentimientos absurdos. Personas y sociedades que, libres de culpas históricas, puedan construir un mundo más solidario y justo, no desde la insatisfacción y la culpabilidad, sino desde el gozo y la alegría de su condición de seres humanos.

2.- La Carta de la Paz erige hombres y mujeres que se saben y se sienten hermanos y amigos de sus contemporáneos, que renuncian a establecer divisiones entre los seres humanos por motivos de clan, etnia, clase social. Que no quieren desencadenar competencias absurdas promovidas por un falso concepto de fraternidad o consanguinidad, sino que saben que su relación fundamental es ser hermanos en la existencia y que esta es la mejor plataforma para vivir la solidaridad y construir unas estructuras humanas que cimienten la paz.

3.- La Carta de la paz elabora una pedagogía que desarrolle armónicamente a las personas humanas para que sean libres, inteligentes i capaces de amar. Una pedagogía que entiende que el amor surge libremente o no es auténtico y ha de tener lucidez. Una pedagogía que edifique un modo de organización social que crea en la libertad, tanto de las personas como de los grupos. Y que por tanto, constreñir la libertad o dificultar el conocimiento a alguien, es impedir que nos aprecie verdaderamente y por tanto que pueda darse la paz.

4.- La Carta de la paz se dirige a instituciones sociales, que acepten con madurez y alegría que nadie tiene un curriculum existencial totalmente limpio, que en su origen y posterior desarrollo hubo acontecimientos injustos que incluso provocaron guerras y pobreza. Y la Carta de la paz les pide que reconozcan esos daños y resarzan los males ocasionados.

5.- La Carta de la Paz, forma personas y grupos que se entusiasmen por hacer desaparecer, en la medida de lo posible, las situaciones de injusticia que se dan en nuestro mundo. Hombres, mujeres y grupos entusiasmados en trabajar por lograr un mundo más en paz. Solo este entusiasmo evitará actitudes pasivas, que motivaran a otros a construir una sociedad en paz.

6.- La Carta de la Paz apuesta por una sociedad democrática, que no sucumba víctima de sus propias limitaciones. La Carta de la Paz señala un ámbito de libertad humana aún no proclamado ni defendido por las democracias actuales: la libertad de vivir conforme se piensa, no solo individual sino colectivamente, dentro del propio país. La Carta señala un camino de salida para la encrucijada en que se encuentran las democracias del mundo.

Estimada señora Sub Secretaria General,

 

El pasado 29 de octubre de 1998, La Sra. Louisse Frechette, terminaba su discurso diciendo: "Nos podéis ayudar a llevar a la práctica las proposiciones de la Asamblea General y enriquecerlas". Es un gozo para todos nosotros, presentarle los contenidos de esta Carta, acompañados de los miles de firmas y adhesiones de personas e instituciones, y del trabajo de reflexión realizado en de todo el mundo. Este documento sintoniza con la Carta Magna de Naciones Unidas. Se lo confiamos para que lo presente al Secretario General, para que las Naciones Unidas puedan asumir sus contenidos y difundirla por todo el mundo a través de las entidades que forman la Organización de las Naciones Unidas. Estamos convencidos que será una contribución positiva en el trabajo que la ONU vienen realizando a favor de la Paz.

 

Muchas gracias.

Sra. Axumite Gebre-Egziabher
Directora de UN Habitat de Nueva York
y delegada de Anna Kajumulo Tibaijuka en este acto
Barcelona, 14 de septiembre de 2004

Es un honor y un privilegio recibir la "Carta de la Paz dirigida a la ONU" en nombre del Secretario General de Naciones Unidas, Sr. Kofi Annan.

 

Señoras y señores,

 

Vivir todos en paz ha sido una condición muy deseada por toda la humanidad. Sin embargo, hoy el mundo afronta retos sin precedentes para intentar asegurar las vidas de sus ciudadanos.

Las Naciones Unidas se fundaron en 1945 como un foro internacional para tratar crisis y resolver conflictos, y desde entonces se ha desarrollado alrededor de esta idea que ha sido como un faro iluminador. Naciones Unidas es una familia de diferentes culturas, cada una de las cuales se somete voluntariamente a las decisiones de la mayoría. De forma destacada, Naciones Unidas se ha movido alrededor de esta asimilación y del multiculturalismo a través de la definición de sus objetivos y condiciones sobre las necesidades humanas universales. Incluso en la sociedad política que representa Naciones Unidas, donde también aparecen los intereses políticos propios de cada país, destacadas personalidades están de acuerdo que el destino de sus países depende de un acuerdo que defina toda la humanidad. Y por este motivo, nos hemos embarcado en un viaje colectivo para descubrir lo que nos hace a todos humanos. Nuestra tarea para este objetivo normativo no se limita a la simple aceptación de las culturas individuales que hacen que Naciones Unidas sea una familia vibrante, un lugar donde trabajar a favor de la paz y de la prosperidad.

Como ya sabéis, la construcción de la paz implica la intervención de la vía diplomática para convencer las partes en conflicto y para hacer cesar las hostilidades para negociar el establecimiento de un acuerdo de paz que deje atrás las disputas. Como acción preventiva, Naciones Unidas a menudo pueden jugar un papel si las partes de la disputa acuerdan que así lo haga nuestra organización. En cambio, la construcción de la paz excluye la utilización de la fuerza contra uno de los dos lados para forzar y acabar con las hostilidades, una actividad que en el lenguaje de las Naciones Unidas se conoce como "peace enforcement".

 

Naciones Unidas proporciona propuestas a través de las cuales los conflictos se pueden contener y resolver, y sus causas iniciales pueden ser controladas. El Secretario General tiene un papel central en la construcción de la paz, tanto personal como para decidir envíos especiales o misiones para tareas concretas, así como la negociación o la búsqueda de factores. Tomando la Carta por referencia, el Secretario General puede presentar cualquier asunto que pueda amenazar la continuidad de la paz y de la seguridad internacional al Consejo de Seguridad. La imparcialidad del Secretario General es uno de los grandes valores de Naciones Unidas. En diferentes instancias, el Secretario General ha sido un instrumento para advertir una amenaza para la paz o para asegurar un tratado de paz.

 

Casos como Afganistán, Camboya, América Central, Chipre, Oriente Medio, Mozambique y Namibia muestran las distintas vías que convierten el Secretario General en un agente de paz.

La construcción de la paz son los esfuerzos por asistir países y regiones en el paso que hacen de la guerra a la paz, e incluye todas las actividades y programas organizados para apoyar y fortalecer estos pasos. El papel de Naciones Unidas a menudo se concentra para facilitar el establecimiento de acuerdos de paz. Por una construcción de la paz efectiva es necesaria una acción concurrente e integrada en varios frentes: militar, diplomático, político, económico, social, humanitario, y otros ejemplos imponderables que contribuían a poner en marcha una sociedad estable y levantan puentes desde la ayuda hacia el desarrollo. En el corazón de la reconstrucción de la paz hay un intento de construir un estado nuevo y legítimo, capaz de debatir pacíficamente en el futuro las disputas, proteger sus civiles y asegurar el respeto por los derechos humanos básicos. Por su parte, UN-HABITAT, en colaboración con otras agencias de la ONU, ha apoyado programas de reconstrucción y de rehabilitación de Afganistán, Kosovo, Irak, Angola, Liberia, Sierra Leone, Somalia, la República Democrática del Congo, otras regiones del Sub-Sáhara africano, y otras zonas que desgraciadamente todavía sufren conflictos. UN-HABITAT continuará su trabajo a favor de la reconstrucción después de los conflictos y la promoción de la Cultura de la Paz en nuestros pueblos y ciudades.

 

Por lo que se refiere al resto de cuestiones clave que se pactaron en el Segundo Foro Urbano Mundial, UN HABITAT ha empezado una serie de diálogos con sus socios para investigar las dimensiones de las amenazas que padecen los asentamientos humanos, así como también ha empezado la vía para responder las crisis de estos asentamientos. A lo largo de tres encuentros de trabajo en red, estamos investigando el papel de la comunidad internacional, de la sociedad civil y de los gobiernos locales y nacionales para repensar y aplicar una ayuda sostenible, que transforme los desastres en una oportunidad para el desarrollo sostenible.

 

Quisiera invitar a todos los presentes a participar en los diálogos del Foro Urbano Mundial y a contribuir en este evento con una relación estrecha entre la ayuda urgente y la fase transitoria del desarrollo.

 

Gracias por su atención.

Sr. Francesc Bonet
Embajador de Andorra a la ONU de Ginebra
e n ocasión de la entrega de la Carta de la Paz
Barcelona, 14 de septiembre de 2004

Señoras y señores,

 

Como embajador de Andorra en la sede de Naciones Unidas en Ginebra, es un honor poder estar presente en este acto de entrega de la Carta de la Paz. Nuevamente podemos observar el aumento de testimonios adheridos a la Carta de la Paz, cuyos valores comparte plenamente Andorra. Fueron estos valores los que motivaron el apoyo de Andorra a esta iniciativa. La paz debe estar por encima de nuestras diferencias internas, de todo lo que nos divide, y unirnos para conseguir un mundo en el que vivir mejor. El Punto III de la Carta afirma " Eliminados estos absurdos resentimientos ¿por qué no ser amigos y así poder trabajar juntos para construir globalmente un mundo más solidario y gratificante para nuestros hijos y nosotros mismos?." Esta idea sobre la unión de la gente ha sido siempre la razón de ser de Andorra, y el resultado ha sido más de siete siglos de paz. Los orígenes de esta paz son la unión de las firmas de Pareatge en 1278, acuerdo que representó la institucionalización de Andorra y el final de los conflictos. "Virtus Unia Fortior" es la inscripción que aparece debajo del escudo de armas de Andorra i que claramente indica que para conseguir la paz es necesaria la unidad de todos.

 

Andorra ha tenido un interés histórico por la paz. Este fenómeno viene dado en parte por la necesidad que tienen los países pequeños de negociar. Andorra cree que la justicia internacional es la mejor via para promover la paz en el mundo. Y esta paz no llegará jamás sin el esfuerzo total de la sociedad e iniciativas como la que hoy celebramos. Finalmente, quisiera reafirmar el apoyo de Andorra a la Carta de la Paz y felicitar a sus promotores por el trabajo realizado hasta ahora. Quisiera destacar especialmente la campaña "Desarrollar la paz en Cataluña", que terminó a principios de este año y que fue un ejercicio ejemplar de divulgación de la paz. En un momento en el que las noticias nos recuerdan a diario la existencia de la guerra, los proyectos que ayudan a reforzar y perpetuar la paz recobran una importancia clave. Muchas gracias

Sr. Jordi Cussó
Director de la Universitas Albertiana
Recepción en el Hotel Ritz de Roger de Llúria de Barcelona
Barcelona, 14 de septiembre de 2004

Amigos, amigas, así empieza la Carta, y digo amigos y amigas: hoy es un día importante, o al menos es un día importante -pienso- por lo que hemos vivido, por lo que hemos hecho y sobre todo porque hemos podido entregarle de nuevo al secretario general: La Carta de la Paz.

 

No sólo el documento que ya habíamos entregado, sino todo el trabajo que se ha hecho a lo largo de estos años, todas las firmas, los testimonios, las adhesiones y sobre todo toda la reflexión que a lo largo de estos años se ha hecho en muchos lugares, en las universidades, en diferentes grupos, tertulias, espacios, seminarios, … todo esto es lo que hoy le hemos podido entregar al Secretario General. Concretamente le hemos entregado a la señora Gerber. Ella es la directora de Habitat en la oficina de las Naciones Unidas; ella es de Etiopía y nos decía, cuando ha entrado, que es una mujer que ha vivido la guerra y que siempre ha tenido un fuerte compromiso por la paz y que siempre que se trabaje por la paz, que podemos contar con ella, pedirle a ella y que siempre estaría presente. Al finalizar también me decía: la semana que viene yo estaré en Nueva York y yo misma le entregaré al señor Kofi Annan esta documentación.

Ella me preguntaba, de todo esto ¿qué es lo que le tengo que entregar?, porque me han dado tantas cosas, … Y al acabar me dice: quiero también el discurso que ha hecho porque también se lo quiero llevar, y le hemos podido dar en inglés, este discurso acaba diciendo:

"Señor Secretario General, ustedes nos ha pedido que les ayudemos en el trabajo que hacen por todo el mundo y nosotros creemos que todo lo que les hemos dicho y aportado, puede ayudarlos en su trabajo, y nosotros querríamos que esta reflexión y estos puntos, ustedes los asumiesen y los difundieran por todo el mundo. Porque creo que este es el punto clave, hasta ahora hemos ido a las Naciones Unidas y hemos tenido apoyo de muchas instituciones, hasta ahora siempre hemos ido allí llevando el trabajo que hemos hecho para que supieran lo que se estaba haciendo.

 

Y ahora hay esta primera petición concreta de decir, queremos trabajar por la paz y queremos hacerlo con ustedes. La Carta de la Paz se dirige a la ONU, se dirige a ustedes, para que ustedes la estudien, la trabajen, la difundan, porque estos puntos que aquí se dicen, enriquecerán el trabajo que se está haciendo también en todo el mundo, igual que nosotros nos enriquecemos del trabajo que se esta haciendo en todo el mundo, de todo esto." Y una cosa le hemos dicho, y que estaba en el discurso que tenían en las carpetas, que nosotros creemos que la Carta de la Paz ayudaba a construir grupos sociales adultos que vivían la paz. Todos nosotros que estamos aquí, los que trabajamos los que colaboran, los que forman parte, muchos amigos y conocidos que se mueven alrededor de esta iniciativa, que como nos decía Socías, todo empezó con el doctor Rubio allí en Xiang. Creo que la mejor contribución que podemos hacer es que nosotros seamos estos hombres y mujeres que vivan esta paz, la que nos propone estos puntos concretos que hay en este documento que hemos leído y trabajado, con los que hemos hecho talleres, conferencias, seminarios y tantos cursos.

 

Pero no se trata sólo de hacer esto, sino que nos vean a nosotros y viéndonos puedan decir que hay un cuerpo social que vive estas evidencias que la Carta de la Paz propone. Creo que es lo mejor que podemos ofrecer al mundo, porque muchas veces al mundo le podemos ofrecer muchos discursos, pero si lo ven y ven esta realidad, entenderán que la paz, entre otras muchas cosas, es una manera de ser y de estar en el mundo que apuesta la Carta, creo que tiene que poder ser la nuestra.

 

También anunciaros el deseo que hay de empezar un congreso internacional sobre la Carta de la Paz, este es el proyecto que ahora llevamos en el corazón, que está ya haciendo los primeros contactos y que deseamos vaya adelante.

Un deseo de trabajar de manera interdisciplinar los diferentes puntos por todo el mundo. Estoy convencido de que este congreso es una gran aportación a la paz del mundo, que lo que se diga y se trabaje, que las conclusiones que saquemos de este trabajo, serán una gran aportación que nosotros podemos hacer.

 

A veces hay gente que cuando hay un conflicto contribuye con personas; hay otra gente que cuando hay un conflicto contribuye con recursos, también se pueden aprobar en nuestro mundo propuestas serias y profundas que de verdad contribuyan, que si la gente las vive, aquello contribuirá a la paz. Creo que este congreso puede ser una gran aportación en nuestro mundo que no acaba de encontrar fundamento, que no acaba de encontrar la manera como consolidar esta paz, puede ser una gran apuesta y una gran aportación que es al que entre todos tendremos que ir haciendo. Y acabar con este deseo que es el mismo que nos decía Socías al empezar. El doctor Rubio hace años escribió un artículo, de estos artículo que nosotros tenemos colgados en la página Web de la Carta, por su intuición por su profundidad y porque va más allá a veces de las cosas, lo mas opuesto a la guerra -decía- no es la paz, sino que lo más opuesto a la guerra es la fiesta, lo que nosotros desearíamos ahora precisamente es poder celebrar, poder tener este rato de gozo.

 

Que sea una manera de gozar esta paz que hoy hemos proclamado, que hoy hemos entregado, que queremos seguir trabajando, que queremos seguir haciendo presente en el mundo y que de verdad este grupo que estamos aquí y muchos otros que no están aquí, pero este gran cuerpo social que vamos formando, sean hombres y mujeres de paz que viven en la fiesta y que viendo esta fiesta que vivimos, el mundo entienda que es posible la paz.

 

Muchas gracias.

 

Sr. Josep Lluís Socías
Co-autor de la Carta de la paz dirigida a la ONU,
Recepción en el Hotel Ritz de Roger de Llúria de Barcelona
Barcelona, 14 de septiembre de 2004

Después de entregar por cuarta vez a las Naciones Unidas la Carta de la Paz, que ha sido un acto impresionante, agradable armónico, ahora queremos que sea un acto también festivo y así encontrarnos para celebrar este momento importante de la Carta de la Paz.

 

Haremos como tres apartados, en el primero habrán unos parlamentos, después un aperitivo y acabaremos con un brindis, así iniciamos este acto. Es un acto que tiene mucha historia, son muchos años trabajando en la Carta de la Paz. Hace pocos días estuve en el Forum y pude ver aquellas figuras de Xiang: hace muchos años que con el doctor Rubio estuvimos en Xiang y vimos estas figuras de terracota cuando todavía no eran famosas en el mundo entero y quedamos muy impresionados de verlas en el lugar que estaban. Verlas ahora de nuevo aquí en el Forum, nos lleva al recuerdo de aquel momento en el que se pensó el inicio de la Carta de la Paz.

 

Una Carta de la Paz que ha ido evolucionando y que en un momento dado pudimos entregar al secretario general de las Naciones Unidas, y hoy en esta cuarta entrega, nos alegramos de compartir y festejarlo todos juntos.

Primero damos la palabra a dos personas para que nos hagan esta presentación y en los parlamentos se hable de este hecho histórico. Primero nos habla Jordi Cussó dándonos la bienvenida.
 

Sr. Josep Mª Forcada
Presidente del Ámbito María Corral de Investigación y Difusión
Recepción en el Hotel Ritz de Roger de Llúria de Barcelona
Barcelona, 14 de septiembre de 2004

Cuando habéis dicho que se escribió la Carta de la Paz en Xiang, Xiang quiere decir puerta de la paz, puerta de la paz que casualidad, y la Carta de la Paz es una puerta para la paz, una puerta abierta que nos hace entender, como nos decía Jordi, esta manera de ser, un estilo de ser, diferente nuevo.

 

Muchas guerras se ha hecho para imponer la paz, qué absurdo qué cosa mas extraña, qué cinismo, cuando precisamente toda guerra supone un dominar conquistar, llevarte felicidad, llevarte alegría, llevarte muchas realidades que tenían una entidad, y para poseerlas, por querer hacer un bien, pues quizás muchas veces haces muchos disparates. El paso que da la carta de la Paz es para que entendamos que no es suficiente con hacer gestos de romper las armas, que no es suficiente vivir lo que llamamos a veces la no violencia, que también son modos de paz. La Carta de la Paz va más allá, es un modo de ser decisivo y valiente que crea incomprensión, es posible que a alguien le parezca que es una especie de filosofía, no lo es, son unas evidencias, como nos recordaba el doctor Rubio, que a veces cerramos los ojos porque es mas cómodo pasar de largo por estas evidencias que penetran nuestra vida.

La Carta de la Paz habla a cada ciudadano y les dice que todo el mundo puede adoptar un estilo de ser utilizando la inteligencia los sentimientos, no para conseguir unos sistemas de vida mas o menos resignados, que en el fondo evocan una extraña tranquilidad o utilizan quizás la inteligencia para hacernos fuertes de cara a conseguir una gran disciplina de la no violencia, es probable que sea positivo pero no es suficiente.

La Carta de la Paz nos pide no construir un ser humano lleno de utopías, desde la realidad del ser, siendo realistas y redescubriendo que el ser humano es un individuo lleno de libertad y esta libertad tenemos que aceptarla, reconocerla y tenemos que acercarnos y ver que detrás de esta libertad humana, hay una dignidad de la persona, que siente que ama que sufre que se alegra, y nos invita a ser adultos frente a esta amistad esta relación.

Cuando pensamos en la guerra, pensamos que es una de las formas mas infantil de responder con unas extrañas maneras en las que la inteligencia queda atrás y lleva a la persona a una toda una serie de actitudes que lo que hacen es llevarse -diría- los valores mas íntimos que puede tener una persona, valores como la convivencia, la entrega, valores del ser social.

 

Con la guerra se destrozan peonzas, se destrozan ambientes y también la intimidad y la belleza, desde esta Carta queremos clamar por esta que hay en el trato digno humano noble sensato, que toda persona madura tiene que saber llevar a cabo. Es muy fácil delante de la guerra culpabilizar a otro, eres tu que has empezado primero, se suele decir, o yo empiezo primero para resolverlo antes o hacerlo mas bien hecho, o bien yo miro de mantenerme al margen y hacer ver que no he sido yo. Cuantas guerras son así, cuantas guerras utilizan las personas, utilizan los sentimientos de las personas, los sentimientos de patria, los sentimientos de tierra para cambiar una realidad a través del engaño.

Es posible que la Carta nos enseñe a amar al individuo la persona, a la sociedad, a los grupos humanos, a la tierra donde uno vive, y amarla con la dignidad que sabemos que es protagonista de cada instante de la vida la persona humana.

 

Es terrible cuando la injusticia se transforma en violencia y es terrible cuando esta violencia mucha gente la explica y mucha gente casi se divierte fotografiándola y mirándola como un espectador lejano que le parece estar viendo una película en la que el no tiene nada que ver, todos tenemos algo que ver en cualquier momento duro y violento del mundo. Es posible que no tengamos una voz para gritar, la Carta de la Paz es un clamor, un clamor fuerte que seguro no lo entiende ni lo oye todo el mundo, seguramente alguno pensará que es aquel tipo de filosofía que seria como "palabras que se lleva el viento" . Cuando hicimos la Carta de los Derechos Humanos en el año 1948, que la ONU la asumió, aquella Carta parecía que era como una utopía, la pensaron unos filósofos, la pensaron unos políticos, la pensó gente a la que se encargó que trabajaran, aquellos 30 puntos que eran necesarios para mantener la dignidad humana. Aun hoy muchos no se los creen, muchos les parece aun hoy, que hay demasiada utopía, pero se sabe que un país que no está dispuesto a aceptar esta Carta, no tiene derecho a entrar en la ONU, los derechos humanos hoy nos llegan a toda persona que cree en la persona. Y nosotros en esta Carta, queremos dar un paso mas y un paso con el que intentamos ayudar a descubrir que la libertad humana no es una cosa mas o menos controlable, que se puede mas o menos explicar, que se puede hacer un tipo de filosofía, es una realidad en la que se implica la persona, toda la persona.

 

Y esta libertad hace que tu respetes la persona y esta libertad hace que tu seas capaz de entender que mas allá de la piel humana, hay muchos sentimientos hay muchas cosas que hay que tener en cuenta.

Nosotros creemos que aquella Carta de los Derechos Humanos, concede derechos fundamentales de la persona, también es un derecho fundamental de la persona el derecho de la paz, y tenemos que dar unas pistas y las damos en esta Carta, y Alfredo Rubio cuando las descubrió inventó sintió y vivió mas que nadie, nos proponía que no nos parásemos delante de la persona y la hiciéramos como un fósil, cosa que se suele hacer muchas veces.

La persona está viva, la persona necesita que se le conceda esta por ejemplo libertad que decíamos, se le conceda que esté vacía de orgullo, vacía de vanidad, que esté vacía de prepotencias, intentemos sacar estos obstáculos para aceptar entender y convivir con los otros respetando las diferencias.

 

Sin querer dominar, sin luchar con extrañas actitudes de prepotencia o poder, este poder con que tantas veces nosotros nos tropezamos, estos resentimientos que muchas veces no sabemos de donde nos vienen, pero los fomentamos y los fomentamos ya sea con canciones, o con formas de entender, bromas, ironías, y así mantenemos unos extraños fuegos que solo sirven para quemar. La Carta de la Paz es un bálsamo para que nunca haya este ardor extraño en las personas, para que vivamos estos nuevos derechos de paz, unos derechos que son vida, la paz es la expresión mas sublime de la vida, es el canto a la vida.

 

Cuantas veces nosotros lloramos, porque no tenemos aquellas personas con las que querríamos vivir, porque ya no están, que este llanto que además se añade porque ha habido alguien que se ha creído con poder por encima del otro o que tenia derechos sobre la vida del otro o que tenía derechos para abusar de la vida del otro, cuantas veces no hemos entendido que este es el delito mas terrible contra la paz.

 

Y desde este canto de la Carta, proponemos dar este paso, un paso de ciudadanía, la ciudadanía del que sabe que se tiene que sumergir en una nueva madurez humana que respete la libertad del ser humano desde la amistad.

La Carta de la Paz trata de amigos como nos lo ha dicho Jordi Cussó, la carta de la Paz es para que estos amigos tengan vida, hagan vida, creen una vida en al que la amistad sea este diálogo de hermanos. Y cuando recordamos aquella expresión tan suya de Alfredo Rubio, no hay nada mas grande que saber que yo soy hermano tuyo, porque existes, y en esta existencia en esta hermandad de sentirte existente como tu y tu y tu, es seguramente el delicado tesoro que yo tengo que tener siempre muy presente. No hay nada mas grande que sentirte existente en ti y en ti y en ti, porque somos los que podemos vivir y vivir suficientemente (o bastante) bien.

Sra. Anna Kajumulo Tibaijuka
Subsecretaria General de Naciones Unidas
y Directora Ejecutiva de UN-HABITAT,
en el recinto del Forum, 16 de setiembre de 2004

El Secretario General, Sr. Kofi Annan, me pidió que recogiera esta Carta de la Paz dirigida a la ONU, que le entregaré la semana próxima en Nueva York. Me gusta poderla recibir aquí, en Barcelona, en motivo del Foro Urbano Mundial. El Secretario General me pidió que os comunicara que, por supuesto, os apoya completamente en esta iniciativa, porque ésta es la tarea de Naciones Unidas. Os daré también una copia de mi discurso de la ceremonia inaugural en Barcelona, donde explico qué son las Naciones Unidas. Originalmente, la ONU tenía dos funciones: la paz y la prosperidad. Nada más. Era una organización que fue fundada por la sociedad civil, más que por los gobiernos, en 1945 en San Francisco, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, en un momento en que la gente dijo "¡basta, ya basta!", queremos paz y prosperidad para todos. Por este motivo, la Carta de las Naciones Unidas dice: "nosotros, la gente" porque se evidenció ya al principio de la Segunda Guerra Mundial que sin la gente no puede haber paz, y que sin prosperidad, no se puede mantener la paz. Las Naciones Unidas fueron fundadas con el espíritu de esta Carta. Y creo que ya es hora que tengamos gente como vosotros, de buena voluntad, que esté a nuestro lado y que nos ayude a conseguir estos objetivos. Hay gente que cree que las Naciones Unidas no son necesarias. Es la gente que ha olvidado que la paz y la prosperidad sí son necesarias. Personalmente, esto que me entregáis es un incentivo de inspiración.

 

Es una tarea que empezó hace mucho tiempo, pero es un reto: la paz y la prosperidad son ideales, e igual que los ideales también hay reticencias. Su camino no es fácil. Hay que tener gente comprometida con la paz y la prosperidad. También el Foro Urbano Mundial ha estado trabajando por la paz. Por esta razón, en mi discurso he hablado mucho de paz y de prosperidad, porque miramos a las ciudades, también a Barcelona, en lo que llamamos "cross roads" para la integración y la inclusión. Es en las ciudades donde la gente se mezcla como el azúcar en el agua. Y ahora necesitamos una cuchara para asegurar que esta integración se produce. Y la cultura es el término intermedio, es el agua donde el azúcar debe mezclarse: ¡la cultura! He hablado sobre cultura de paz. Y la cultura de la paz nace de la perspectiva que contempla que somos diferentes, pero también iguales. Que somos diferentes porque necesitamos estas diferencias, pero debemos tomarlas como un elemento que enriquece nuestra sociedad, en vez de dividirla. Porque, al fin i al cabo, incluso nuestras manos son diferentes.

 

Cada dedo es diferente, y si alguien cree que esto es irrelevante, que piense y observe sus manos. Me gustaría darle las gracias nuevamente, Sr. Presidente, y otra vez me gustaría tener tiempo para poder volver. Tengo que hablar con Axumite y reunirme con sus miembros, (déjeme decirle otra vez que me hubiera gustado tener tiempo para reunirme con sus miembros, pero tuve que pedirle a Axumite que fuera ella el martes) pero entregaré esta Carta de la Paz al Secretario General y a mis otros compañeros de la ONU. Y también les informaré, porque como ya sabéis, somos muchas agencias. Yo estoy trabajando en el desarrollo urbano, en la agencia Habitat, pero otros trabajan por la salud o por mantener la paz. Quisiera aprovechar esta oportunidad para expresar mi dolor por los atentados de Madrid, porque el país sufrió, pero también estoy segura de que gran parte de la sociedad civil española y del gobierno central han contribuido también en este proyecto de paz.

 

Muchas gracias. Espero que nos veamos pronto. Y os deseo lo mejor en el próximo Congreso que queréis organizar. Muchas gracias.

Sra. María Viñas
Directora de la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU
Entrevista con la SubSecretaria General de la ONU,
Sra. Anna Tibaijuka en el recinto del Forum

Distinguida Señora, Subsecretaria General,

 

Ante todo quisiéramos transmitirle nuestra más honda gratitud por recibirnos en este marco excepcional del World Urban Forum. La Carta de la Paz dirigida a la ONU está promovida por dos entidades con sede en Barcelona: la Universitas Albertiana interdisciplinar y el Ámbito Maria Corral de investigación y difusión. Después de 10 años de arduo trabajo por la paz, creamos la Fundación Carta de la Paz, que tiene como objetivo principal: promover y desarrollar el trabajo de promoción e investigación entorno a la paz y la convivencia.

 

Quisiéramos expresarle nuestro agradecimiento por el interés que la organización de las Naciones Unidas sigue mostrando por esta iniciativa. Cuando el pasado 29 de octubre de 1998, en Nueva York, hicimos entrega de la documentación de la carta de la Paz a la vicesecretaria General de la naciones Unidas, Sra. Louisse Frechette, no podíamos prever que el mundo, que ya vivía tiempos complejos, se vería convulsionado por nuevos y trágicos acontecimientos: el 11 de septiembre en Nueva York, la Guerra en Irak, los conflictos en Oriente Próximo, el 11 de Marzo en Madrid, o los recientes acontecimientos en la escuela Beslan de Rusia. También las Naciones Unidas, en su trabajo a favor de la paz, han sufrido en su propia organización graves atentados que han costado la vida a muchos de sus colaboradores. Entre ellos recordamos con gran afecto Nadia Younis, que tanto colaboró con nosotros en el acto de la última presentación.

 

Estas dolorosas acciones no dejan de generar en la opinión pública una sensación de impotencia y de desánimo. Ante la violencia de los conflictos que atenazan a la sociedad nos quedamos sin respuestas razonables. Tanto a nivel personal, familiar, social, o en el ámbito internacional, parece como si los acontecimientos nos sobrepasaran y la guerra se impusiera de manera irremediable, a pesar de los esfuerzos de tantas personas, grupos e instituciones para lograr la paz. La pregunta que dio origen al primer borrador de la Carta de la Paz (en 1989) sigue plenamente vigente: Si la mayoría de personas desean, en lo más profundo de su ser la paz, ¿porqué no somos capaces de construir una paz estable y duradera? ¿Si dedicamos tantos esfuerzos para lograr la paz, porque se quiebra con tanta facilidad?

 

Al responder estas preguntas hemos constatado que la paz se construye lentamente, que es un trabajo paciente de años y generaciones. Que no puede hacerse con soluciones rápidas e improvisadas, sino que requiere encontrar unos fundamentos que sean sólidos y puedan sostener el edificio social. La Carta de la Paz dirigida a la ONU es un documento que indica unos fundamentos y criterios a partir de los cuales puede construirse la paz. No es fruto de ninguna ideología ni religiosa ni política ni económica sino que se basa en evidencias. Las evidencias nos interpelan a todos desde su objetividad, y nadie puede apropiárselas en exclusiva: pertenecen al patrimonio común de la Humanidad, como ocurre con los Derechos Humanos, la Promoción de la Mujer, o los derechos del Niño. Por ello está dirigida a todos los ciudadanos y ciudadanas del mundo en general, y a la ONU en particular por ser un centro de armonización de los esfuerzos de las naciones en pro de la paz.

 

Compartimos con UN-Habitat el pensamiento de que es urgente la tarea de buscar soluciones sólidas a estos retos. La Carta de la Paz que hoy le presentamos, no es una varita mágica, pero es un punto de partida, es una plaza abierta donde las personas pueden converger y empezar un diálogo sereno y fructífero para conseguir una convivencia armónica y pacífica. Por ello la Carta de la Paz está dirigida a todos los ciudadanos y ciudadanas del mundo en general, y a la ONU en particular por ser un centro de armonización de los esfuerzos de las naciones en pro de la paz. La Carta de la Paz empieza diciendo: "Amigos, amigas, la mayoría de personas desean en lo más profundo de sus ser la paz". Y termina: "Sin resentimientos, desde la libertad, las evidencias y la amistad puede construirse la paz". Porque entre desear y la paz y construirla realmente existe un largo camino. La Carta de la Paz es una propuesta de adultez personal y social, una nueva forma social de ser adulto. Es posibilitar una sociedad adulta que pase de desear la paz a construirla realmente.

 

Sra. Vicesecretaria,

Queremos comunicarle que vamos a organizar un gran Congreso Internacional de la Carta de la Paz. Hemos contactado con distintos profesores universitarios de diversos países del mundo, con el propósito de realizar un estudio interdisciplinario de las evidencias y de los puntos que la carta sugiere. Creemos que este Congreso puede ser una gran aportación para la paz. Esperamos y deseamos que en un próxima reunión podamos hacerles entrega de las conclusiones de este gran Simposio Internacional, que junto con los materiales que ya le hemos entregados, pensamos que pueden serles de utilidad en su misión de lograr la paz entre los pueblos del mundo.