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Testimonios

En el trabajo de difusión de la Carta de la Paz realizado por todo el mundo, se recogen testimonios y comentarios de personalidades y representantes de instituciones: intelelectuales, políticos, artistas, líderes religiosos...

Presentamos aquí una selección de algunos de estos testimonios y comentarios. Puede hacernos llegar sus comentarios y adhesiones desde el formulario web. Todas Las firmas serán llevadas a la ONU.

Adalberto Acosta
Angola. Delegado de Unita.

La Carta de la Paz es una iniciativa pedagógica y educativa. Viviendo Angola tantos estigmas (guerras, intolerancia, etc.), que importante sería que se conociera esta Carta en nuestro país. Sería importante que la gente debatiera la Carta de la Paz en forums y conferencias.

Josep Mª Ainaud
de Lasarte
España. Historiador.
Ex-miembro de la Comisión América-Cataluña 1992 de la Generalitat de Cataluña.

Todas las guerras han acabado firmando una paz. Ahora, queremos comenzar por el final, firmando directamente la paz. (...) A menudo se ha considerado paz aquello que simplemente es un armisticio. La paz no es un período entre guerras, sino una realidad fundamentada en la justicia, la libertad y la solidaridad, fundamentos de la Carta de la Paz. La Carta de la Paz no se dirige en abstracto, sino a cada uno de nosotros. El día de hoy es un día importante si cada uno es capaz de llevar el mensaje humanista que contiene esta Carta a sus diferentes ambientes.

Germán Arciniegas
Colombia (1900-1999).
Ex-presidente de la "Real Academia de la Historia
de Colombia", de la cual fue miembro honorario. Patriarca de la cultura de este país.

Nuestro destino está escrito en esta Carta de la Paz. Fue escrita para nosotros. Es el destino de América. Es la Carta que hemos de seguir en este continente con vocación de paz. Por eso acepté con entusiasmo venir a acompañarles en este acto. En el siglo XVI y posteriores, los europeos sufrían epidemias, hambrunas y guerras interminables, y deseaban un lugar donde vivir en paz. Al hallar América dijeron: "Ya lo encontré", e hicieron aquí la nueva Europa; vinieron unos conquistadores, otros pobladores. Ustedes siguen el humanismo de Luis Vives y del poblador Fray Bartolomé de las Casas. Me alegro mucho de esta Carta y les felicito. (...) Si, en un momento de la historia, Europa trajo la guerra, también ahora desde Europa ha de venir la paz, y esta Carta es una buena muestra de ello, por lo cual les presto todo el apoyo que me sea posible. Es de justicia que personas e instituciones europeas trabajen por la paz en el nuevo continente.

María Barroso
Portugal. Primera dama de Portugal de 1986 a 1996.

Es importante que este documento llegue a manos de las grandes instancias que tienen poder de decisión en nuestros destinos, a la O.N.U. que el próximo año celebra su 50 aniversario, y que se fundó para consolidar y construir la paz. Es importante que hagamos llegar esta expresión de nuestra voluntad y de nuestro sentir, para que ellos actúen con coherencia en la construcción de la paz. Es por esto que me uno a vosotros hoy, aquí, prestando mi voz para la lectura de esta extraordinaria Carta.

Carlos Blanco
Perú. Presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Pacificación.

En mi calidad de presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso, debo destacar los principios que contiene "la Carta de la Paz" basado en el respeto a las libertades, porque creo que las sociedades logran cohesionarse cuando conviven basándose en un respeto mutuo, bajo las normas establecidas en ese pacto social, al que hacía alusión Rousseau.

Luis Ramiro Beltrán
Bolivia. Periodista y escritor boliviano. Primer ganador (1983) del Premio Mundial de Comunicación McLuhan-Teleglobe del Canadá.

Unos jóvenes españoles nos han traído unas líneas de renovada prédica por la paz universal. Su entusiasmo por este ideal nos compromete. En esta hora en que vemos renacer el odio y la violencia en no pocas partes del mundo, esta Carta nos trae alivio y alimento para robustecer la esperanza de aprender a vivir sin guerras. Se trata de un manifiesto conmovedor por la paz, el amor y la libertad. Ellos no son plenamente posibles -lo sabemos bien en Hispanoamérica- donde reina la injusticia. Nos sumamos, pues, a la fe en la fraternidad mundial que la Carta rescata bajo la convicción de que sólo el desarrollo con equidad -entre las naciones y dentro de cada una de ellas- podrá convertir la hermosa utopía pacifista en una definitiva realidad vital.

Vidal Darbellay
Suiza. Consejero Nacional. Presidente de Profamilia.

Estoy impresionado por lo que se dice en esta Carta de la Paz acerca de los resentimientos de la historia. Efectivamente, podemos encontrar muchos ejemplos de resentimientos en las familias y en las naciones. En cuántos pueblos hay familias resentidas, generación tras generación, sin que sus actuales miembros sepan exactamente cuáles son los motivos. A nivel de naciones, en Europa hemos conocido la guerra franco-alemana, la guerra del catorce al dieciocho y la del treinta y nueve al cuarenta y cinco. ¿Por qué estas guerras? Aplaudo esta Carta de la Paz.

Eulalio Ferrer
México (1921-2009).
Periodista y escritor.
Presidente de la Fundación Cervantina.

La Carta de la Paz es un documento de unanimidad. Es incuestionable; no se puede refutar. Tiene todos los elementos para ser un documento limpio, antidogmático, antiracista, antidemagógico y antifundamentalista. Es una salida que necesita el mundo de hoy. La Carta de la Paz es un documento histórico que no se ha de quedar sólo en la ONU.»

Josip Grguric
Croacia. Catedrático de la Universidad de Zagreb. Miembro de la European Association APEE and ESSOP . Presidente del Committee on Violation of Children's Rights.

«Gracias por traerme la Carta de la Paz dirigida a la ONU. Naciones como la nuestra, que hemos experimentado el desastre de la guerra y vemos sus consecuencias, podemos apreciar particularmente cada paso, cada esfuerzo hecho para la paz del mundo. Iniciativas como ésta estimulan acciones positivas en el mundo hacia la paz, y también muestran a aquellos que no han tenido la suerte de vivir en paz, que no están solos, que hay gente en el mundo que se preocupa de ellos. Por todo ello, suscribo la Carta de la Paz, más aún, voy a hacer todo lo posible para que otras personas en Croacia puedan conocerla y firmarla.»

Abel Hernández
España. Periodista y escritor (durante la presentación solemne de la Carta de la Paz en la Casa América de Madrid, en noviembre de 1994).

En apariencia la Carta de la Paz, cuya elaboración cuidadosa lleva más de tres años, rezuma la ingenuidad de la inocencia, como si hubiera sido escrita antes del pecado original. Pero es una falsa apreciación. Se basa en la "inteligencia humilde" y nace precisamente del amor al hombre caído. Brota de la aparente redundancia del Realismo Existencial. O sea, no se pierde en las nubes. Se agarra a las esenciales evidencias que quedan para salvar aún al hombre de sus obnubilaciones. Por eso Alfredo Rubio -que no para de recorrer el mundo, con su barba entrecana, su corazón maltrecho, sus sonetos de madrugada, cuando aprieta el insomnio, y sobre todo, con la Carta de la Paz bajo el brazo-, dice que es un grito de esperanza.

Epifanio Ibáñez
España. Escritor Mallorquín (Epifanio, segundo por la derecha, durante la presentación de la Carta de la Paz en Palma de Mallorca, en Enero de 1994).

Es un documento humanista. Tiene dos aspectos motivantes y hermosos a mi modo de ver: uno referente a la historia -puntos 1, 2 y 3- y el otro, a la fraternidad existencial -punto 5-. El punto cinco no es ni más ni menos que una reflexión metafísica entorno al ser, al existir, que es lo primero que verdaderamente nos hermana. Ante la falta de paz, considero esto muy importante: nadie es más que nadie en este mundo. Todos estamos igualados en el ser y esto debería llevarnos a la paz, incluso a una paz cósmica. Todos somos iguales porque existimos.

Pedro Morande Court
Chile. Prorector de la Universidad Católica de Chile, licenciado en Sociología. Doctor en Sociología por la Universidad de Erlangen-Nuremberg.

La Carta de la Paz es una preciosa contribución a formar la conciencia del destino humano, no sólo por su propósito e intención, sino por sus fundamentos. Invita a sustituir opiniones, conjeturas e ideologías por evidencias. ¿Y qué más alta evidencia puede aceptar la razón que la solidaridad ontológica de quienes estamos en la existencia? El "Realismo Existencial" en que se apoya la Carta es expresión del estupor humano ante el misterio de la vida, donada siempre por otro, y que se abandona a la libertad humana para continuar su peregrinaje. La paz es, en este horizonte, la sencilla y humilde aceptación de la vida. Gracias por la lección.

Enric Mirambell
España. Historiador y Cronista de la Ciudad de Girona.

Esta Carta es un decálogo sencillo, claro e inteligible; pero profundo, sólido y consistente; es fruto de un estudio largo y concienzudo. (...) Acaba con un colofón contundente: "sin resentimientos, desde la libertad y la amistad, puede construirse la paz". Es una conclusión optimista que nos anima a reflexionar sobre los esquemas expuestos, a hacerlos nuestros y a ponerlos en práctica. Si cada uno de los que firmamos la Carta de la Paz nos proponemos firmemente poner en práctica los principios que se formulan, ya habremos dado un paso en este camino que conduce a erradicar toda violencia y a conseguir la confraternización universal.

Dalmacio Negro Pavón
España. Catedrático de Historia de las Ideas y Formas Políticas de la Universidad Complutense.

Desearía destacar el profundo humanismo de la invocación a la libertad de existir y a la alegría de vivir. La Historia es el verdadero hogar de la humanidad, de las generaciones pasadas, presentes y futuras, pero no habría Historia sin libertad de existir y sería un destino insoportable sin la rica variedad que produce la alegría de vivir.

Toko Mangan
Camerún. Ex-ministro de Cultura.

Estoy interpelado por la Carta de la Paz. Esta idea de preservar la paz es lo que me lleva a firmarla. Tenemos la obligación de mantener la paz, lo cual es incluso más importante que conseguir el desarrollo económico.

Luis Roggi
Argentina. Representante de la OEA (Organización de los Estados Americanos). Director Ejecutivo de la Fundación EDUCAMBIENTE.

Yo me he dedicado toda la vida a la educación y por eso me parece importante un acto como éste, porque nosotros somos un grupo de gente que tiene sus convicciones y nos hemos reunido libremente, vamos a hacer algo libremente y somos responsables de esta acción, esto es lo importante para la paz. Los organismos internacionales apoyarán lo que nosotros podamos hacer o no. Lo que no puede destruirse en beneficio de la paz es la decisión libre de crear la paz todos los días, que significa luchar contra la violencia todos los días. Esta Carta es eso, es un instrumento de nuestra convicción, no solamente declarativa, sino activa: la Carta representa nuestro deseo de actuar para construir la paz todos los días. Solamente nosotros, actuando libremente, somos una cosa importante, porque sin nosotros nadie puede hacerlo por nosotros. Por lo tanto eso es lo que me parece que es la importancia del acto, porque es un acto auténtico, nadie está por obligación. Esa es la fuerza de las cosas simples, que es la única fuerza que vale la pena poner al servicio de una causa como la de la paz.

Ramón Rosal Cortés
España. Director del Centro de Psicología Humanista Erich Fromm de Barcelona,

Me ha dado alegría la lectura tranquila de los sucesivos puntos de la Carta de la Paz. Los percibo como mensajes cordiales y sabios, liberadores -para un interlocutor que sepa leer, escuchar- de actitudes humanas muy necesarias en la construcción de la Paz. Liberadores de las posibles "prohibiciones psicológicas" que, consciente o inconscientemente, obstaculizan en muchas mentes el atractivo hacia la reconciliación y la solidaridad.

Vicente Rubio
República Dominicana.
Profesor de la Universidad de Santo Domingo.

La Carta de la Paz no la leí como se lee cualquier cosa, sino que empecé a leerla con entusiasmo, que poco a poco fue creciendo porque parecía que ella refleja mis propios sentimientos (...) y que los grandes maestros de Derecho Natural, en sus cátedras, tendrían que desarrollar los puntos de la Carta de la Paz en profundidad.

Joaquín Ruiz-Giménez
España (1913-2009). Presidente de UNICEF-España (1989-2001).

Deseo hacer patente mi plena adhesión y solidaridad con el significado y contenido de la Carta de la Paz... Si el primer derecho de toda criatura humana es que se respete su derecho a la vida, el segundo es que esa vida pueda desarrollarse en paz, una paz basada en la libertad y la justicia. Sin la paz, ninguno de los derechos de las niñas y los niños del mundo, y de sus familias, logrará jamás plena efectividad.

Alejandro Sobarzo
México. Doctor en derecho internacional, miembro de la Subcomisión de Prevención de discriminaciones y Protección a las minorías de la ONU.

La paz ha de ser, no una pausa, sino una paz orgánica, una situación de equilibrio natural, logrado mediante la justicia, la colaboración de las naciones y el respeto recíproco que ellas se profesen. Entendemos la paz como una consecuencia de valores de alta jerarquía, como resultado de la buena voluntad de los pueblos y los gobiernos, que reemplace las ambiciones hegemónicas por la solidaridad auténtica, la arbitrariedad por la equidad y la fuerza por el derecho.La paz que se apoya en el terror es sólo un simulacro de sí misma. No creemos en una paz armada, sino en una concordia que nazca de la alegría del trabajo, de la participación de todos los países en las grandes causas de la humanidad y de la fe que todos pongamos en nuestra capacidad de convivencia. Por eso no debemos aspirar a una 'Coexistencia pacífica', término este rodeado de matices de egoísmo, ajeno a toda comunión de intereses, sino a una verdadera 'convivencia armónica' entre los gobiernos y entre los hombres. La Carta de la Paz será una contribución a esta meta.

Jiamend Sum
China. Profesor de la Universidad de Nanjing, en la República Popular China.

He leído la Carta de la Paz con mucho interés y me acordé de la conversación sostenida con usted -refiriéndose al Dr. Alfredo Rubio- y profesores de filosofía de nuestra universidad. Quedé impresionado por un documento tan lleno de evidencias y al mismo tiempo tan convincente. Me puse a traducirla enseguida. Estoy dispuesto a firmar ese documento tan importante, porque lo considero un deber que tengo que cumplir para contribuir al entendimiento mutuo entre los distintos pueblos y culturas y a la Paz mundial.

Martin Stettler
Suiza. Decano de la Facultad de Derecho de Ginebra.

Numerosas enseñanzas impartidas por la Facultad de Derecho tienden a la valoración de los principios enunciados por la Carta de la Paz. Éstos impregnan igualmente las investigaciones emprendidas en el campo de la protección de los derechos de la persona, de los derechos fundamentales y de las estructuras de nuestras democracias.

Ramón Vilar
Brasil. Director de Recursos Humanos del Ministerio de Educación de Brasil.

Esta Carta es justo lo que yo siempre he pensado y no he llegado a formular. No podría quitarle nada, ni siquiera una coma.

Esther Zavaleta
Argentina. Especialista en filosofía, miembro del Comité Regional de Educación Superior para América Latina y el Caribe CRESCAL-UNESCO. 

El fin de las Naciones Unidas es conservar la paz, y el de la UNESCO también. La educación, la ciencia y la cultura son instrumentos para preservar la paz. Y esta Carta nos recuerda que somos todos uno, porque somos hombres, somos seres humanos.

Carta de la Paz