¿Cuándo empezaste?

Si tuviera que responder a la pregunta ¿cuándo empezaste a trabajar por la paz? sería difícil poder encontrar una fecha, un momento, una situación que me haya hecho “iniciar” este camino, del cual llevo bastante recorrido, y que sin embargo parece cada vez más extenso. Al principio pensaba que trabajar por la paz era sólo difundir un texto, una Carta, que alguien había escrito alguna vez, que decía algunas cosas piolas, buenas, contra las que nadie podría oponerse o discutir, y ya. Listo, ahí está mi trabajo por la paz, difundo la Carta de la Paz dirigida a la ONU. Entonces realizamos algunas tertulias de presentación, incluso en 1997 un grupo de jóvenes periodistas católicos que estaban en la zona firmaron frente al Glaciar Perito Moreno, manifestación explosiva de la Creación, y que por cierto todos debieran conocer. Ya está, estoy trabajando por la Paz. Pero, paralelo a ello, convivía con una sensación de insatisfacción. Sentía que había algo más por hacer. No sabía qué. El camino parecía corto, pero había otra ruta, de la que no veía el final. Y eso me inquietaba. Hacia fines del año 2001 la República Argentina vivió momentos de crisis social, política y económica, que en un momento suponían una inminente guerra civil. Gracias a Dios, y después de 5 presidentes, se pudo encauzar la situación democrática, y lentamente recuperar la actividad económica. Pero habían quedado muchas heridas de esa situación. ¿Y la Carta de la Paz? ¿Cómo podía usarla? No lo veía, no lo sabía. En 2004 una colega de la Universidad me manifiesta su intención de armar un equipo de personas que quieran encarar acciones de voluntariado. Que tengan intenciones de hacer algo “distinto” a lo habitual de la Universidad, y en pos del bienestar de algún grupo necesitado. La ruta parecía comenzar a verse, pero se veía más larga. Los que conocen la Patagonia Austral sabrán que las distancias son verdaderamente extensas. Si uno toma la ruta hacia el norte, a veces sólo ve el horizonte, pero está seguro de que la ruta es la correcta. Por una sencilla razón: hay una sola ruta que te lleva al norte. No hay manera de equivocarse. Es larga, a veces con pozos, a veces con estaciones de servicio sin gasolina, con viento, pero se sabe que la ruta es la correcta. De pronto surgió la idea de institucionalizar la propuesta y empezamos a averiguar la posibilidad de crear una Cátedra Abierta por la Paz. Este proyecto fue como encontrar un plano frente a un viaje sin rumbo. Y comenzamos a transitarlo. A la fecha hemos organizado algunas charlas, concursos de Arte por la Paz, videoforum, y hasta una Queimada, tradición gallega que adaptamos a nuestra zona y que por cierto funcionó bastante bien. Una de las fechas más importantes que tenemos en el futuro es la celebración de los 25 años de la firma del Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile, que se recordará el próximo 29 de noviembre de este año. A tal fin se está trabajando en la realización de una publicación recopilando testimonios e historias de Paz a partir de esa fecha, junto a las homilías del Obispo de Río Gallegos Mons. Miguel Angel Alemán, quien con el Obispo de Punta Arenas Tomás González acompañaron el proceso de mediación papal durante el conflicto y fueron actores principales para mantener la paz en la región. En la ciudad de Puerto Deseado, unos 750 km. al norte de Río Gallegos también se presentó la Carta de la Paz dirigida a la ONU, esta vez en dos ocasiones. En primer término en el marco de un encuentro de catequistas donde además de hacer referencia a la necesidad de trabajar en una cultura de paz; y, en segundo lugar, en la misa de confirmaciones que presidió el Padre Obispo Juan Carlos Romanín, donde también se hizo referencia a la necesidad de trabajar de manera amplia y responsable por la paz, en una comunidad que en 2007 vivió hechos de violencia que culminaron con el incendio de varias fábricas y depósitos pesqueros en la ciudad. El camino del trabajo por la paz tiene sus obstáculos. Costó algunas burlas, risas, y opiniones tales como: “no podemos perder tiempo con esta tontería”. Sin embargo ya llevamos cinco años y Dios sabrá cuántos más. Lo importante es haber creado un espacio que brinde contención e institucionalidad frente a la comunidad para encarar actividades que van surgiendo, de manera espontánea, que planificamos al inicio del año, y luego vamos adaptando y modificando. Cuanto más transitamos esta ruta más interminable parece, pero con ganas, trabajo y voluntad superamos los problemas que van apareciendo. Alfredo Fernández (Periodista) Argentina – Río Gallegos

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