¿Qué es y qué implica desarmar la historia?

En el Hotel El Embajador de la ciudad de Santo Domingo (República Dominicana), y en un entorno bello y agradable, la noche del 25 de marzo se desarrolló la XIX Cena Hora Puerta de América, cena-coloquio que versó sobre el tema de DESARMAR LA HISTORIA con la participación de 45 personas (Historiadores, profesores de universidad y colegios, filósofos y otros profesionales y personas interesadas en el contenido).   Los invitados a disertar durante 15 minutos, cada uno, fueron: la investigadora y educadora, Alina Bello; el licenciado en filosofía y economía, Joseph H. Pierre; el psicólogo Puro Blanco y el profesor de historia de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Rafael Jarvis.  Altagracia López, directora del Centro de Innovación en Educación Superior del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), fungió como moderadora en el conversatorio posterior. La investigador y educadora, Alina Bello glosa en su ponencia que la historia siempre es un relato de eventos pasados y de las percepciones que sobre esos eventos tiene el historiador. Por lo tanto la historia tiene un componente narrativo que apunta a la circunstancia social, ideológica y religiosa del que la escribe. Dijo, “por eso consideramos que no hay historia neutra. En ella se tejen y entretejen los intereses de clase, los deseos de poder y las ambiciones personales, de aquellos que piensan pueden forjar el mundo a su manera”. Alina Bello comentó que desarmar la Historia es, despojarla de los elementos de manipulación personal y social antes mencionado y, dejarla libre de resentimientos y frustraciones, que no son parte de nuestra responsabilidad, por el simple hecho de que, no fuimos parte de los decidores de las acciones acaecidas en el pasado, puesto que no existíamos en esa época, como bien declara la Carta de la Paz dirigida a la ONU. El filósofo y economista Josep H. Pierre partió que la Historia, desde Herodoto, ha sido manipuladora. Según él, el desarme de la Historia ha de entenderse desde un desarme cultural  que está cargado de prejuicios e interesado de la persona y su cultura. Explicó que de este modo, la versión de la Historia pensada y hecha desde este nuevo paradigma constituirá una antítesis a todo discurso susceptible de encauzar el pasado a senderos obscurantistas y por lo tanto bélicos y deshumanizadores. En la práctica –señala Josep- “una acción que va de la mano con la labor del historiador es el desarrollo de movimientos culturales, sean intersectoriales (dentro de una misma nación), binacionales o internacionales, de manera que los pueblos se traten, relacionen y lleguen a una amistad para descubrir en los ‘otros’ valores o fuerzas de vida que robustezcan un proceso de humanización”. “El ser humano es historia persona y social. Somos temporales, únicos y singulares y nos desarrollamos en un espacio histórico”, aclara el psicólogo Puro C. Blanco en su exposición y dice que “se hace necesario y urgente desarmar las cabezas para desarmar la historia”. También expuso que los procesos cognoscitivos son los principales responsables de la conducta social y que éstos generan estructuras de creencias y actitudes que nos sirven de plataforma para interpretar el mundo. Además, la conducta emocional en el ser humano está influida por los aprendizajes sociales de los primeros años de la vida. Según él, las personas que son ‘referente o criterio’ (padres, educadores, líderes barriales, etc.) para los otros, con sus verbalizaciones y acciones, nos van organizando esquemas mentales que, al arraigarse en una edad temprana, son resistentes al cambio.  Del mismo, la escuela es un marco de referencia que transmite conocimientos y una visión de los hechos y acontecimientos del pasado histórico. Rafael Jarvis Luis, profesor de Historia de la PUCMM, comparte sobre los Orígenes históricos del mutuo resentimiento dominico-haitiano y expresa que estos resentimientos repercuten vigorosamente en la conciencia social de diversos sectores, -tanto dominicanos como haitianos- y que son creados y usados, indistintamente a conveniencia de algunas fracciones de poder, de ambas naciones. El expositor sustentó el origen de este sentimiento y su constancia en el carácter histórico-político y sociológico-ideológico de los habitantes de esta isla caribeña en factores de diversa índole, como son los de interés clasista y las políticas de Estado. Rafael Jarvis puntualizó algunos hechos del proceso histórico que son básicos para analizar y comprender la nueva discursiva que debe guiar el deseo de Desarmar la Historia y propuso la necesidad de una interdependencia en el espacio caribeño, así como de colaboración en el ámbito ideológico, político y económico dentro del marco de la solidaridad. Al finalizar las exposiciones, se abrió un interesante debate entre los comensales y los ponentes donde se trató el tema de si es posible una imparcialidad histórica. Se puntualizó que para favorecer la paz social hay que desarmar, no sólo la Historia, también las cabezas, la cultura, la religión y tantos otros aspectos que abarcan la globalidad de la persona y del mundo. En el debate, también se propusieron retos educativos como, implementar talleres de formación para maestros en la Enseñanza de una historia para que esta sea más objetiva y sin resentimientos. Se enfatizó en que Desarmar la Historia nos arma de humanismo y nos lleva a relacionarnos y a abrirnos cordialmente a los ‘otros’ para conocer sus culturas y maneras de pensar. Sólo desde esta actitud -humilde, sincera y de diálogo- podremos enriquecernos de la pluralidad y la diversidad cultural, abrirnos a la amistad y trabajar juntos para colaborar en el desarrollo mutuo y en la mejora del presente de ambas naciones. El tema de la Cena-coloquio, Desarmar la Historia surgió como inquietud de un grupo de personas que se encuentran periódicamente para estudiar, profundizar y accionar a partir de los contenidos de la Carta de la Paz, dirigida a la ONU. Las últimas Cenas-coloquio que el Ambito María Corral ha realizado en Santo Domingo en este último tiempo han sido: “Aprender a pensar, ¿una necesidad o algo superfluo?”, “Hacia una economía solidaria”, “El arte de la mediación o resolución de conflictos” y “Corresponsabilidad social”. El resultado de los trabajos de reflexión e investigación, se recopilan y tratan de difundir con el apoyo de los Medios de comunicación social y a través de publicaciones. Algo más sobre Desarmar la Historia (por David Alvarez Martín) Las ciencias sociales, contrario a las ciencias naturales, juegan un papel de primer orden en los proyectos sociales y políticos, en los modelos económicos, y en la promoción de los valores culturales de pueblos, regiones y civilizaciones. La historia, por extensión todas las ciencias sociales, no son simples recopilaciones de “hechos”, tras cualquier hipótesis o conclusiones de investigación, se mueven profundas líneas de interpretación de lo que es el ser humano, la sociedad, el cambio social, proyectos políticos y modelos económicos. Las valoraciones de los acontecimientos ocurridos, los modelos históricos que se consideran dignos de emular y aquellos que merecen sanción, aquellos procesos que del pasado se convierten en paradigmas de nuestro futuro y aquellos que consideramos no debemos repetir, todo ese conjunto es historia y a la vez posturas políticas. En nuestro caso sobran ejemplos. ¿Es motivo de emulación un Duarte que buscó la soberanía nacional o un Santana que nos anexó a España?  ¿Debemos aspirar para nuestros hijos un régimen político como el de Trujillo o como el de Bosch? ¿Debemos seguir viendo a Haití como el enemigo de nuestra soberanía o un aliado para el desarrollo tal como percibimos a España y Estados Unidos que con mayor gravedad lesionaron nuestra soberanía? No existe una historia “neutra”, en sí misma esa propuesta es ideológica, con la finalidad de extirpar la necesaria crítica a toda interpretación de los hechos sociales. Un buen análisis histórico amerita que el mismo autor ponga en evidencia sus supuestos. Por ejemplo Composición Social Dominicana de Juan Bosch, donde en sus primeras palabras el autor señala que procederá a analizar la historia dominicana desde la óptica de las clases sociales y sus conflictos. Bosch hace consciente al lector de su clave interpretativa de la historia y procura defenderla teóricamente, si algún lector o estudioso no comparte ese punto de vista ha de confrontarlo con otro enfoque teórico y demostrar que su interpretación es superior o más acorde con ciertos paradigmas del cambio social y del destino de la sociedad dominicana. Anna Maria Ollé Borque (Periodista) R. Dominicana – Santo Domingo

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