Aceptando los hechos

La historia que voy a contar pertenece a mi familia. El padre de mi madre tenía más de setenta años cuando se quedó viudo. Poco después, conoció a una mujer de poco más de veinte años y se casaron. Tuvieron dos hijos. Pasaron unos siete años antes de que muriera, dejando a su nueva mujer viuda y con niños pequeños. Por aquella época mi madre hacia tres años que me había tenido a mí. Fue madre soltera. Mi tía (la hermana de mi madre) se había casado y tenía un hijo, pero el marido tenia un buen trabajo y dinero de familia. Mi abuelo dejó todo a su nueva mujer y no pensó en dejar nada ni a mi madre, ni a mi tía, es decir, a sus dos otras hijas. Poco antes de morir había llamado a mi madre mostrándose preocupado por el futuro de sus hijos pequeños. Mi tía no reclamó su herencia pues tenía un marido que la podía mantener. Mi madre decidió renunciar a la herencia, porque se acordaba de la llamada de su padre y no quería tener un conflicto familiar. Se encontraba en una situación difícil pues yo era pequeña y sus recursos escasos teniendo en cuenta que mi padre se desresponsabilizó de la situación. Pensó que en los momentos difíciles estaría el resto de la familia para ayudarla. Pero no siempre fue así, pues alguna vez que necesitó ayuda económica la pidió y le fue denegada. Desde el punto de vista óntico no debo sentir resentimiento con los familiares implicados, ya que las cosas sucedieron así por que mi madre en su momento, decidió renunciar a su herencia. Antepuso la armonía en la familia en vez de un posible conflicto por el dinero, si ella hubiera reclamado su parte. Sus hermanastros crecieron sin que le faltara de nada y su madre se ocupó de educarlos ya que no tuvo que trabajar pues podía vivir de renta. Si las cosas hubieran sucedido de otro modo, quizás hoy no gozaríamos de buenas relaciones con la familia. No puedo culpar a mi madre por decisiones que ella tomó en el pasado aunque hayan tenido una repercusión en mi vida. En cierto modo para mí ha sido como una lección. Cuanto menos se discuta por dinero mejor, aunque haya que sacrificarse. El dinero es efímero al contrario que el amor por la familia. También tengo claro que el dinero sirve para gastarlo y no para guardarlo y si alguien que sea cercano a mí lo necesita y yo se lo puedo procurar, haré lo que pueda. Espero no repetir en el futuro los errores que he visto que se cometieron en el pasado. Desde un punto de vista ético pienso que lo justo hubiera sido por parte de la madrastra de mi madre o de mi tía proporcionar la ayuda económica que mi madre pidió. Ayuda para pagar la escuela o el piso, en periodos en que el trabajo de mi madre no iba bien. No es fácil llevar adelante a un hijo cuando uno esta solo. Quizás los hermanastros de mi madre hayan aprendido algo de esta historia y si sucediera una situación similar en el futuro, puede que actúen de forma más justa. Si en un futuro a mí me faltara dinero para el cuidado de mi madre, lo ético seria que ellos me ayudaran, no porque me deban nada, si no por que ellos tienen la posibilidad económica de hacerlo y la familia está para ayudarse en los momentos difíciles. En resumen, no se puede cambiar lo que sucedió en el pasado, se debe intentar aceptar aunque no sea fácil, no buscar culpables y tomarlo como una lección para la vida, para que no se vuelva a repetir. Si se puede ayudar a reparar el mal ocurrido en el pasado o a prevenir daños futuros, es justo hacerlo si se tiene la posibilidad. Somos responsables de lo que sucede en el presente, de eso no hay ninguna duda.   Nieve Clara Matteazzi (Estudiante) España – Barcelona

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