Bicentenario de Colombia: El Bicentenario oficial

UN REPASO POR LOS ACONTECIMIENTOS DEL BICENTENARIO COLOMBIANO
En 1910, para celebrar el centenario de la independencia de Colombia hubo discursos de elogio a la madre patria, conciertos de música de cámara y construcciones a lo europeo de parques y otras obras. Parece ser que los sectores populares no participaron en las celebraciones y tuvieron que contentarse con festejos aislados. Ni para qué mencionar las minorías indígenas y negras, marginadas a causa de un renovado amor de las élites por la herencia española y hoy en día igualmente marginados por sus propios compatriotas.

Un siglo después, el país vuelve a las celebraciones, esta vez con un tono deliberadamente incluyente. Tanto que todo pareciera ser Bicentenario por estos días.

GRANDES Y PEQUEÑOS PROYECTOS

El Ministerio de Cultura tiene alrededor de 30 proyectos en los que ha venido trabajando desde el 2008 bajo el programa Cultura es Independencia. Su política se basa en la siguiente afirmación: “La cultura está forjada de identidades y diversidad, de creatividad e interculturalidad. Y es en ella donde confluyen las independencias necesarias para nuestra existencia como Nación”, dice la ministra Paula Marcela Moreno Zapata. Por eso, no hablan de una, sino de varias independencias en un decidido intento de hacer un bicentenario plural. El proyecto bandera son los Centros Municipales de Memoria: espacios colectivos extendidos por todo el país en donde las comunidades recuperan su pasado a través de narrativas, relatos de oficios, tertulias mensuales y archivos fotográficos. Hoy existen 20 centros y se espera la apertura de otros 12 en lo que queda del año. En general, los centros funcionan a media marcha, aunque la mayoría no ha pasado de la recolección de fotografías e historias entre la población.

Otro proyecto del Ministerio de Cultura es la construcción y restauración del patrimonio arquitectónico. Las obras se entregarán entre junio y diciembre de este 2010. Una de las más grandes es la recuperación del centro histórico de Barranquilla, cuya primera etapa, la Plaza de San Nicolás, estará lista para el Gran Concierto Nacional del 20 de julio. La plaza, donde está la primera catedral edificada en Barranquilla, ha sido sometida a un proceso de ampliación que comenzó con la reubicación de las ventas estacionarias y continúa con la demolición de edificios aledaños al ala norte de la iglesia.

Entre otras obras importantes, destacan las que se están realizando en municipio comunero por excelencia, El Socorro (Santander) donde se está construyendo el Centro Bicentenario. La biblioteca, que es la primera de tres fases, será entregada el 10 de julio, las otras dos fases, aulas artísticas y centro de convenciones, esperan la llegada de recursos. Destacan también obras en capitales de departamento como Cali, donde se construye el Domomuseo Bicentenario, en la biblioteca Jorge Garcés Borrero, que comenzó en enero y finalizará en julio. El Domomuseo tendrá cerca de 1.270 kilómetros cuadrados.

Eso sí, no tan bien les está yendo a otros municipios del país, cuyas restauraciones no han arrancado o están aún incipientes.

MEMORIA DE UN BICENTENARIO

Una parte considerable del Bicentenario tiene que ver con la importancia que tuvieron los discursos –legitimados y no legitimados del siglo XIX– en la difusión de las ideas. Impresiones de la Independencia: proclamas, bandos y papeles sueltos es la exposición documental que la Biblioteca Nacional inauguró el 6 de mayo, da cuenta del periodo de 1780 a 1810 y de cómo la publicación de bandos y proclamas colaboró a la construcción de una opinión pública, dividida entre independentistas y fieles a España.

A la par, la Biblioteca Nacional lanzará a principios de junio el portal Huellas digitales: historias de la Independencia, que recuperará colecciones de medicina, literatura, relatos de viajeros, partituras, grabados y artículos de periódicos, además de exposiciones virtuales sobre la Independencia. Los archivos de la Biblioteca harán parte de un motor de búsqueda creado por el Ministerio de Cultura con acceso a más de un millón de documentos históricos de la biblioteca Luis Ángel Arango, el Museo Nacional de Colombia y el ICANH (Instituto Colombiano de Antropología e Historia).

El Banco de la República inauguró en abril Palabras que nos cambiaron: lenguaje y poder en la Independencia, un recorrido por ocho palabras que transformaron las formas de pensar y hablar durante la independencia. La inusual muestra utiliza el espacio aéreo y plasma los discursos en afiches y pasquines que cuelgan al estilo de la literatura de cordel.

También el Museo Nacional elaboró diez carteles iconográficos que están listos para ser enviados a colegios y bibliotecas públicas. La idea es propiciar la discusión entre alumnos y profesores. ¿Qué entendían los esclavos por independencia y qué por libertad? ¿Qué imágenes aparecían en las monedas de 1800? ¿Quiénes fueron los héroes desconocidos de la Independencia? El otro gran proyecto es la exposición La historia de un grito: doscientos años de ser colombianos que se inaugurará el 4 de julio.

A diferencia de otras entidades, el Ministerio de Educación no tiene varios, sino un solo y ambicioso proyecto. Se trata de Historia hoy: aprendiendo con el Bicentenario de la Independencia, un programa realizado en varias etapas que ofrece a profesores y alumnos herramientas para la investigación histórica. La propuesta es que los niños construyan la historia a partir de sus inquietudes: el pasado no se encuentra únicamente en los textos escolares sino, además, en los cuentos de los abuelos o entre los documentos de una notaría. En la primera etapa, al menos 16.000 estudiantes enviaron sus preguntas sobre la Independencia al portal Colombia Aprende. De allí salió la cartilla 200 años, 200 preguntas. En la segunda, los niños contestaron las preguntas y en la tercera se socializará lo aprendido. El proceso viene acompañado de la Colección Bicentenario, un paquete educativo que funciona como una herramienta pedagógica. El proyecto es realmente revolucionario: la historia construida y no impuesta.

EN LA CAPITAL

Aunque falta definir el cronograma, la Alcaldía de Bogotá planea intervenciones urbanas, encuentros de pensadores, exposiciones y la famosa réplica del ejército libertador. La Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte se hizo cargo de la apertura de la urna centenaria y del cierre de la urna bicentenaria que se instalará en la Casa de la Independencia. El Instituto Distrital de Patrimonio Cultural está al de la construcción del Parque Bicentenario –un proyecto de gigantescas dimensiones– cuyas obras, bajo la dirección del arquitecto Jean Carlo Massanti y los diseños de Rogelio Salmona que comenzará el próximo año.

La celebración parece inagotable. Está el proyecto de turismo cultural Rutas de la Independencia; el Banco de Partituras del Bicentenario; la Biblioteca de Literatura Afrocolombiana y la Biblioteca de los Pueblos Indígenas que saldrán en julio; la obra de teatro Bolívar, una coproducción del Ministerio de Cultura y el teatro Malandro de Ginebra, bajo la dirección de Omar Porras y el guión de William Ospina; en el aire se encuentra Televisión de las independencias, una serie documental de 24 capítulos y desde hace unos meses, las emisoras comunitarias trasmiten Independencias al aire, crónicas y dramatizados cortos sobre lo que pasó en 1810.

Editoriales comerciales y universitarias se han dado a la tarea de presentar a los lectores libros de historia, ensayo y reflexión sobre estos doscientos años de vida republicana. Entre todas las publicaciones destacamos la labor realizada por la Revista Credencial Historia quienes desde octubre de 2009 iniciaron la publicación de una serie dedicada a la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de Colombia.

Mauricio Chinchilla. Periodista.
Instituto de la Paz de Bogotá.

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