¿Es posible superar la cultura machista?

Santo Domingo – República Dominicana. Con la asistencia de cincuenta personas, el Ámbito María Corral de Santo Domingo junto al Instituto de la Paz Juan F. Pepén y la asesoría de la Universitas Albertiana, realizaron el pasado 16 de junio la XX Cena Hora Puerta de América  con un tema sugerente, “¿es posible superar la cultura machista?”. Para debatirlo, desde diferentes disciplinas, se invitó a cuatro expertos que presentaron diferentes puntos de vistas posibilitando la reflexión y el coloquio posterior. El economista Pavel Isa Contreras ofreció una visión de cómo la dimensión de poder de la ideología patriarcal, tanto a nivel público como privado, marca jerarquías y diferencias basadas en el género y repercuten en todo los ámbitos de la vida. Enfatizó que para superar el machismo, debemos reconocer nuestros errores y, también, condenar las políticas públicas que lo favorecen. Expuso que se deben ir buscando y desarrollando acciones afirmativas donde se reconozcan las diferencias sexuales como una dimensión de riqueza pero sin levantar fronteras. En esta dirección, planteó exigir una mayor participación de la mujer en la vida pública y política, así como una mayor colaboración del hombre en el hogar y en la educación de los hijos. También, igualdad de recursos —indistintamente del sexo— en cuanto a créditos, salarios y el valor del trabajo (tanto el tangible, como el intangible que se desarrolla en el hogar). Pavel Isa animó a la concurrencia a pensar y promover otras ideas y acciones positivas que favorezcan este combate en contra de una masculinidad hegemónica y abusiva. La abogada y coordinadora Académica del Centro de Estudios del Género de INTEC, la Dra. Desireé Del Rosario Sosa, abordó las tres grandes esferas del poder (el rol reproductivo, la estructura de Estado y los sentimientos y las emociones) y la construcción de una masculinidad que surge del patrón aprendido a través de la crianza y la educación. Desireé —en su ponencia— requirió cuál masculinidad puede ser modelo para la convivencia entre hombre y mujeres, y si somos capaces de entablar relaciones sin dominio, compartiendo responsabilidades en los roles, a partir cada uno, de nuestra cualidades y gustos, tanto dentro de la familia como en el mundo laboral, publico, político y de las creencias. Terminó diciendo que hablar sobre los hombres es hablar y reflexionar sobre las mujeres, y viceversa. El profesor Diego López tomando una frase de Alfredo Rubio comentó que la época machista está muerta pero no enterrada. Dijo, “el machismo es una actitud cultural que arrastramos desde nuestros ancestros, aunque parece superado, es algo que nos invade y envuelve”. Asimismo manifestó el deseo de buscar y conseguir para todos los países, pueblos y culturas, el reconocimiento y respeto hacia todas las personas —hombres y mujeres—, desde su dignidad e igualdad en derechos y justicia. El profesor de bioética de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), enfatizó que cada género tiene unas específicas diferencias y particularidades que nos enriquecen. Comentó que “debemos verlas como capacidades que nos complementan y que pueden favorecer la cooperación y un mejor desarrollo como personas”. En su exposición también recurrió a la embriología para explicar que la mujer es el prototipo del ser humano desde el momento del engendramiento (es decir, todos nos formamos en un inicio como mujer). Dijo que “estudiando el embrión y su proceso evolutivo vemos que, tras unas semanas de desarrollo se activa la diferenciación sexual, y si sus gametos masculinos llevan el ‘cromosoma Y’, lo reconvertirá en un ser sexual masculino”. La psicóloga y vicerrectora Académica de la UCSD, Rosa Kranwinkel en su exposición ‘Cultura machista: poder e identidad masculinos’ , se refirió a la identidad masculina expresando que ésta “requiere de la represión del mundo emocional y el desarrollo intensivo del yo exterior caracterizado por la acción, la competencia y el logro. Estos dos elementos indican una posibilidad de transformación, sobre la que es necesario elaborar estrategias de intervención basadas en el aprendizaje de nuevas pautas cognitivas y conductuales”.  Expuso que la masculinidad no es algo con lo que se nace, más bien se construye. En este sentido expresó que “eso es precisamente lo que nos permite desarrollar una plataforma para el debate y realizar un esfuerzo a fin de promover el cambio. Y este proyecto implica cuestionar las ideas de dominio y poder, basadas en el género, y asumir la transitoriedad del concepto de masculinidad”. Posterior a las ponencias, el moderador del acto José Gómez Cerda –presidente de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE)– abrió el diálogo con los asistentes en un ambiente coloquial y distendido. Surgieron muchas preguntas e inquietudes, también el deseo de ampliar las fronteras culturales de lo que significa ser ‘hombre’ y ‘mujer’, según unos criterios más equitativos pero respetando las diferencias propias de cada sexo. En el coloquio se ilustró cómo romper con los modelos culturales machistas aprendidos. Se expuso que no es fácil, pero debe ser un reto para crear una conciencia más personal de la necesidad de este cambio y llegar a transformar nuestros ámbitos más cercanos. Ana María Ollé Santo Domingo (República Dominicana)

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