Conclusiones del seminario desarmar la historia

La existencia de cada persona no está asegurada por adelantado, sino que es fruto de múltiples hechos del pasado que van permitiendo que nuestros progenitores se conozcan y nos engendren, por lo tanto “somos hijos de la Historia”. Ser conscientes de esta evidencia nos permite “liberarnos de falsas y absurdas culpabilidades”, primer paso para construir sociedades en paz. Esto no quita que, a un nivel institucional, sea necesario lamentar públicamente y, en la medida de lo posible, resarcir los daños que las atrocidades del pasado generaron.

La memoria es una herramienta para acceder a la realidad. Repensar la política supone cuestionar el concepto de progreso, asumiendo que esta no es una finalidad, sino un medio para construir la humanidad. Es necesario repensar la ética de la dignidad, según la cual todos los seres humanos somos iguales. La dignidad es una conquista y por este motivo es necesario reemplazar la ética de la dignidad por la ética de la alteridad. Sólo nos hacemos buenos cuando nos hacemos cargo del sufrimiento del mundo.

Sólo a medida que seamos capaces de reconocernos como hijos de nuestro pasado, podremos emprender un proyecto de futuro. Somos fruto de múltiples redes de relaciones sociales de las que hemos formado parte a lo largo de nuestra vida. Una perspectiva histórica debe donarnos herramientas para reconocer el bien del mal en la medida que nos acercamos o alejamos de los ideales planteados como sociedad. Es necesario hacer este ejercicio desde el perdón y mirando hacia el futuro.

Los Medios de Comunicación Social son máquinas del olvido, ya que la rapidez y el volumen de información que manejan es tan alto que inevitablemente la actualidad de un día supera la de su antecesor. No obstante, los medios utilizan distintos mecanismos para re-actualizar el pasado: las efemérides, la agenda política, la revisión judicial, la reivindicación de identidad, la comparanza de sucesos y el mercado de la nostalgia.

La Historia es maestra de vida y por lo tanto debemos aprender de ella para construir un futuro sin cometer los errores del pasado. Para contribuir a la construcción de un mundo mejor, es necesario recuperar algunos valores como la revalorización de la naturaleza, la importancia de la libertad y la secularización. La Historia sirve para que no se hagan vanas las ilusiones y para mantener la esperanza.

Desde el punto de vista de la economía la cooperación social es el paso civilizador por excelencia ya que posibilita el nacimiento de una ética compartida a lo largo de la Historia, lo fundamental del intercambio. Un elemento de gran importancia en la actualidad es la confianza y el hecho de que ésta se deposite en las entidades económicas, que supone para éstas una responsabilidad de la que se deben encargar.

Profundizando en una perspectiva histórica de China, en su larga trayectoria, este país no ha sido especialmente bélico; de hecho, en el siglo XV, mientras se conquistaba y colonizaba América, China realizaba enormes expediciones marítimas por el océano Índico con finalidades únicamente comerciales y diplomáticas. Por este motivo se puede sostener que en China impera una política de desarrollo pacífico en la construcción del futuro. Aun así, en el panorama internacional, China aun sigue siendo un país con carencias en temas como la participación social i la democratización de las relaciones sociales.

La Historia tiene un método de análisis de la realidad basado en la percepción de cada uno, por lo tanto, no hay sólo una Historia, sino tantas como personas la cuentan. No seremos sociedades maduras hasta que no seamos capaces de mirar nuestra Historia sin odios y, para eso, es necesario que desarmemos el recuerdo de hechos como el de la guerra civil española. Pero para eso debemos conocer y reconocer que todos somos descendientes de las víctimas y verdugos. Tenemos el deber de no transmitir la herencia envenenada del pasado. Podemos ser los herederos de nuestros padres, pero no los reproductores de sus errores.

Diálogo interreligioso significa no sólo coexistir, sino ir hacia los demás, exponerse desde la propia verdad a la verdad que también hay en el otro. La espiritualidad del diálogo supone una altísima exigencia, puesto que implica asumir que la propia concepción de Dios es parcial, por lo tanto, puede ser enriquecida por las concepciones de los demás.

La única manera de desarmar las ideologías es promoviendo el diálogo entre ellas mediante el conocimiento, la comprensión y el compartir. Sólo de esta forma las ideologías podrán encontrarse y establecer un marco transversal para construir la sociedad. Este marco debe incluir como mínimo la consideración de los ciudadanos como centro de toda política colectiva; la libertad como expresión máxima de la convivencia; tener en cuenta las comunidades que dan los aspectos característicos a cada pueblo; el respeto a los valores fundamentales de las sociedades; y finalmente entender que la democracia exige compartir unos valores transversales.
Entender las identidades como porosas nos salva de distintas tentaciones. En primer lugar de pensar en términos polarizados, si nos damos cuenta de que en la propia verdad hay parte de la verdad del otro. Las identidades porosas también nos permiten salvar la riqueza de la pluralidad de les identidades así como también nos salvan de la exclusión de los demás. Por otro lado nos salvan del lenguaje de pureza-impureza y de la barbarie que esto puede suponer. Finalmente nos permiten reconocer los elementos comunes que compartimos con otras identidades.

Para desarmar la Historia es necesario hacer Historia de la Paz, con iniciativas como Geopaz, que pretende contribuir a los esfuerzos que desde distintas universidades y entidades se están haciendo para reconstruir la Historia de la Paz; desde los Institutos de la Paz, que son un pequeño pero eficaz laboratorio de investigación, pretende señalar ejemplos y personajes que constituyen la Historia de la Paz; crear sinergias con los distintos centros de investigación del mundo que están trabajando en la misma línea para recuperar la historia de la paz; ser plataforma difusora de la Historia de la Paz mediante su propia web; promocionar la visita a los lugares que conforman la red de Geopaz y en definitiva promocionar el turismo en clave de paz.

Los hechos de paz y los conflictos son parte de una misma realidad. Necesitamos hacer el esfuerzo de descubrir que en la realidad no es todo blanco o negro, sino que hay distintas tonalidades y texturas.

Es necesaria una actitud de conciliación con los que perdieron. El perdón y la reconciliación son básicos para que haya paz. Sólo estamos capacitados para pedir perdón cuando “entendemos” que hemos ofendido al otro.
Ámbito María Corral

Ámbito María Corral
España – Barcelona

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>