Discernir, pacificar y dialogar

Copia de logo_fundcast_mailEs difícil expresar con pocas palabras lo que estamos viviendo estos días. Aunque es más difícil anticipar lo que puede pasar y qué rumbo pueden tomar los acontecimientos en los próximos meses. Nos falta distancia intelectual para poder captar la gravedad del momento y nos vemos confrontados a una riada de emociones que fluyen por el cuerpo social. Con todo, estamos llamados a pensar y formular algún mensaje constructivo, capaz de curar las heridas emocionales que han causado y de pacificar los entornos en los que desarrollamos nuestra vida.

La hora presente nos exige la audacia de discernir. Hay que evitar las generalizaciones, las simplificaciones y los fáciles maniqueísmos de signo populista que nos atrincheramos y nos separan cada vez más unos de otros. Etiquetar es fácil y también lo es acusar con el dedo. Necesitamos discernir lo que tenemos que decir y tenemos que hacer en cada momento.

Hay palabras que hieren, hay palabras que curan y enlazan personas y pueblos. Hay gestos que polarizan la sociedad; pero hay que nos hacen sentir hermanos a pesar de nuestras legítimas diferencias ideológicas. Discernir es esencial para no perder de vista que lo que nos une a todos los seres humanos es más profundo y más sólido que lo que nos separa. Debemos construir sobre lo que nos une.

El rechazo absoluto a cualquier forma de violencia, sea física o verbal, estructural o cultural, nos une como pueblo. El anhelo de paz y de convivencia se ha puesto de manifiesto por las calles y por las plazas. Personas de generaciones diferentes, personas de opciones políticas diferentes y de tierras muy lejanas se han sentido llamadas a rechazar toda violencia. Queremos vivir en paz y queremos convivir con armonía.

La hora presente nos pide discernir qué debe hacer cada uno. Hay que examinamos si en el entorno donde estamos situados, somos instrumentos de pacificación o de tensión. Todos tenemos nuestra responsabilidad. También los medios de comunicación social deben presentar lo que sucede con veracidad, haciendo honor al principio deontológico de la imparcialidad. El paradigma de la posverdad abre la puerta a la arbitrariedad y la polución y intoxicación ideológica.

La hora presente nos exige potenciar todos los puentes de diálogo. La palabra diálogo ha sido dañada y reducida a una pura caricatura de lo que debe ser. Necesitamos crear las condiciones para que este diálogo sea posible. Hay demasiados obstáculos, demasiado resentimiento y rencor que pueda tener lugar, pero el diálogo es la única herramienta que tenemos para llegar a entendimientos racionales. Independientemente de cual sea el marco jurídico y político resultante en nuestro país, solamente se podrá llegar a una solución que no sea lesiva para los derechos de las personas y de los pueblos si hay diálogo entre las partes implicadas. Sin diálogo, todos perdemos y perderíamos. Para hacerlo posible, hay que trabajar en la mediación y aprender de la resolución de otros conflictos de todo el mundo que, mediante la mediación, han encontrado una solución exitosa.

La violencia hace imposible el diálogo, crea miedo, indignación, rabia, resentimiento, impotencia y nutre la ira. Ahora más que nunca, nos lo tenemos que creer. No todo está perdido; somos seres capaces de llegar a acuerdos mediante el diálogo, pero hay que crear las condiciones oportunas para que este tenga lugar y también hay que disponer de los interlocutores adecuados.

La hora presente nos exige gobernar las emociones tóxicas desde la racionalidad, ser capaces de entender las razones de los demás y, a la vez, reconocer aquellos mínimos principios que nos unen, más allá de las opciones políticas y espirituales.

Hemos dado ejemplo al mundo de civismo, de resistencia pacífica y respeto. No podemos perder ese capital ético. No podemos dejar que las minorías provocadoras envenenen el cuerpo social y hagan brotar en él las pasiones más salvajes de la condición humana.

Tenemos el don de la palabra para encontrar soluciones inteligentes a nuestros problemas. Hagamos un uso cuidadoso y discernamos atentamente cada acto que realicemos, especialmente aquellos que tienen la difícil responsabilidad de gobernarnos. En estos momentos, no podemos perder la esperanza ni abandonarnos al clamor del no hay nada que hacer. Todo está por hacer, pero necesitamos confianza para hacerlo realidad.

Francesc Torralba es vicepresidente de la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU

19 Responses to Discernir, pacificar y dialogar

  1. Roberto Beltrán

    Plenamente de acuerdo contigo Francesc. Hay una riqueza histótica, cultural y científica en este país, a la que se suma una ciudadanía que ha demostrado saber hacer frente a situaciones muy complejas. Es momento de hacer visibles las condiciones para ese diálogo, para ese análisis racional de los hechos, de los escenarios y de los efectos. Las instituciones que trabajan por Paz, tienen hoy el compromiso de aportar las ideas, propuestas y modelos para que ese diálogo llegue. La mera aplicación de la ley o la imposición de soluciones, a mi manera de ver las cosas, agrava más el problema. Un diálogo que implique una reparación posterior, un perdón, una reconciliación, un país diverso, respetuoso, incluyente, dialogante y noviolento.

    Roberto Beltrán Zambrano
    Titular
    Cátedra Unesco de Cultura y Educación para la Paz

  2. Joan Lluís Rabassó

    HONESTIDAD Y MEDIACIÓN

    ¿Qué sucede cuando dos jugadores no utilizan las mismas reglas de juego? Pues es muy sencillo, que no pueden jugar. Es decir, el diálogo que se establece en la dinámica de participar en un juego comúnmente conocido y cuyas reglas son compartidas y aceptadas se hace inviable. Esta es la situación que tenemos hoy entre Catalunya y España.

    El problema que tenemos ya lo anunció un conocido escritor catalán, pues no es la primera vez que ocurre. “La ceguera de unos y la frivolidad de otros nos han metido en este callejón y ya veremos cómo saldremos del mismo” (del libro ‘La Segunda República española’, de Josep Pla, nota de 10 de septiembre de 1933). Hoy entre la temeridad de unos (se anuncia la declaración de independencia para el próximo lunes día 9 de octubre) y la irresponsabilidad de otros (no están sabiendo gestionar un estado democrático permitiendo que la ley se incumpla en muchos ámbitos socavando el bien común) sólo nos queda apelar al arbitraje de la Unión Europea para conseguir salir de esta encrucijada de una forma pacífica y distinta a la que tuvo lugar hace tan sólo 80 años.

    De un problema económico donde la política se ha vuelto innecesaria al tener que administrar la escasez con la crisis y su falta de credibilidad por la grave y sistémica corrupción, los políticos de ambos lados han buscado polarizar la situación, a la opinión pública y a la ciudadanía cada vez más para dar contenido de nuevo a su innecesaria acción. Como todo problema hace 5 años se hubiera resuelto de forma mucho más fácil, pero ahora la deriva que ha tomado es imprevisible. Apelo a todo y a todos, pues ni el independentismo es mayoritario en Cataluña, ni el Estado español es viable con los planteamientos actuales. Hay que mediar, pactar y consensuar un nuevo marco donde todos puedan encontrase y todo se respeten. La fractura es importante, pero no insalvable. Nos jugamos la paz. Ya la perdimos hace 80 años. No lo volvamos a repetir. Si no es por la Filosofía y el uso de la razón, que sea por el sentido común y la memoria histórica. Ambas herramientas nos pueden ser de utilidad en estos momentos. Y para que retorne la política de verdad sólo se precisa una cosa: honestidad.

    • Ramon Balcells

      Nadie sabe hoy si el independentismo es o no mayoritario. La sagrada Constitución y sus sacerdotes han impedido, hasta ahora, cualquier intento para saberlo. La ley debe estar al servicio de los ciudadanos en un país democrático y de progreso, de lo contrario (ciudadanos al servicio de una ley immutable) estamos ante una secta o religión fundamentalista que justifica el castigo a los no creyentes. La violencia física contra los que piensan distinto nunca debería darse en un país que queremos progresista y democrático.

      • Joan Lluís Rabassó

        Lo que sí sabemos es que los partidos independentistas (JxSI i les CUP) obtuvieron un total de 72 escaños en las elecciones plebiscitarias/autonómicas celebradas el pasado 27 de septiembre de 2015 que les otorgó la mayoría frente al resto de fuerzas parlamentarias. Todo ello a pesar de que contaron con un total de 1.957.348 de votos frente a los 1.972.057. Esta discrepancia se debe a la ley electoral de Catalunya que todavía sigue utilizando la ley de Hondt. Ya estamos contados y según la ley.

        Hace ahora ya dos años teníamos un empate técnico. Desde entonces hasta la celebración del referéndum el pasado 1 de octubre de 2017 la situación se ha polarizado tanto, por ambas partes, que es muy probable que el número de independentistas haya aumentado, sobre todo, tras la mala gestión del estado español de esta crisis y el uso partidista que de todos los acontecimientos se está llevando a cabo por ambas partes, pues el discernimiento parece brillar por su ausencia.

        Ahora bien, no seamos ingenuos. En toda guerra la primera víctima es la verdad y, lo que aquí tenemos, no es una cuestión catalana, movimiento soberanista, conflicto independentista, manifestación pacífica, etc. Tenemos un enfrentamiento de dos estados que están usando todos sus herramientas -jurídicas, comunicación, emocionales- e, incluso, no están mostrando ningún reparo, pese a sus alegatos de diálogo y legalidad, a utilizar la violencia en cualquiera de sus formas y de la manera que más efectiva les resulte.

        Pues, tan violento y reprochable es la actuación de la policía y la guardia civil con sus batallones antidisturbios agrediendo de forma indiscriminada a la gente indefensa que no representaba en ella misma un peligro claro e inminente para la integridad de nadie, como el pretender vender una aspiración política que desea conseguir la independencia de una parte de un país soberano al amparo de una pretendida legalidad, una honestidad inmaculada e intachables buenas formas de las cuales sólo una de las partes se erige en la garante convirtiendo automáticamente a la otra en la conculcadora. Y, eso, sólo nos lleva al odio entre nosotros.

        Este no es el camino. Ni para unos ni para otros.

  3. Absolutamente de acuerdo. Triste ver como los responsables no saben resolver conflictos y si azuzarlos.

  4. Felix San Felipe

    Sentarse,hablar con la cabeza,no con el corazon.

  5. Eugeni Renom

    Les tropes no dialoguen. Reben i emeten ordres.
    Com han de dialogar amb l’enemic civil, desarmat, potser vell i agenollat?

  6. Pamela Stein

    Muchas gracias Francesc Torralba. Es urgente difundir y motivar el discernimiento. No solo ocurre en Catalunya. Mi país, Argentina, está desbordado de odio, rivalidad, indiferencia y de violencia extrema.
    Gracias por la carta! Te leo siempre.
    Un cordial saludo.

  7. De acuerdo completamente, Francesc. Y gracias por escribir tan nítidamente esto que tantos sentimos y deseamos. En tus líneas se dibuja el esbozo de una hoja de ruta, unas actitudes y pasos imprescindibles por parte de de los protagonistas principales de esta historia: los líderes de gobierno, los miembros de partidos políticos, los medios de comunicación y la sociedad civil: en cuanto a actitudes, opción decidida por el diálogo, el respeto de los demás y la pacífica exposición de las propias ideas y sentimientos. En cuanto a acciones: evitar los gestos de no-retorno, evitar las expresiones maniqueas y descalificadoras, y sobre todo abrir un espacio de encuentro -quizá con mediadores- donde se haga y se hable de otro modo y desde otros ángulos que como hasta ahora. Si continuamos haciendo más de lo mismo, seguiremos caminando hacia la confrontación que pocos desean. En ese espacio de diálogo, sin embargo, se debe dar algo más y muy propio de la política en su más noble acepción: la negociación, en que cada uno cede algo para lograr un bien mayor que alcanza a todos.

    Yo también confío y tengo esperanza en aquel anhelo de concordia que hay en la mayoría de los corazones. Y para que esto prevalezca, se necesita el diálogo y la negociación.

  8. Sílvia Martínez Pons

    Pau i Bé!!!

  9. Sílvia Martínez Pons

    Completament D’acord!! Ho comparteixo, Gracies.

  10. Kevork hamparzoumian

    Completamente de acuerdo

  11. Lourdes hamparzoumian

    De acuerdo

  12. Mur Gistain, Miquel Àngel

    Gràcies Francesc i tots.

  13. Pilar Solanas

    Analizar la realidad de los hechos solo se consigue diciendo la verdad sobre los mismos.Muchas veces la ignoranciana de unos pocos que emiten falsedades, aunque lo hagan con propósito de apoyo a sus ideas,empaña el buen trabajo de muchos.

    La concordia y el diálogo, se destrozan con la violencia y la huella de esta difícilmente es olvidada por los que la padecen y eso conduce a más violencia.

    Respetando los derechos humanos se pueden llegar a conseguir logros

    Por qué estando tan claro no han sabido ponerlo en práctica, la historia recordará a los políticos de esta historia que vivimos pero no será precisamente con clamores

    La mentira y la violencia solo causa desgracia

  14. Cristina Rodrìguez

    Si completamente de acuerdo….lo estamos padeciendo en Venezuela, ¡cuanto sufrimientos se están generando porque no sabemos dialogar¡ , no sabemos dejar los intereses personales a un lado en pro del bien común.

  15. Comparto la carta. No algún comentario. El referéndum (legal, lo único ilegal es si se declara la independencia. Automáticamente es un nuevo estado donde la Constitución española no tiene lugar) dio el Sí claramente. Se demuestra haciendo un cálculo. Llegando al 77% de participación, todos los votos deberían ser No, no podrían ser nulos ni en blanco. Para empatar

  16. Estimado Dr. Francesc Torralba
    Señoras y señores; tenemos suficientes argumentos, al menos yo los tengo, para indicar a La Carta de la Paz como mediadora de este conflicto entre el Estado español y el gobierno de Cataluña. Ofrezco mi colaboración al equipo de la Carta, que debería actuar en un plazo mínimo: Me pongo a vuestra immediata disposición como eventual asesor:
    José Zarzuela, delegado consular español en los Estados de Rondônia (Brasil) y del Acre (reivindicado por Bolivia y que ya lo fue). Especialista en resolución de conflictos (con experiencia). Mi e-mail: jzarzuelaserrat@yahoo.com.br. Whatsapp: +5569993032589. Eventualmente me encuentro en España (Barcelona): 631 769 358

  17. Josefa Part Martín

    Creen Vds que esto se resuelve mejor en Bruselas?
    Vamos a salir de este sinsentido

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