“En construcción de Paz deben juntarse cambio personal y cambio contextual”

Foto: arxiu URL

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La trayectoria de esta mujer, experta en Derechos Humanos, mediación de conflictos y noviolencia se centra, desde hace muchos años, en la realización de programas de reinserción social originariamente en uno de los barrios más inseguros de Guayaquil (Ecuador).

Reconocida con varios premios contra la violencia y los Derechos Humanos, hoy ofrecemos esta entrevista que realizó el periodista Joan Ortiz en su programa radiofónico PUNT ORG, sobre construcción de Paz.

La conversación fue de lo más distendida y amena. La que ofrecemos a continuación es una adaptación de la entrevista, que también adjuntamos, al final de esta página, en formato audio por sí es de vuestro interés.

Periodista: Dra. Nelsa Curbelo, buenas noches. Muchas Gracias.

Nelsa Curbelo: (ríe)

P: De qué ríe?

N.C: Es que esto de doctora…

P: Bien, si quiere no lo repetimos más… Pero es que usted es Doctora Honoris causa…

N.C: Es que es un privilegio. Es un honor.

P: ¿Qué tal fue, por cierto? (refiriéndose al acontecimiento de investidura).

N.C: Fue un acto muy emotivo. Que agradezco mucho. …a la Universidad, a los profesores, a la Rectora. A la Vicerrectora, a Carles Targa, que está aquí…

P: La entidad que preside se llama SerPaz. trabaja en el barrio de Paz, de Guayaquil…

N.C: Bien, trabajaba. Ahora es más amplio que esto.

P: Ahora nos lo matizará. Pero lo que yo le quería preguntar es por el hecho de “Ser Paz”. O sea, utiliza la palabra “Ser”. Es cierto que trabajan en el barrio de Paz. Pero esto de “Ser”: siempre decimos que la Paz se hace, y en cambio, ustedes utilizan la palabra “Ser”. ¿Los individuos somos Paz? ¿La Paz se trabaja?

N.C: Sí, es cierto. Es difícil trabajar por la Paz si no se intenta “ser Paz”.

P: ¿Si no se intenta?

N.C: Ser Paz. Cuando me preguntan ¿qué quiere decir? Les digo que no quiere decir nada. Quiere decir lo que se intenta decir. Es decir: Ser Paz. La Paz no se puede hacer si no se tiene en cierta medida. Si no se aspira, si no se es.

P: Durante el acto de investidura se refirió a un monje Zen que visitó el barrio de Paz, en Guayaquil …

N.C: Sí. Habló a un grupo de jóvenes de la entidad, del diamante interior que todos tenemos dentro. Un tema interesantísimo. Se trata de un monje que trabaja en las prisiones del Japón. Imagínese un gimnasio, donde hay los muchachos, con el ruido que hace el Break Dance a todo volumen, y este monje pidiendo que se hiciera silencio. No tuvo más remedio que sentarse y ver el espectáculo de los chicos con la música.  Y cuando vio cómo bailaban y lo que hacían, pensó que para hacerlo necesitaban una gran concentración y un gran dominio del cuerpo. Entonces dijo: “el ruido de ustedes también es condición de silencio”.

P: Condición de silencio…

N.C: Sí. Esto lo aprendí porque viví 30 años en los sectores más populares de Guayaquil. Donde las casas, hechas de caña, están todas pegadas las unas con las otras, sin barreras que paren el ruido. Hay personas que se preguntan: “¿Por qué los pobres gastan tanto dinero en equipos de sonido en vez de gastar en comer? Cómo malversan los recursos! Les importa la música pero no les importa comer ni vestirse”.

P: ¿?

N.C: La música genera intimidad. Es decir, si usted no pone una radio a todo volumen en su casa, usted oye todo lo que dice el vecino, hace, piensa y hasta sueña. Lo oye cuando habla, cuando discute, cuando hace el amor. ¡Son casas de caña! Enganchadas las unas con las otras. Entonces: ¿cómo lo hago yo para que no me oigan? Pues creo mi pantalla de ruido.

P: ¿No le es molesta?

N.C: No. Incluso me ayuda a meditar. Y si no oigo ruido me despierto: “¿qué pasa ahora?”

P: ¿Entonces el monje?

N.C: El monje aprendió que estos chicos, que tenían tanto ruido, también tenían una gran concentración. Al cabo de un rato, les pidió que se sentaran en posición de yoga y que cerraran los ojos. Propuso 45 minutos de silencio absoluto ¡que fue una eternidad! Los chicos no saben qué hacer cuando están callados….

P: ¿Y qué pasó?

N.C: Fue muy interesante porque el monje les explicó que tenían que descubrir su diamante interior. Entonces, uno de los chicos, actualmente coordinador del circo de calle, se levantó y dijo: “yo quiero encontrar mi diamante interior. Lo que pasa es que está muy lleno de lodo. ¿Cómo lo hago?”

P: Descubrir el diamante interior ya es “Ser Paz” en cierta medida ¿verdad? ¿Nos presenta la entidad?

N.C: Me resulta fácil hablar de Paz. Poca gente está en contra de la Paz. Ahora bien, hablar de construir la Paz: esto es mucho más complicado. Y aquí, en general, hay muchísimas dificultades, porque, encima, la construcción de la Paz no es una inversión. ¿Usted ha visto algún ministerio para la Paz?

P: Ninguno. Son todos por la guerra.

N.C: Sí, de estos hay tantos cómo quiera. Pero ministerios de Paz son más necesarios. Lo que pasa es que ya sabemos que, en términos de inversión, la Paz es un riesgo económico. Sus frutos se ven a largo plazo. En cambio, las guerras se ven enseguida. Además, tener ministerios por la Paz requiere formación, profesionales y creatividad, porque hay que inventar soluciones diferentes a problemas viejos.

P: La Paz no genera negocio. Por este motivo no hay una industria detrás…

N.C: Pero sí generaría convivencia social. Sí generaría bienestar. Sí sería una buena inversión. Lo que no genera son votos.

P: Alguna vez he escuchado que si no hay iniciativas de este estilo que consigan salir a la luz y que se popularicen es simplemente por una falta de convicción de la mayoría de los ciudadanos. Es decir, que si una inmensa mayoría realmente creyera en esto y esta mayoría fuera Paz, en el sentido de ser, entonces sería más fácil.

N.C: Hay que trabajar dos elementos. Un primero es de impacto, que se vea. Y después hay otro a largo plazo, que es el de la transformación social.

P: Esto no se hace en un día.

N.C: No. Requiere un proceso de años. Que los muchachos metidos en pandillas cambien sus vidas realmente no es cuestión de un día ni de 6 meses. Ni siquiera de un año. Pero para que su cambio sea sostenible por sí mismo, hacen falta, además, cambios en su contexto cotidiano. Los chicos, involucrados en los problemas tan conflictivos que tienen, no pueden cambiar solos.

P: ¿Cómo se combina el impacto inmediato con la transformación a largo plazo?

N.C: El impacto es atacar el fruto del conflicto. La transformación social es trabajar con la raíz del conflicto y el árbol que da el fruto. Nuestra tarea en Ser Paz consistió en impactar sobre la realidad de las bandas juveniles, porque allá es donde se daban las guerras dentro de nuestra ciudad. Donde la gente se mataba. Dónde había soldados. Dónde había muertos, heridos, desaparecidos. Y todo estaba en manos de jóvenes. Al menos había 30 muertos cada mes que supiéramos. Más los que no sabíamos. Y si esto es así, es una guerra que hay que parar.

P: ¿Y como está la situación ahora? ¿Qué han hecho?

N.C: El barrio de Paz ha cambiado la estructura. Es decir, hubieron aportaciones del ministerio de trabajo. Se invirtió para capacitar a los jóvenes, que pudieron aspirar a encontrar trabajo. Se generaron medios de comunicación internos en el barrio. Y se generaron microempresas de los mismos miembros de las bandas, que finalmente no eran tan micro: imprentas, peluquerías… Y después, las madres de familia tuvieron pequeños capitales con los que pudieron empezar pequeños negocios.

P: Es decir: cambios personales y cambios de contexto al mismo tiempo.

N.C: Y se demostró que invirtiendo en la prevención y en la intervención se pueden revertir procesos sociales violentos. En este sector, el índice de violencia primero bajó el 60% y después el 70%. Era una zona considerada muy peligrosa.

P: ¿Y los cambios personales llegan solos o hay un trabajo detrás?

N.C: Todo el mundo tenía que pasar por talleres de autoestima, de liderazgo, de gestión de conflictos. Todo el mundo. Y miles de jóvenes lo hicieron.

P: ¿Cómo se trabaja la autoestima?

N.C: El trabajo de la autoestima es básico. Por ejemplo: los chicos tenían que hacerse una cédula de identidad, un DNI, una Carta de Identificación. Para hacerlo, tenían que dibujarse a sí mismos tal como se ven las mañanas cuando se miran al espejo. Y es espectacular porque algunos, no es que sean buenos dibujantes, pero saben hacer los rasgos que los identifican. En cambio, otros, ni de broma saben hacerlo. Y tienen que hacer su cara, poner el nombre, etc. También tienen que saber la historia de su nombre: por qué se llaman así, por qué sus padres, que siempre eligen lo mejor para sus hijos, les pusieron este nombre,…

P: ¿Les hacen poner algo más?

N.C: Después tienen que poner quiénes son y quiénes quieren ser. Y enfrentarse a su proyecto de vida bajo una forma tan sencilla como la de hacer una cédula de identidad. Hacerla les hace tener muchísimas conversaciones entre ellos mismos. También les preguntamos: “Y si ustedes se murieran”, que de eso sí que son más conscientes porque viven en un mundo de mucha violencia en el cual la muerte las es cotidiana, “¿qué les gustaría que pusiera la lápida? ¿Lo que usted dejó durante la vida? ¿Qué frase lo describiría mejor? ¿Cuál es el hecho más destacable que ha hecho y que querría que le pusieran?”

P: ¿Y que responden?

N.C: Aquí, ya la cosa se complica más. Empiezan a preguntarse por qué motivo viven. Tenemos que entender que su concepción del tiempo es diferente. ¡Viven a mil! No les interesa llegar a los 80 años cansados y en silla de ruedas. No les importa si viven 21 años o 19 con la condición de vivir a fondo.

P: ¿Gestionan el tema del liderazgo?

N.C: Y también cómo ser buenos promotores con los demás. Nadie pasa a ser facilitador de grupos sino ha pasado antes por la gestión de los conflictos. Viven el día entero enfrentados y peleándose. Necesitan aprender que el conflicto es interesante porque ofrece una oportunidad. Y que no tiene que ser resuelto de una manera violenta, porque no es esta la solución.

P: ¿Ponga ejemplos de como trabajar esto?

N.C: Una de las herramientas es el fútbol de calle, que se gana por puntos no por goles. Aquí tienen que ponerse de acuerdo para #ver quién puntúa más y quien juega mejor. Sin árbitros. Donde también cuenta la conducta de los participantes e incluso aquello que echan de la práctica deportiva en sí. Todo el que hacen de positivo suma. Así se fomenta el fairplay, el juego limpio.

P: Una de las cosas que también se habla es del miedo. Lo habló el el pasado viernes y me gustaría preguntarle si es una condición inherente a la humanidad o es una cosa impuesta.

N.C: Tener miedo es condición de supervivencia muchas veces, es cierto. Ahora, vivir con miedo ya es más complicado. El miedo, en el fondo, nos permite reaccionar. La cuestión es como gestionarla. Además, el miedo genera violencia y generalmente, quién tiene miedo ataca.

P: Pues vivimos en una sociedad muy pavorosa…

N.C: Vivimos en una sociedad cerrada. Cuando decimos que hemos progresado lo decimos porque hemos puesto rejas en las tiendas, en los parques, para entrar a los barrios. Estamos todos en una especie de prisión. Cercados, con cámaras,…

P: Una sociedad que no tiene miedo no necesita cerrarse.

N.C: Yo, en mi casa, que vivo en un barrio muy popular, lo primero que hago por la mañana es abrir todas las puertas que dan a la calle. Hasta día de hoy no me ha pasado nada. La mejor defensa no es un muro alto, porque si tienes un muro alto, cuando te entran nadie lo ve. En cambio, si no tienes muro o tienes muy poco muro, todo el mundo que pasa por la calle ve si te han entrado.

P: ¿Por donde podemos comenzar a cambiar el mundo desde nuestras vidas?

N.C: Creo que no hay recetas. Pero lo que sí me parece es que los seres humanos deberíamos intentar no tenernos miedo entre nosotros. En términos cristianos: ser sencillos como las palomas y prudentes como las serpientes. Es decir, si no confías en el ser humano que hay al lado, si cada vez que alguien se acerca piensas que te asaltará o robará, entonces es muy complicada la vida en este mundo. Confiar en los demás supone creer en los otros. De verdad, no se puede creer en Dios si no creemos en los seres humanos. Creer en Dios es muy fácil, nadie te lo discutirá. Pero creer en el ser humano es mucho más complicado, sobretodo si este ser humano te ha engañado, te ha calumniado, te ha insultado, te ha golpeado o te ha herido. Y sin embargo, este ser humano, para los cristianos es Dios mismo.

Entrevista a Nelsa Curbelo, pedagoga, experta en DDHH, Noviolencia y gestión de conflictos by Cartapaz on Mixcloud

El febrero de 2012, la Universitat Ramon Llull de Barcelona invistió Doctora Honoris Causa a Nelsa Curbelo, directora de la entidad ecuatoriana Ser Paz.

One Response to “En construcción de Paz deben juntarse cambio personal y cambio contextual”

  1. Felicidades por el post. Una interesante entrevista a la Dra. Curbelo muy bien conducida por Joan Ortiz con la posibilidad de escuchar las palabras de Nelsa Curbelo con los matices que eso añade al contenido escrito.

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