El Islam

XAVIER MARIN es doctor en filosofía y licenciado en teología (actualmente está realizando una tesis en este segundo campo). Ha trabajado en campos muy diversos, de los que habría que destacar la filosofía africana, que inspiró su primera tesis doctoral. Ha estudiado a fondo la figura y el pensamiento de Sigmon Freud, a partir del cual ha escrito diversas publicaciones. Últimamente se ha adentrado en el conocimiento del mundo árabe, del islam y del Corán. Ejerce su docencia en la Universidad Ramon Llull, en el Instituto de Ciencias Superiores de Vic y también en otros ámbitos no universitarios.

 

El pasado 27 de septiembre tuvo lugar en la Secretaría General de la Carta de la Paz de Barcelona una nueva edición de los encuentros comidas que regularmente organiza la entidad para reflexionar sobre temas actuales que piden una atención prioritaria en para la construcción de la paz.

 

En esta ocasión el invitado al ágora fue Xavier Marín, que trató diversos aspectos del mundo árabe y del Islam aportando una visión esperanzadora de su contribución a la paz.

El acto, que congregó a una decena de personas, fue moderado por Jordi Cussó, presidente de la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU, Mariía Viñas, patrón delegado, y Francesc Torralba, director de la Secretaría de los Institutos de la Paz. y otros colaboradores habituales de la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU..

Marin empezó su intervención destacando que el islam ocupa una gran extensión geográfica que va más allá de los países árabes, pero con unos puntos comunes y unas diferencias internas que también son muy evidentes. En esta línea recordó que tal como pasa en otras religiones como el cristianismo o el judaísmo, no hay una versión consensuada del Corán y por lo tanto surgen tensiones internas.

El invitado aseguró, sin embargo, que  el islam es una religión poco institucionalizada, desde el punto de vista dogmático, pero es, en cambio, la releigión que es principalmente la única religión que crece año tras año por conversióones. Este crecimiento, según Mariín, favorece el aumento del interés por el mundo islámico por todas partes y la irrupción de este tema de diálogoebate  en muchos ámbitos intelectuales.

La cuestión del monoteísmo que comparten el islam, el judaísmo y el cristianismo, cada una desde su visión, fue otro de los aspectos tratados por Mariín, así como la concepción antropológica y ética de las tres religiones que conciben el ser humano como una criatura cuya la existencia de la cual depende de una divinidad.

El invitado también remarcó el vínculo histórico entre la expansión actual del islam y su origen en medio de pueblos nómadas, en un lugar como Arabia, que constituía un lugar de paso que unía el Asia central con Egipto, Bizancio, Siria, China e India.

Preguntado por el resto de asistentes, Mariín respondió a las causas de esta expansión asegurando que el islam ha tenido tradicionalmente una gran capacidad de predicación y de oradores famosos por su retórica, de manera que el papel de sus creyentes va más allá de la vocación de ser fieles y muchos dan testimonio oral de su vivencia a otras personas. Mariín también destacó la diversidad de culturas, lenguas, conceptos políticos, nacionalidades, y la diversidad general que engloba el islam.

Con respecto a las relaciones con Occidente, Marin quiso subrayar el esquema de orientación espiritual del Islam y la decadencia que desde hace siglos sufre el modelo Europeo, hecho por el cual, según el invitado, la civilización occidental se ha vuelto fuertemente imperialista con el fin de ser más potente y autocompensar sus debilidades.

Después de ser preguntado sobre el fundamentalismo islámico, Mariín afirmó que esta religión presenta un amplio abanico ideológico que se subdivide en cuatro grandes escuelas de pensamiento que en su día fueron creadas expresamente con el fin de recoger toda la pluralidad y diversidad de personas que convergen en ella. Temas como el papel de la mujer, el uso del velo o la poligamia marcaron este tramo del debate.

Finalmente, el encaje del islam en el marco jurídico español, su reconocimiento y los posibles cambios de futuro en la legislación fueron otros de los temas que surgieron y que permitieron comparar la situación en varios países europeos y occidentales.

Posteriormente, la conversación hizo un inciso en el tema del fundamentalismo islámico, destacando la cuestión de los resentimientos históricos y los prejuicios que eéstos muchas veces generan a menudo sobrede cara a la visión que se tiene en nuestro país sobre la inmigración. Se conversó sobre los desajustes legales entre sociedad islámica y occidental, que no tipifican exactamente los mismo hechos y dejan entrever algunas diferencias entre sociedades, difencias salvables con una voluntad firme de querer comprender y comunicarse con el otro, según Marín.

Siguiendo el hilo, las intervenciones se introdujeron más tarde en la polémica sobre la construcción de mezquitas en nuestro país y el encaje de este hecho en la laicidad del estado.

Para acabar, los participantes repasaron brevemente algunos otros aspectos de interés y como conclusión final preguntaron a Marin sobre el encaje que un documento como el de la Carta de la Paz dirigida a la ONU podría tener en un contexto como el del islam y los países árabes.

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