El perdón institucional ¿favorece la paz?

Con la asistencia de más de 70 personas, el pasado miércoles 30 de abril, el Instituto de la Paz Juan F. Pepen organizó un coloquio para tratar el tema de “El perdón institucional, ¿favorece la paz?”. Este Foro Abierto contó con el apoyo logístico de la facultad de Ciencias y Humanidades de la PUCMM, la asesoría del Ámbito María Corral y el patrocinio del Centro de Estudios del Caribe. Las exposiciones estuvieron a cargo de Mons. Diómedes Espinal de León, obispo de Mao-Montecristi; la Dra. Mu-kien A. Sang, historiadora, educadora y escritora; y el Dr. Servio Tulio Castaños, abogado y jurista. Fungió de moderador el Lic. David Álvarez, decano de la Facultad de Ciencias y Humanidades. El punto de partida del Foro Abierto fueron las noticias en estos últimos meses de algunos representantes de instituciones y gobiernos que han pedido perdón por los males que realizaron en el pasado las instituciones que actualmente representan legítimamente En la República Dominicana tenemos como ejemplo a Mons. Diómedes Espinal que, en octubre del año pasado, pidió perdón al pueblo haitiano por la matanza del año 1937 que se recuerda con horror. En aquella ocasión, el Obispo explicitó que “así como el Papa Juan Pablo II en muchas ocasiones pidió perdón públicamente en nombre de la Iglesia; él mismo como Iglesia y en nombre de la Iglesia y del pueblo dominicano, pedía perdón al hermano país de Haití”. Lamentar públicamente y pedir perdón conlleva un ejercicio de revisar la Historia, reconocer las acciones negativas e injusticias acaecidas en ella, y resarcir en la medida de lo posible aquellas acciones, comentó en la presentación del acto Anna M. Ollé, coordinadora del Instituto de la Paz Juan F. Pepén. Así mismo, para abordar el tema expuso la premisa siguiente: “partimos del hecho que las personas de hoy no somos responsables ni culpables de lo sucedido cuando aún no existíamos, precisamente porque no habíamos nacido. La vida humana está limitada por su inicio (antes de ser engendrados no existíamos para ser responsables de nada) y también por el final (los responsables de los males o de los bienes de la Historia dejan de existir, no están a nuestro alcance para poder reprocharles personalmente sus errores u homenajearlos por sus aciertos)”. La Dra. Mukien A. Sang, vicerectora de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra en su exposición comentó que todos tendríamos que pedir perdón por algo del pasado aunque no tengamos culpa personal, pues nacimos sin tener posibilidad de elección, ni del lugar donde nacer, ni de nuestros padres. Expresó que no somos culpables de los hechos históricos anteriores a nuestro engendramiento, pero el pasado lo llevamos a cuestas.  La educadora e historiadora se preguntó cómo lograr en la actualidad un diálogo sincero entre grupos, pueblos y naciones. Expresó con firmeza su deseo de que todos nos decidamos internamente por tomar como prioridad esas injusticias que históricamente arrastramos y que conllevan resentimientos y que aunque no afecten nuestros intereses actuales, debemos de resarcir en el presente. El Dr. Servio Tulio Castaños, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Institucionalidad y Justicia presentó el tema del perdón institucional desde el punto de vista judicial, y comentó que se ha realizado un gran avance pero que esto no significa gozar, automáticamente, del perdón. El perdón no es sustituto de la justicia. Además, expresó que aún queda mucho por avanzar, “no basta con la petición de perdón, falta que a nivel institucional se reconozca la responsabilidad que debe respaldarse con la reparación o el resarcir, sino es un fracaso”.  Así mismo dijo que la petición de perdón debe ir de la mano con el reconocimiento de la verdad objetiva, el deseo de justicia y un trabajo a favor de la paz. También afirmó que la memoria de las víctimas forma parte de la reparación, memoria que no debe ser resentida, y que las Comisiones de Justicia y Verdad que van surgiendo en países donde históricamente han habido graves atropellos e injusticias -es el caso de Argentina, Chile, Guatemala, Sudáfrica- constituyen un deseo de caminar hacia la restauración de la paz porque como decía Gandhi: “no existe un camino para la paz, la paz es el camino”. Concluyó el acto David Alvarez comentando que los ciudadanos van más allá de sus instituciones; por tanto como sociedad civil tenemos una fuerza y podemos participar en esos actos de petición de perdón y de reparación, tratando de actuar personalmente con responsabilidad, respeto al otro -sea quien fuere- y tratando de ser justos y veraces en nuestro trabajo diario. Anna Maria Ollé Borque (Periodista) R. Dominicana – Santo Domingo

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