El rol de la memoria y la verdad

MARIA OIANGUREN IDIGORAS. Nació en Gernika. Se licenció en Filosofía y Ciencias de la Educación por la UPV-EHU. Toda su trayectoria laboral se ha desarrollado en el Centro de Investigación por la Paz Gernika Gogoratuz, donde comenzó en 1991, poniendo en marcha el centro de documentación. Colaboró, además, en la organización de diversas jornadas internacionales y seminarios relacionados con la paz y los conflictos. Finalmente, y tras jubilarse a finales de 2001 Juan Gutiérrez, uno de los fundadores y hasta entonces único director que había tenido Gernika Gogoratuz, pasó a ocupar la dirección a comienzos de 2002.

¿En qué proyectos está trabajando actualmente Gernika Gogoratuz? Estamos trabajando los temas de memoria y arte como pedagogía de paz en el ámbito de la investigación, formación, intervención y fortalecimiento de redes de trabajo. En nuestros comienzos hace veinte años, abordamos, entre otros, temas de educación por la paz y mediación escolar, por aquel entonces en los años 90 eran incipientes, y ahora la administración ya se ha hecho cargo de todo ese corpus y sus aplicaciones. Hace diez años nos abrimos a distintos campos, vinculando el ámbito del  desarrollo y la paz. Junto a otras organizaciones realizamos proyectos de cooperación internacional, por ejemplo en Colombia y Guatemala. También trabajamos el tema de la interculturalidad y la convivencia en lo local y global. ¿Cómo se enseña el tema de la memoria en las escuelas, cómo se involucran los alumnos hoy y cómo aprenden de lo que pasó con vistas al futuro? La memoria es un tema que se enseña desde la asignatura de Historia, que en los últimos tiempos está  teniendo un auge importante, los estudios en torno a nuestro pasado más reciente tiene su lectura a través de las unidades didácticas, visitas a los lugares de la memoria, todo ello con el propósito de vincular las reflexiones en relación a la memoria y su aportación a la paz.  En Gernika por ejemplo a través de las visitas al Museo de la Paz de Gernika y la organización de encuentros de trabajo e iniciativas para sensibilizar sobre el papel de la memoria en la construcción de nuestra identidad personal y colectiva como ciudadanos en sociedades democráticas. Pero, ¿cómo se narra? Porque según cómo se transmita la historia puede generar resentimientos… Es importante un trabajo de diálogo intergeneracional y estamos desarrollando un proyecto a nivel europeo, coordinado por la Universidad de Cambridge que aborda el análisis del papel de la memoria y de cómo se vincula a los lugares, el surgimiento de lugares como espacios simbólicos, de encuentro o de enfrentamiento. Gernika Gogoratuz trabaja a un nivel local explorando la memoria colectiva del bombardeo, su integración a la identidad contemporánea y el paisaje simbólico y memorial que se ha desarrollado en la villa. Después de la Guerra Civil Española y tras cuarenta años de dictadura uno de sus resultados fue uno de los rasgos que se dan por la violencia cultural, que es la del silencio, es decir, la de no contar lo que ocurrió por miedo a las represalias.  Por eso, entendemos que  facilitar la narración y crear espacios para compartir relatos es importante para generar sentimientos de respeto y reconocimiento con el objeto de superar resentimientos. Según de lo que hayan podido investigar en Gernika Gogoratuz, ¿cómo se ha transmitido la historia, y cuál es la sensación hoy de lo que ocurrió en el pasado? En los años 90 la primera investigación que realizamos fue de la recopilación de la memoria colectiva del bombardeo de Gernika. Se entrevistó y recopilaron las historias –orales- de 80 personas coordinadas por Mª Jesús Cava Mesa. A partir de esta iniciativa comenzó una relación constante con este colectivo y nos ha permitido trabajar con el núcleo más participativo en programas especiales, vamos a las escuelas a contarlo, participan en foros de encuentro con otros colectivos, trasmiten su historia  que es parte de la historia y son sujetos educativos. Muchos de esos testimonios fueron recopilados en la película “la huella humana”… En 1998 realizamos el documental con varios académicos y responsables institucionales, pero principalmente con los hombres y mujeres testigos supervivientes del Bombardeo. Estas personas agradecen que se rescatara su vivencia. Nos interesa el papel de estas personas como sujetos constructores de paz. Ellos lo han transmitido en las siguientes generaciones un relato en el que rescatan el valor del recuerdo para superar resentimientos. ¿Y qué ocurre con otros conflictos, como por ejemplo con la violencia de ETA? Ha provocado muchas víctimas, sufrimiento en muchas familias y una subcultura de la violencia. La sociedad  después del alto el fuego de ETA del 10 enero, por un lado vive con esperanza el proceso abierto y desea que ETA calle las armas para siempre, por otro lado, se vive con cautela ya han sido tantos anuncios y luego hubo tantas atrocidades. Hay pasos importantes desde el ámbito de la Izquierda Abertzale radical que están dando y entendemos que hay que seguir dando más pasos para acercarnos a espacios de convivencia en ausencia de violencias y en el respeto  los derechos humanos. Son importantes las palabras que reflejan intenciones e importantes son los hechos que confirman si las intenciones son nuevas realidades. ¿Cómo se puede lograr una paz sólida y duradera en el País Vasco? Por un lado, la violencia de ETA tendría que acabar y también cualquier violación de los derechos humanos. El papel de la memoria y la verdad es determinante, el reconocimiento de todas las victimas habidas por las distintas violencias sufridas, también desde lo narrativo e histórico qué recordamos y cómo transmitimos el relato para avanzar hacia la paz. La justicia tiene un papel fundamental para esclarecer y reparar todos los abusos cometidos también de violaciones de derechos humanos. Es bueno realizar pedagogía de la democracia, por un lado, los marcos estructurales, los sistemas políticos de los que nos dotamos  y ver ese sistema político como posibilidad y mejora de las estructuras y especialmente favorecer y propiciar una cultura de la paz y los Derechos Humanos desde el respeto a las singularidades de las personas y las comunidades. El siglo XX fue un siglo en el que se cometieron atrocidades en nombre de unas ideologías que justificaron medios violentos para conseguir los fines. Ahora cada vez más la paz se entiende por medios pacíficos, es decir, desde la incidencia de nuestros acciones en nuestro entorno más cercano con el propósito de ir reduciendo los niveles de violencia, en cualquiera de sus manifestaciones y podamos, día a día y poco a poco, favorecer espacios de convivencia.  Lograr la paz es el trabajo de todas las personas de distinto ámbito y de manera distinta, desde el respeto a los derechos humanos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>