El sermón de Montesinos, ¿vigente tras 500 años?

El fraile dominico Antonio de Montesinos llegó como misionero a la isla de La Española (actual República Dominicana), en el año 1510. La mañana del domingo 21 de diciembre de 1511, en el monasterio de los dominicos de la ciudad de Santo Domingo, Montesinos, delante de los principales conquistadores de América y del Virrey Diego Colón, hijo del descubridor, pronunció un contundente sermón que lleva por título “Ego vox clamanti in deserto”. En este sermón el fraile empezó enumerando y describiendo todas las injusticias practicadas a la población indígena por parte de los conquistadores. Además, criticó el sistema de “encomiendas” (instaurado en la isla a partir de 1503, que establecía que a cada persona que recibiera un trozo de tierra se le debía ceder unos cuantos indios para su explotación) y la legitimidad de los Reyes Católicos para invadir una tierra ocupada por otras comunidades.

Montesinos en su sermón también solicitó respeto a la dignidad de los indígenas por ser personas humanas independientemente de su raza o condición. El fraile apelaba a la universalidad de la condición humana, cuando la mayor parte de los europeos aún pensaban que los indios eran animales y seres inferiores.

El sermón -recopilado posteriormente por Bartolomé de las Casas- enfureció a todos los explotadores reunidos en la iglesia, por lo que días más tarde pidieron al fraile que se retractara de sus palabras, acción que no hizo; de hecho, recuperó para un nuevo sermón algunas de las reivindicaciones ya mencionadas. En parte, el fraile recordaba a los “encomenderos” conceptos que legalmente estaban aprobados pero que no se aplicaban, ya que en el año 1501 la corona había declarado que los indios eran vasallos libres y que no tenían que ser maltratados.

Las ideas del fraile pronto llegaron a oídos del rey Fernando “el Católico”, que decidió convocar la Junta de Burgos, una institución formada por teólogos y juristas. Fray Montesinos volvió a España y entre los años 1512 y 1513 participó en esta junta. Los integrantes de esta institución aprobaron las “Leyes de Burgos”, las primeras normativas jurídicas de la historia que dictaminaban la aplicación de un trato más suave y digno para los nativos de las colonias ultramarinas.

El sermón en el siglo XXI

El sistema de “encomiendas”, la esclavitud y muchas desigualdades de la época de la conquista se fueron superando paulatinamente tanto en La Española como en otros territorios conquistados en América Latina. Llegada la independencia, cada país se ha convertido en responsable de su propio destino.

Si bien es cierto actualmente la legislación de los países establece la protección de los derechos fundamentales de la persona y promueve el desarrollo de la sociedad, lamentablemente en muchas naciones se viven grandes injusticias. Cabe entonces preguntarse si el sermón de Montesinos sigue teniendo vigencia.

A este respecto y con ocasión de celebrarse este año el quinto centenario de dicho sermón, los obispos de República Dominicana han dado a conocer la Carta Pastoral: “500 Años en Defensa de la Dignidad Humana”. En este documento, los obispos describen las injusticias de nuestro tiempo y hacen ver que “en este estado de incertidumbre, desigualdad social, pobreza, delincuencia, deficiencia educativa, violencia, impunidad, destrucción y contaminación del ambiente, pérdida de valores e identidad, no puede haber una convivencia humana digna…no podemos construir un país libre, soberano e independiente”.

Se resalta la importancia de construir una sociedad más solidaria que se base en los valores humanos y se trabaje en proyectos participativos de los distintos sectores de la sociedad, ya que “para que haya patria sana no basta que las voces clamen solas en el desierto donde nadie las escuche, se requieren voces que clamen paz y justicia en la sociedad.”

El punto V de la Carta de la Paz dirigida a la ONU señala que “los seres humanos, por el mero hecho de existir -pudiendo no haber existido-, tenemos una relación fundamental: ser hermanos en la existencia. Si no existiéramos, no podríamos siquiera ser hermanos consanguíneos de nadie. Percibir esta fraternidad primordial en la existencia, nos hará más fácilmente solidarios al abrirnos a la sociedad. Esta carta pastoral dirigida a los “dominicanos, hombres y mujeres de buena voluntad” es universalizable. Si queremos una sociedad en que verdaderamente se respete y promueva la dignidad de la persona, todos hemos de trabajar solidariamente.

Patricia Castillo Ávila (Técnica en informática)
Guatemala – Guatemala

Referencias
Conferencia del Episcopado Dominicano. Carta Pastoral “500 Años en Defensa de la Dignidad Humana”
Galería Geopaz.

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