Entrevista a las mamás de Soacha

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Luz Marina Bernal y María Sanabria son dos de las cinco madres de Soacha. Ésta es una ciudad pegada a Bogotá que, desde hace tiempo, recibe miles de desplazados del conflicto armado de Colombia.

Hace pocos años, este municipio fue uno de los que más sufrió el llamado “escándalo de los falsos positivos”. Después de que el gobierno colombiano aprobara por ley recompensar económicamente las bajas militares de guerrilleros, miembros del ejército y afines a las fuerzas armadas del país perpetraron una serie de asesinatos a jóvenes inocentes que, una vez muertos, los disfrazaban como miembros de las Farc y los presentaban a la autoridad como caídos en combate para poder cobrar una recompensa.

En toda Colombia hay centenares, incluso miles de casos como estos.

La Fundación Carta de la Paz comparte una entrevista a las madres de dos falsos positivos que, en su lucha por la justicia, han sido merecedoras del premio Constructoras de Paz 2012, que entrega el Institut Català Internacional per la Pau.

 

Les “mamás de Soacha”, premi ICIP Constructores de Pau 2012 – PUNT ORG 75 from JOS on Vimeo.

Pregunta.- Buenas noches y muchas gracias por visitarnos.

Luz Marina (LM) /María Sanabria (MS).- Buenas noches. Gracias por la invitación

P.- ¿Cómo están? ¿Cuándo llegaron a Barcelona?

LM.- mmmm… el jueves a las 2h de la tarde…

P.- Hoy estamos a lunes. Ha habido tiempo más o menos de recuperarse ¿cierto?

LM.- Si…

P.- ¿Habían estado aquí en ocasiones anteriores?

MS.- No, yo no había estado en esta ciudad. Mi compañera sí, en 2010. Es muy bonita! De momento, hemos tenido tiempo de visitar el Parque Güell, muy hermoso.

P.- El listón de la hospitalidad colombiana está muy alto. ¡Espero, por lo menos, que los catalanes estemos a la altura! ¿Se han sentido bien acogidas?

LM.- Estamos muy contentas de estar acá y de ver la solidaridad que han tenido, no solamente con las madres de Soacha, sino con Colombia, que es un país tristemente castigado por grandes violaciones a los derechos humanos. Nunca he visto que mi país sea tan solidario como lo han sido ustedes con cada una de las víctimas de Colombia.

P.- Quería felicitarlas por el premio. Enhorabuena. Y preguntarles ¿qué supone para ustedes el hecho de haber recibido este premio?

MS.- Nosotras estamos muy contentas y muy nerviosas también. Porque, como acaba de decir mi compañera, en Colombia no se valora el trabajo. Aquí nos han tenido en cuenta por nuestro trabajo, por nuestro tesón. En cambio, en Colombia nos han impuesto una ley que es como si fuera militar. Que protege a los militares y les sigue dando rienda suelta para que se sigan cometiendo los hechos tan crueles que se han venido cometiendo. Es una ley de injusticia.

LM.- Yo pienso que este reconocimiento que el Parlamento catalán y el ICIP ha hecho para las madres de Soacha es muy importante. Estas 5 mujeres llevamos prácticamente la batuta, no solamente por el caso Soacha, sino por más de 4.500 ejecuciones extra judiciales, que son crímenes de Estado. Crímenes que se podría decir que son contra la humanidad. Que allí el gobierno ha sido muy indiferente a esa problemática.

El hecho de que sea reconocida en ese momento, creo que es un valor muy grande para nosotros. Para seguir al pie de lucha. No solamente por exigir la valoración a los derechos humanos, sino por un proceso de paz que, dignamente, creo que Colombia se merece. Sobre todo a las mujeres que han sido golpeadas, madres, esposas e hijas, que llevan peleando sus derechos desde hace mucho tiempo.

Yo creo que en buena hora, este premio llegó a las madres de Soacha, por ese incansable trabajo que hemos venido realizando.

MS.- a pesar de perder nuestros hijos, creemos que hemos sido muy afortunadas en cierta forma. Porque hemos tenido el privilegio de salir a varias partes a contar la problemática que está sucediendo. Y además hemos compartido con otras víctimas en departamentos, en ciudades… Hemos estado en colegios, también en universidades… Contándoles, como dándoles una voz de alerta, para que no les vaya a suceder lo que les pasó a nuestras familias.

P.- ¿Qué es lo que está pasando con los militares, y cual es la lucha de ustedes?

LM.- Desde un comienzo, de todos estos crímenes de Estado que han venido sucediendo, son muy pocas las condenas de los militares. Lo que sucede es que los abogados que defienden a los militares cometen grandes dilaciones para entorpecer los procesos. Los pocos casos que han sido condenables o han condenado, van a una segunda instancia y allí se demoran mucho. El Fuero Militar es una forma de que las víctimas no tengan ampliamente la investigación que merecen.

Además, en Colombia son condenados simplemente los que reciben las órdenes. Los de bajo rango. Pero ninguno habla de un capitán, o de quien da las órdenes de primera mano. Aunque en 2008, durante el mandato de Álvaro Uribe Vélez, en un primer momento se destituyeron a 27 militares.

Pero: ¿han sido investigados? Yo creo que no. Vemos también que él premió a los militares que han sido señalados de participar en las ejecuciones extra judiciales, mal llamados falsos positivos. Vemos, por ejemplo, el caso del general Montoya, que fue nombrado como embajador de la República Dominicana. Pienso que la mesa que vaya a conformar el Fuero Militar no dirá si dentro de la institución hay un grupo criminal.

P.- Simplemente porque supondría reconocer errores…?

LM.- Sí, claro!

P.- O sea, una cuestión política y punto.

MS.- El Fuero Militar ha traído consecuencias muy graves a las víctimas. Hace 20 días, una señora decayó terriblemente cuando esta ley fue aprobada. Todos los días preguntaba: ¿Qué vamos a hacer ahora que nos impusieron esta ley, que todo va a caer en impunidad…? Y decayó tanto que falleció y le dimos sepultura…

P.- ¿Una de las madres de Soracha murió porque no pudo soportar el hecho de que se blindara de esta forma a los militares?

MS.- Hay otra madre que ya sabe donde está el cadáver de su hijo hace más de un año. La misma fiscalía se lo dijo. Pero no le han entregado el cadáver, porque supuestamente mataron a otros dos o tres muchachos en compañía de él. Y argumentan que si no aparece la familia de estos otros muchachos, para entregarle los cadáveres, entonces a ella tampoco le van a entregar el cadáver. Me parece muy injusto y muy triste, porque ella en estos momentos se está muriendo de tristeza, soledad y angustia. Y nadie conoce el dolor de madre, más que nosotras mismas.

P.- Y me imagino que toda esa lucha tiene que ser terapéutica de una forma u otra para ustedes.

LM.- Sí. En un comienzo, las madres de Soacha, en ningún momento recibieron una atención psico-social. Y mucho menos los niños, porque la mayoría de jóvenes del grupo de Soacha, dejaron hasta 4 hijos. No hubo una atención. Y eso fue preocupante. Pero últimamente, varias organizaciones que se han acercado a las madres de Soacha. Tanto a nivel nacional como internacional. Hoy día están haciendo un trabajo con todo el núcleo familiar. Sobre todo con los niños que están creciendo con sed de venganza. Y decir que el ejército asesinó a sus padres, a sus hermanos, a sus tíos… Entonces se ha venido trabajando con talleres de música, de teatro, de pintura, de danza… para sacar este dolor.

Tratando de que ellos también, desde ahora, inicien un duelo de esa pérdida y se conciencien que la venganza no es buena. Y que cambien esa actitud de pensamiento. En este momento las madres, por ayuda de las organizaciones, están siendo atendidas.

MS.- En Colombia, el Estado nos ve, a nosotras las madres, como unas mujeres muy peligrosas. Hace 20 días hubo una reunión que se llamó Colombia sin heridas. Era a las 11h. de la mañana. Nosotras llegamos a las 9h. Había 3 cordones de seguridad. Nos inscribimos en el primer cordón. Seguimos el segundo cordón, vistiendo los pendones de nuestros hijos. Y allí nos dijeron que no estaba permitido entrar con los pendones. Dijimos de mantenerlos cerrados y pasamos hasta la tercera línea. Pero allá no nos dejaron entrar, porque vestíamos las batas que nosotras usamos siempre como distintivo de las madres de Soacha.

Llegó la 1h. de la tarde y no nos fue permitido entrar. Después supimos que era que el presidente Santos estaba allí. No sabemos qué teme el presidente, pero donde quiera que nosotras vamos, si él está, no nos dejan entrar. Parece que somos peligrosas.

P.- Son un peligro por querer desvelar la verdad…

MS.- Sí. Además, nos piensan dejar sin protección. Nosotras tenemos unos muchachos que nos acompañan a todos los lugares que son las Brigadas de Paz.

P.- Es decir ¿ustedes se desplazan con las brigadas a su lado?

MS.- Sí. Son muy importantes para nosotras. Nos protegen si nos atacan por pedir justicia, por llevar los pendones… Ahora, el gobierno les está quitando la visa.

LM- Estos jóvenes vienen de diferentes países a acompañar a las víctimas. Y han venido prestando la labor en diferentes regiones del país. Si hay una marcha o una peregrinación o un acompañamiento de audiencias o alguna clase de manifestación, ellos están pendientes de todas las personas que van a aglomerar o a hacer la marcha. Lo que dice mi compañera es que les están negando la oportunidad de ingresar al país o les están negando la ampliación del tiempo de permanencia en Colombia.

Para nosotras ha sido muy importante la labor de las Brigadas de Paz desde el 2009, cuando se iniciaron las audiencias en el caso Soacha. Han sido muy puntuales en acompañarnos, incluso a los mismos abogados que llevan nuestros casos, tristemente amenazados.

P.- ¿Hay antecedentes de que pasara esto con las brigadas? O sea ¿en cierto modo se puede decir que la situación de derechos humanos está empeorando poco a poco?

LM.- Sí, porque allí los defensores de los derechos humanos han sido muy amenazados. Y sobre todo las grandes líderes de las regiones. Este año han habido muchas muertes… Para nosotras es preocupante que nos arrebaten en este momento ese acompañamiento de los jóvenes que van a Colombia. A estas Brigadas de Paz, que son un apoyo muy fundamental para cada una de las víctimas que estamos luchando por los derechos humanos.

P.- ¿Qué otras cosas se están haciendo?

LM.- Las madres de Soacha han sido unas mujeres muy emblemáticas en el país. En el 2007 nunca se hablaba de crímenes de Estado, ni de ejecuciones extra judiciales, ni de falsos positivos. Ahora, estas madres, inconscientemente, madres del común que tenían sus hogares, sus hijos, y un trabajo no muy grande pero sobrevivían, se convirtieron en defensoras de los derechos humanos. Sin quererlo, pasamos a ser sujetos políticos por nuestras propias exigencias.

Venimos trabajando de la mano con muchas víctimas a nivel nacional. Con mujeres que les han cambiado su forma de pensar, su forma de hablar, su forma de actuar. Incluso hasta su forma de vestir. Hemos desarrollado estrategias para difundir nuestro mensaje. Si nos quitan la oportunidad de hacer grandes denuncias, tanto televisivas, escritas o radiales, tenemos que convertirnos en poetas, cantantes, actrices. Trabajar en muchos espacios, con el acompañamiento de muchos chicos que dan la pelea grafitando en las paredes, haciendo performas en las calles, haciendo tesis en las universidades… todo, para explicar lo que está sucediendo.

O sea, los espacios prácticamente que nos dan en las universidades, colegios…, han sido muy importantes para nosotras. Ha habido un calor humanitario para esas madres, donde también se han empoderado. No solamente hablamos del caso de los 19 jóvenes en Soacha, sino más de 4000 crímenes de Estado a lo largo y ancho del país. Estamos en contacto con otras organizaciones de víctimas, tanto de desapariciones forzadas como de mujeres víctimas de la violencia sexual, de niños y niñas, de reclutamientos, de desplazamientos… Las madres de Soacha ocupan diferentes espacios en Colombia y en diferentes ciudades y regiones.

MS.- Y ya han pasado 5 años. Cinco años en los que hay ocho casos que están en una completa impunidad. Uno de esos casos es el de mi hijo. Mi abogado, que es Pilar Castillo de Minga, estuvo peleando en este caso. Lo reclutaron, lo llevaron para Bogotá, a Derechos Humanos, donde estuvo unos días. El departamento de Cúcuta peleó por su territorialidad. Lo devolvieron otra vez a Cúcuta. Y hoy día, no sé qué punto está el proceso de mi hijo.

P.- ¿No sabe donde está su hijo?

MS.- Los restos sí, pero lo que no sé es donde está el proceso. Lo que me dijo el vice-fiscal es que es un caso muy delicado, muy complejo, porque es un menor de edad. Me dijo que él se estaría comunicando con mi abogado…

P.- Me indican que usted (María Sanabria), canta muy bien. ¿Se atreve?

MS.- Les canto una canción compuesta durante las tardes de tristeza y de rabia y de tanta impunidad: Señoras y señores.

“Vengo a contarles la historia de los muchachos de Soacha, que fueron asesinados en el año 2008, en el mandato de Uribe y su ley de democracia. Los llevaron para Ocaña con propuestas de trabajo. Lo que ellos nunca supieron, que fueran víctimas de estado, siendo ministro de defensa el hoy en dia presidente Santos. El gobierno los llamó los falsos positivos. Como los muertos ya no hablan, fue un negocio bien lucrativo. Norte de Santander, se bañó con sangre de héroes, mientras que la brigada 15, así cobraba sus ascensos de sus múltiples asesinatos y violación a los derechos.” Esa es una de las canciones que compuse.

 

2 Responses to Entrevista a las mamás de Soacha

  1. gloria inés rodríguez

    Me alegra oír y ver a estas madres que son ejemplo de compromiso ciudadano para denunciar los atropellos del Estado sobre quienes dice servir.

    En el cuerpo de la entrevista menciona varias veces “foro militar” debería decir “Fuero Militar”, a quienes deseen investigar más sobre el tema les sugiero dos páginas web:

    A mediados de marzo se radica el proyecto de ley sobre el fuero militar en Colombia, que tiene voces a favor y voces en contra.
    Ver: http://www.eltiempo.com/politica/radicado-en-congreso-reglamentacin-al-fuero-militar_12702472-4

    La ONU hace criticas sobre el fuero militar: Ver: http://www.eltiempo.com/justicia/onu-crtica-reforma-del-fuero-militar_12703848-4

    Les felicito por este nuevo servicio que nos hace sentir más cercanos y más participes en cuanto a nuestro papel a favor de la Paz local, territorial, global.

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