Feliz año nuevo

El año 2009 ha empezado con bastante convulsión. En Israel se están haciendo la guerra, en Europa del Este pasan frío por desavenencias políticas, las economías más grandes del mundo empezaron a caer a finales del año pasado y parece que no encuentran salida, países como Pakistán, Etiopía, Myanmar, Irak… y tantos otros, acabaron el año y continúan con un presente y futuro poco prometedor…

La Carta de la Paz dirigida a la ONU dice en su introducción: “La mayoría de las personas desean en lo más profundo de su ser, la paz. Sin embargo, son patentes las trágicas y continuas quiebras de la paz entre los distintos pueblos del mundo. No es fácil la tarea de buscar soluciones adecuadas para alcanzarla. Muchos son los obstáculos.”

Es difícil hablar de paz cuando el presente inmediato está negado de violencia, barbarie e injusticia. Lo que urge en situaciones límite es preservar la integridad de las personas, que a menudo ni saben por qué están en medio de un conflicto armado, o por qué deben huir de casa, o por qué corren peligro en su propia tierra. La paz es un bien muy frágil. Sólo es necesario abrir el periódico cualquier día del año. Es difícil lograrla, difícil mantenerla y desarrollarla con libertad. No es fruto del azar, ni nos viene regalada.

Entonces, ¿es demasiado difícil hacer más pacífico este mundo? ¿Debemos renunciar a buscarla? ¿Dónde encontramos acicates para buscar la paz?

El texto de la Carta de la Paz dice que “la mayoría de las personas” deseamos “desde lo más profundo de nuestro ser, la paz”. La mayoría significa que hay personas que no la desean. O personas que la desean, pero no tan profundamente. O también personas que la desean, pero no la saben buscar, o no pueden. Esto sitúa la importancia del trabajo por la paz dentro de cada uno de nosotros: cada día vemos cómo la paz estalla en pedazos aquí y allá, pero si realmente la deseamos con fuerza, también está en nuestra mano poder comenzar acciones para restituirla.

Lo que pasa es que las personas somos muy ambiciosas y miramos muy lejos. Queremos la paz ya y la queremos en todo el mundo. Pero esto es tan vasto y complicado que enseguida nos topamos con la realidad y nos desanimamos antes de empezar. No podemos empezar la casa por el tejado; ¿por qué no empezamos por buscar la paz dentro nosotros mismos?: aceptar el río de Historia que nos ha llevado a existir; conocerla para no repetir los males que han acontecido; eliminar aquellos resentimientos absurdos que se nos cuelan discretamente de generación en generación; considerar y promover el respeto a la libertad y la dignidad de las personas; reflexionar sobre el uso que hacemos de esta Tierra que heredarán nuestros descendientes, … y tantas otras cosas que nos quedan a mano como nuestra familia, nuestro barrio, nuestra ciudad y nuestro trabajo.

Un dicho popular árabe dice: “quien quiere hacer algo, encuentra un medio. Quien no quiere hacer nada, encuentra una excusa”. El camino de la paz es lento, pero si nuestro deseo es profundo, toda oportunidad de construirla cuidadosamente será un hito logrado. Ojalá queramos encontrar medios que nos acerquen más a esta realidad que puede ser la paz.
Javier García Aranda (Grafista)
España – Barcelona

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