Historia y paz

JAUME AYMAR es doctor en Historia del Arte, decano de la Facultad de Filosofía de la Universiat Ramon Llull (Barcelona). Es historiador de la Fundació Catalunya-Amèrica. Colaboró en la redacción de la Carta de la Paz dirigida a la ONU.

¿Cuál puede ser la contribución de la Carta de la Paz en la Historia? Según los expertos, el siglo XIX fue el siglo de las grandes revoluciones y de los grandes movimientos sociales. El siglo XX ha sido el siglo de los movimientos culturales. Y el siglo XXI será el siglo del diálogo y de la inte-rrelación entre culturas. La Carta de la Paz surge en 1993, a finales del siglo XX, en un momento de transición en el que se pasa de unas sociedades monoculturales a unas sociedades multiculturales. En este marco, la Carta nos ofrece los fundamentos para construir una sociedad intercultural donde las culturas puedan relacionarse, y no una sociedad multicultural donde las culturas sólo coexistan. Por lo tanto, la Carta pone, en este sentido, las bases del siglo XXI. ¿Qué puntos de la Carta podemos relacionar con la Historia? Sobretodo los primeros, especialmente cuando afirma que «si nuestros padres no se hubieran conocido, nosotros no existiríamos». Esto nos recuerda que debemos estar agradecidos por todo lo que ocurrió antes de nuestro nacimiento, porque si la Historia hubiera sido diferente, nosotros no estaríamos aquí. Sin embargo, este hecho no nos exime de solidarizarnos con los errores históricos. ¡Evidentemente que no! No hablamos de una cuestión ética, sino de realismo existencial. No hay que tener remordimientos de lo que ocurrió antes de nacer nosotros, simplemente porque no protagonizamos aquellos actos. Sin embargo, debemos luchar para combatir las actuales situaciones de injusticia heredadas históricamente. ¿Cómo podemos aplicar los fundamentos de la Carta en una clase de historia? Podemos hacerlo contando la Historia sin remordimientos ni resentimientos. De hecho, la Carta de la Paz, por los postulados que incluye sobre historia, tendría que ser un documento previo para la explicación de los acontecimientos históricos. A partir de la lectura del documento deberíamos preguntarnos ¿Desde que lado estudiamos la Historia? ¿Desde que perspectiva? ¿Cuál es el motivo fundamental para estudiar la Historia? ¿Lo hacemos a fin de encontrar elementos que ayuden a reafirmar nuestra ideología? Por lo tanto, la Carta de la Paz tendría que ser un módulo de introducción al estudio de la Historia. ¿Personalmente, qué le aporta trabajar para la Paz? Trabajar para la Paz es la cosa más importante que podemos hacer, especial-mente en este clima prebélico que vive hoy el mundo, acentuado a partir del 11 de setiembre. Desde dicha fecha parece que cada vez se cumple más la profecía de Samuel Huntington, quien pronosticó un choque de civilizaciones a nivel mundial. Aun así, tampo-co hay que ser alarmista. Sabemos que pueden producirse enfrentamientos culturales, pero también puede haber abrazos, vínculos y mestizaje. Por lo tanto, en este marco, trabajar para la Paz es fundamental. ¿Destacaría alguna época histórica por su belicismo? La Historia siempre se ha hecho a base de guerras. A veces, hasta parece que la Paz solamente haya sido un interludio entre dos conflictos. Por eso, pienso que deberíamos estudiar la Historia en clave de Paz. Como dice Federico Mayor Zaragoza, la Historia no la podemos escribir, pero sí describir. Y cuando la describimos, no podemos olvidarnos de todas las contribuciones a la Paz que se han hecho a lo largo de los siglos. Pienso que es interesante descubrir como las personas, desde varias vertientes discipli-narias, ya sean las bellas artes, la técnica o la educación, han ayudado a construir la Paz. Hay personas que se deberían enaltecer por haber contribuido a este trabajo. ¿Y cómo hemos llegado a tener esta perspectiva belicista de la Historia? Es una deformación. De hecho, todos tenemos un punto violento en nuestro interior. La violencia, por si misma, es fuerza, y, por lo tanto, no siempre tiene que ser destructora. También hay violencia en el amor, si la aceptamos como fuerza en la relación. En este sentido, si erróneamente sólo vemos la Paz como un descanso entre guerras, esta solamente sirve para que durante este tiempo se prepare un nuevo conflicto. – ¿Qué reacción tiene la gente al conocer la Carta de la Paz? Cuando vas a presentar la Carta en un lugar, percibes que la gente tiene un gran deseo de paz. Las personas, sobre todo las de avanzada edad, tienen la sensación que la Paz es un bien frágil que se puede romper en cualquier momento. La Carta les presenta unas bases para fomentar una paz sólida, pero obtenerla será una obra de varias generaciones. ¿Estamos suficientemente educados para trabajar por la Paz? Para trabajar por la Paz nos hace falta mucha formación filosófica. Dicen que es mejor tener una cabeza ordenada que llena. ¡Pues eso! La filosofía precisamente organiza el pensamien-to. Aunque la sociedad esté hiperinformada, los individuos necesitamos razonar y tener espacios de silencio e interiorización. Debe-mos enseñar a formar las emociones y aceptar que la razón es limitada.

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