Inaugurados los monumentos por la paz y la tolerancia

La memoria fue el tema central, esta mañana, en la inauguración de tres monumentos en la Plaza de São Domingos, en la “baixa lisboeta”.

Representantes de la autarquía, se reunieron con el Cardenal Patriarca de Lisboa, D. José da Cruz Policarpo, y el Rabino de la comunidad judía, Eliezer Sahi Di Martino, para señalar de forma fraterna una fecha triste para la memoria de la ciudad. Hace poco más de 500 años, en esta misma plaza, se irguieron hogueras en las que se estima murieron entre dos mil y cuatro mil judíos, en una masacre que marcaría de forma dramática a la comunidad judía de Lisboa y su relación con el resto de ciudadanos.

La escultura realizada a pedido del Patriarcado de Lisboa contiene un extracto de las palabras sobre el problema de la persecución suscitada por la sociedad y por la Iglesia contra minorías, a lo largo de la historia, pronunciadas por el Cardenal Patriarca en el Encuentro Interreligioso “Océanos de Paz”, que tuvo lugar en Lisboa en el año 2000, así como una advertencia de la Iglesia contra la persecución, retirada del documento conciliar Nostra Aetate.

En uno de los lados se puede ver también una representación del Arca de Noé, coronada por un arco iris, símbolo de la Alianza de Dios con los hombres, que es de gran importancia tanto para cristianos como para judíos. Para el Cardenal Patriarca de Lisboa, los hombres de hoy no pueden simplemente lavarse las manos de los acontecimientos pasados, “no nos podemos desligar de la memoria, porque los verdaderos protagonistas de la historia no son los individuos sino las comunidades. Las comunidades tienen un pasado, un presente y un futuro. No nos podemos desligar de aquello que pasó antes que nosotros, fueron esas comunidades a las que pertenecemos las que protagonizaron estos acontecimientos aquí y en otras partes del mundo.”

Para D. José Policarpo, la violencia inter comunitaria, a veces por razones religiosas, es un drama que persiste en el mundo, aunque insista en alabar el hecho de que en Europa Occidental, ese modelo haya sido substituido por uno de “reconocimiento y de convivencia fraterna, en el conocimiento de las diferencias y en la tentativa de descubrir las potencialidades comunes para el bien de la humanidad” .

La vice-presidenta de la comunidad Israelí de Lisboa, Esther Mucznick, destaca la importancia de la memoria para el pueblo judío, pero aclara su sentido: Nosotros celebramos la memoria, no para alimentar resentimientos, sino para construir una nueva relación a partir de la convivencia fraternal”.

Para el Rabino de Lisboa, Eliezer Sahi Di Martino, es  precisamente este el objetivo de un acto como el que se llevó a cabo hoy. Hay muchos puntos de contacto entre los cuáles “el trabajo social, de caridad, de implementación de valores comunes, de estudio y de conocimiento recíproco”

El monumento proporcionado por la comunidad judía tiene esculpida una estrella de David, un texto explicativo, y un extracto del libro de Job en portugués y en hebreo.

De parte de la Cámara Municipal, una placa evocativa de las víctimas acompaña un mural con la frase “Lisboa ciudad de tolerancia” escrita en decenas de lenguas diferentes.

La diversidad es un valor histórico asociado a Lisboa, según el Presidente de la Cámara Municipal, Antonio Costa, una riqueza que “se tiene que cultivar, y esto se cultiva con la tolerancia, con el respeto por los otros, con la curiosidad en conocer aquello que es diverso. Es esto lo que hace que las sociedades progresen y avancen”.

A la ceremonia de descubrir los monumentos, le sucedieron los discursos por parte de los tres representantes, delante una multitud que era a su vez ejemplo de la diversidad de la que habló el Presidente de la Cámara. Muchos cristianos, varios judíos, identificados por el tradicional Quipá y algunos musulmanes de las comunidades africanas que acostumbran reunirse allí.
[Extraído de Rádio Renascença; 22-4-2008]

La génesis de este acto se remonta al año 2000, cuando con motivo del cortejo final del encuentro interreligioso “Océanos de Paz” promovida por el Patriarcado de Lisboa, la Comunidad de San Egidi y la Fundación Mário Soares, el representante de la comunidad judía mostró su desaprobación en ver el punto de partida, pues en aquel mismo sitio en 1506 se llevó a cabo una grave matanza de judíos.

En estas circunstancias el Cardenal Patriarca de Lisboa propuso un gesto y unas palabras de reconciliación, siguiendo la línea propuesta por Juan Pau II el 2000, año Jubilar, de “purificación de la memoria”. Este hecho tuvo repercusiones dentro de la comunidad judaica.

Un vez más, constatamos como un conflicto no resuelto al paso del tiempo puedo acabar resurgiendo provocando nuevos conflictos. A menudo hemos visto como en otras ocasiones se generaba así un espiral de nuevos enfrentamientos de difícil solución. En este caso la plaza de São Domingos evocaba la injusticia de tantas muertes por la comunidad judía.

Es obvio que ninguno de los católicos portugueses actuales existía en aquella época y que por lo tanto no son culpables de lo que pasó en Lisboa hace más de 500 años, de la misma forma que ningún miembro de la actual comunidad judía de Lisboa tampoco existía. Incluso con las presiones religiosas que existían en contra de esta comunidad han desaparecido. Por lo tanto podríamos preguntarnos ¿qué sentido tiene este gesto de mostrar enfrentamientos recordando un hecho doloroso del pasado? Es cierto que los contemporáneos no existían, pero la vida de personas concretas, o actividad de las comunidades, trasciende a menudo en el tiempo.

Ninguna sociedad ni ningún grupo podríamos decir que tiene una historia inmaculada. Las comunidades, los grupos están formados por personas con sus límites y errores. La única posibilidad de reconciliación, de resolver los conflictos es reconocerlo.

En este caso concreto, el conflicto que resurgió el año 2000 se hubiera podido resolver de muchas formas, puede ser que hubiera habido suficiente con cambiar el trazado de la “pasacalle”. Probablemente hubiera resuelto la situación de aquel momento pero no se hubieran sanado los resentimientos de la comunidad judía, éstos se hubieran quedado latentes. No es suficiente esquivar los problemas, en esconder la cabeza debajo el ala y buscar una solución momentánea. A menudo es necesaria una opción firme y determinada por la paz, es necesaria una voluntad de obertura por parte de todos los actores implicados.

En el año 2000 no se esquivó el conflicto, sino que hubo esta voluntad firme y determinada de reconciliación, de reconocimiento real de la masacre desencadena el año 1506 que acabó con la vida de muchos judíos.

En abril del 2008 se recordó que si a lo largo de la historia se cometen muchos errores, hasta de gran crueldad y barbaridad, la reconciliación es posible.

A la Plaza de São Domingos, escenario cinco siglos atrás de grandes injusticias, restan ahora los memoriales evocativos de:

  • La Massacre de judíos que se dio en la ciudad hace unos 500 años.
  • El gesto de “purificación de la memoria” celebrado por el D. José Policarpo en el Año Jubilar del 2000.
  • La dedicación de la Plaza, por la Cámara Municipal, a los valores de la tolerancia y la reconciliación.

Gemma Manau Munsó (Química)
Portugal – Oporto

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