Josep Mayoral: “Si un proyecto para la paz no es participativo, es efímero”

josep-mayoral_300Mayors for Peace (Alcaldes por la Paz) es la organización municipalista más grande del mundo. Agrupa más de 5.600 ciudades de 157 países y regiones de todo el mundo y representa más de 1.000 millones de habitantes. Fue fundada en 1990, aunque se originó en 1983 con el programa para la abolición de las armas nucleares, impulsado por el alcalde de Hiroshima, Takeshi Araki, presentado ante la ONU. El alcalde de Granollers (Barcelona), Josep Mayoral, es hoy uno de sus vicepresidentes.

Recientemente la asociación Alcaldes por la Paz, en su 8ª Conferencia, ha aprobado un plan de acción de cara a los próximos cuatro años. ¿Cuáles son hoy los principales objetivos de la entidad?

Alcaldes por la Paz nace originariamente para conseguir la abolición de las armas nucleares, pero el dinamismo que experimenta con la Campaña 2020 – llegar a conseguir que en 2020 ya no haya armas de este tipo- la convierte en una entidad de gran volumen. Entonces Alcaldes por la Paz ve una oportunidad en el amplio abanico de ciudades que la configuran. Y partir de aquí, enfatiza su compromiso a favor de la lucha contra las armas nucleares, pero al mismo tiempo, introduce cualquier otro tipo de conflictos básicos que generan desigualdades entre las personas. Finalmente, además, la entidad, también desde sus orígenes, estimula a sus asociados para que hagan reflexiones sobre la construcción de la paz en su ámbito territorial, especialmente desde el ámbito de la educación y con una mirada específica en los conflictos regionales.

Por tanto, la entidad en los últimos años ha ampliado los su abanico temático de trabajo.

Sí. En la reunión de Hiroshima hablaba con la representante de México DF y me decía: “Tenemos que trabajar por el desarme nuclear pero nosotros también tenemos que preocuparnos por eliminar las pistolas y las escopetas de las calles de la ciudad”. Y nos explicaba su labor local por el desarme. Por lo tanto, esta evolución de Alcaldes por la Paz la hacemos desde la complejidad y con la vocación de abrir el trabajo por la paz a nuevas expectativas, sin olvidar nuestro objetivo fundacional.

En la línea de hacer “una mirada en los conflictos regionales”, desde Granollers, ciudad catalana de la cual es alcalde, se ha propuesto la creación de una red de ciudades por la paz en el Mediterráneo. ¿Cómo está este proyecto?

En el hilo de estas reflexiones que ahora comentaba, básicamente con compañeros franceses y en el último encuentro en Hiroshima, hemos intentando articular un espacio de acción de paz en nuestra región que es el Mediterráneo. Creemos que debemos ser capaces de analizar qué pasa en un territorio y que Alcaldes por la Paz como institución articule un mensaje allí donde los gobiernos callan, por ejemplo, en el encuentro de este año había latente el conflicto de Siria. Este es un nuevo paso adelante, aunque muy incipiente, pero estamos desplegando estrategias en este sentido.

Estamos hablando de ciudades de diferentes países, tamaños, culturas, con problemáticas diversas…  ¿Es fácil llegar a puntos de acuerdo respecto a formas de abordar la construcción de la paz?

Sí. Se han de encontrar y los encontramos. ¡Nuestras declaraciones suelen ser largas! Pero más allá de los acuerdos finales es importante encontrar comunes denominadores en las formas de trabajar, que no necesariamente debe ser la misma en la zona de América Latina, el Mediterráneo, los Estados Unidos o Japón. A partir de unos parámetros básicos lo que hace falta es generar capacidad de adaptación lo que en muchos casos tiene que ver con los liderazgos territoriales. Ahora bien, creo que no deberían importar tanto las formas como el hecho hacer camino, porque si los objetivos son claros todos llegaremos al mismo sitio.

¿Cómo se puede hacer que un discurso global, como a menudo ha sido el de la paz, sea más local?

La paz no es sólo la ausencia de guerra. La paz también es una forma de entender la sociedad, una forma de relacionarse, es la construcción de una sociedad en la que la justicia, la igualdad y la solidaridad sean factores que nos permitan avanzar. Desde este punto de vista la lucha a favor de la paz es la lucha contra la injusticia, la falta de libertad y la igualdad. Una canción del cantautor catalán Raimon de los años setenta me marcó. Cuando aquí algunos hablaban de “cuarenta años de paz”, en referencia a los años de dictadura franquista, él cantaba: ” a veces la paz no es más que miedo”. Pues nosotros no queremos esta paz.

Ahora se habla de una crisis de liderazgos. ¿Qué papel debe jugar un alcalde en la construcción de la paz?

Nosotros creemos que para que un proyecto municipal sea interesante debe estar sustentado por una amplia base, no puede solamente sostenerse por un alcalde o por un gobierno. Si un proyecto para la paz no es participativo, es efímero. En Granollers nos llena de satisfacción ver como la organización de la conmemoración del bombardeo de la ciudad lo organizan 15 o 16 entidades y el Ayuntamiento sólo la estimula. No es tan importante crear un acto muy exitoso, sino el compromiso colectivo de la ciudad.

¿Qué podemos aprender de experiencias de otras ciudades?

Siempre debemos estar dispuestos a aprender, pero debemos tener la convicción de que todo lo que hacemos lo tenemos que hacer a partir de nuestra propia realidad. Nosotros ahora no podríamos copiar ningún modelo de intermediación holandés o los interesantes procesos de paz de Palestina. Debemos hacer lo que sabemos hacer a partir de nuestra historia, del compromiso de nuestra gente, de la estructura social de nuestra ciudad… Si intentamos hacer algo diferente, seguramente generaremos frustración. En septiembre, el último encuentro, oíamos los representante palestinos diciendo: “Yo sólo quiero que mi hija pueda ir a jugar al parque y tenga la certeza de que volverá viva”. Ante esto, ¿qué les puedo contar yo? Ahora bien, es bueno crear un espacio donde poder compartir estas cosas .

La crisis económica está generando conflictos a nivel local. ¿Cómo ha perjudicado esto en el trabajado que se había hecho hasta ahora respecto a la paz?

La crisis económica está cortando muchas ilusiones. En un municipio donde tenemos 6.000 parados y de los cuales un 47% ya no recibe subsidio este no es un tema neutro, es un tema que nos preocupa mucho. Desde este punto de vista cambian las conductas individuales y también las prioridades de los ayuntamientos. Aún así, estoy convencido de que tenemos que trabajar para no cerrar ninguna puerta. Todo lo contrario. Y esa mirada hacia la construcción de una realidad diferente la proximidad debe tener ser un factor esencial. Por tanto, pese en estos momentos las prioridades son otras, hay que hacer un esfuerzo para mirar hacia nuestro tejido asociativo municipal y contribuir a la construcción de una sociedad nueva mientras rehacemos los vínculos de nuestra propia realidad.

Como alcalde de Granollers ha participado del grupo de debate “Repensar las democracias” de la Carta de la Paz, uno de los temas del próximo congreso Edificar la Paz. La democracia es básica para que haya paz, pero, según usted, ¿cuáles son hoy sus debilidades?

Algunos defendemos que la calidad de la democracia comienza en las comunidades locales. Dicho de otro modo, la proximidad genera musculatura democrática si hablamos de despliegues en el territorio basados ​​en la transparencia, en el diálogo y la gobernabilidad a partir del compromiso colectivo. Es decir, difícilmente se consolidan proyectos interesantes desde un punto de vista democrático si en la raíz de la sociedad esto no se consolida. Por ejemplo, grandes esfuerzos por parte de los estados pueden resultar imposibles debido a minorías estructurales controladas. Por tanto, la proximidad en la democracia es clave. De hech , el primer lugar para detectar las desigualdades, es en el ámbito local .

Y en el ámbito local, ¿aún se podrían instaurar más sistemas de aumento de la participación?

En Cataluña, en España, en Europa y a nivel global vivimos una crisis de toda la estructura institucional. Hay cosas que no se han hecho bien y obviamente hay que cambiar la configuración de esta política local y de esta forma de gobernar las ciudades. Hay que priorizar aquellos factores que acerquen el electo a la comunidad y hay que buscar aquellos elementos de interrelación que hagan más fluida esta capacidad de diálogo entre administración y administrado, con la voluntad de romper fronteras y compartir proyectos. Este itinerario se debe hacer y es imprescindible.

¿Con un índice tan alto de desafección hacía la política podemos mejorar la democracia?

Es evidente que la crisis institucional y acompaña otras crisis que tiene el país, como la crisis económica. Hay que buscar espacios en que la representación sea más directa, más fluida y más transparente. Recordando la etimología de la palabra ” alcalde ” – que viene del árabe y que significa el que va delante – pues, ahora necesitamos alcaldes que vayan al lado de la sociedad.

Debe despertar la corresponsabilidad política de la ciudadanía…

Sí. Esta es la palabra clave: ” corresponsabilidad”. No sólo en la democracia entendida como administradora de proyectos sino también en la relación entre administraciones. En estos tiempos no se puede hablar de competencias ” exclusivas”, sino de competencias “compartidas” . Pese a lo que diga el gobierno estatal o el gobierno de la Generalidad, si un ciudadano me para por la calle y me pregunta sobre un tema educativo mi respuesta no puede ser: “esto no es mi competencia”. Si es un tema ciudadano, es un tema mío. El alcalde de Vitoria, José Ángel Cuerda, decía ” donde terminan mis competencias, empiezan mis incumbencias”. Por tanto se trata de recordar a las personas que toman decisiones en el ámbito local que lo que nos debe importar son los problemas de la gente y, a partir de ahí, generar espacio de interés para convertirlos en cosas positivas.

Además, estamos ante un problema global.

Esto quiere decir que algunas cosas hacemos mal y no sólo los políticos. El compromiso debe formar parte de la estrategia de todos los grupos sociales. Estamos en un momento en que las miradas dominantes no son las que yo manifiesto, por tanto, siempre es importante sumar.

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