La fuerza de la mediación (1ª Parte)

JORDI PALOU-LOVERDOS Abogado, mediador en conflictos y coach para la armonía. Fue objetor de conciencia al servicio militar y lideró en los tribunales una efectiva acción de desobediencia civil que culminó –con los esfuerzos de mucha gente del movimiento por la paz- en la supresión del servicio militar obligatorio en España. Hace más de veinte años que está comprometido con los derechos humanos fundamentales, tanto a nivel nacional como internacional. Es uno de los pocos abogados del mundo autorizado a actuar ante la Corte Penal Internacional (La Haya). Actualmente trabaja con Irma Rognoni desde el Centro Aequitas en Barcelona, en temas de mediación no sólo a nivel familiar  u organizacional sino también en conflictos que involucran a comunidades, pueblos, estados o naciones.

¿Qué tiene de innovación el proceso de mediación? En verdad la mediación en conflictos se presenta ahora como un instrumento nuevo, sobre todo porque lo ha trabajado en los últimos treinta o cuarenta años el mundo anglosajón, y ellos son especialistas en presentar las cosas como nuevas. Pero es preciso destacar la existencia, por ejemplo, de los textos de la antigua China, donde allí se trabajaba la mediación en conflictos a todos los niveles, y de hecho en muchas otras culturas de norte, sur este y oeste del planeta se ha trabajado antiguamente la mediación, tanto en su vertiente teórica como práctica. Por lo tanto lo que se presenta como una innovación es que a partir de la entrada del instrumento formal como tal, algunas sociedades y particularmente la nuestra, están empezando a regular y legislar sobre los procesos de mediación, con el fin de que cada vez más tenga trascendencia social y jurídica aquello que se da entre las partes, sean dos o sean más, que deciden someterse o acompañarse del proceso de mediación. Los buenos oficios de un tercero de buena fe que intenta acompañar a las partes en su proceso conflictivo y facilitar la comunicación y, en su caso, un acuerdo entre ellos, es tan viejo como la humanidad. Tú tienes experiencia en procesos de mediación a nivel gubernamental, con países o con gobiernos. ¿Cómo se han dado estos procesos? Hasta hace muy poco la mediación a nivel interestatal o de conflictos nacionales era patrimonio exclusivo de las diplomacias, de los poderes de los estados. Había un monarca que en un momento determinado se ofrecía a dos estados que estaban en guerra o que estaban en conflicto, para mediar en sus disputas. Es decir que sólo los diplomáticos trabajados que conocen la política de los intereses que hay detrás, de las personas y sobre todo los estados que estaban en conflicto eran los capacitados para entrar en el proceso. Y en los últimos veinte años hay diferentes iniciativas, diferentes propuestas por parte de profesionales o de mediadores que pertenecen más bien a la sociedad civil, para intervenir en conflictos que tienen trascendencia internacional o de diferentes comunidades interestatales o intraestatales. Es en esta línea en que los antiguos diplomáticos hacían sus oficios y seguramente lo hacían muy bien y lo siguen haciendo, pero no pueden esconder que detrás de su actuación, hay determinados intereses concretos (políticos, económicos, geoestratégicos, entre otros). La gran fuerza de las mediaciones cívicas o de la diplomacia ciudadana o de las facilitaciones de diálogos, es su ausencia de poder (que no de capacidad de influencia): es la sociedad civil que se pone realmente a disposición sin ningún interés, porque no tiene el poder ni la influencia política para decidir nada y no tiene detrás ningún interés político, económico, o estratégico. ¿Cómo llega un país a pedir un proceso de mediación? En el caso de Ruanda-Congo, no es el país que solicita la intervención, sino en todo caso se inicia a través de la sociedad civil. Son los ruandeses que la solicitan, y -particularmente en este caso- después de haber pasado varios episodios de guerra en diferentes territorios. Por tanto no se pide como cuestión previa a la guerra sino que ya la han sufrido. Muchas de las personas que inician este proceso son refugiados y, por lo tanto, se encuentran fuera de su país. Ellos ven con preocupación lo que está pasando en su país y sobre todo no quieren que otros sufran lo que ellos han pasado, y entonces es por lo que se ponen en marcha estos procesos de facilitación. Esta iniciativa ha ido subiendo de intensidad cualitativa y cuantitativa por decirlo de alguna manera, y lo que en principio era sociedad civil y básicamente refugiados, ha ido incorporando personas del interior de Ruanda hasta llegar al nivel de políticos, incluso expresidentes. Hemos tenido en el proceso dos ex presidentes de la República, varios ex ministros, ex embajadores, y ex militares de los dos bandos principales. Todavía queda mucho por recorrer en este proceso -porque no ha acabado- llegar a donde ellos quieren llegar, que en las últimas resoluciones lo que instan es a que se celebre lo que le llaman un diálogo nacional o un diálogo altamente inclusivo, donde consideran que tiene que sentarse el poder actual de Ruanda, para realizar una transición. En este caso la iniciativa se orienta  de abajo hacia arriba. (En la próxima edición del portal se publicará la segunda parte de esta entrevista).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>