La guerra que no fue

La Cátedra Abierta por la Paz de la Unidad Académica Río Gallegos de la UNPA (Universidad Nacional de la Patagonia Austral, en Argentina) participó de la Jornada homenaje al Cardenal Samoré, cuando se cumplen  30 años de la mediación de Su Santidad Juan Pablo II en el diferendo limítrofe entre Argentina y Chile. La Universidad Católica Argentina homenajeó el pasado 16 de octubre al Cardenal Antonio Samoré cuando este año se cumplen 30 años de su mediación en el conflicto entre Argentina y Chile. La mediación fue decidida por Su Santidad Juan Pablo II el 22 de diciembre de 1978 y la responsabilidad de llevarla adelante recayó en la figura del Cardenal Antonio Samoré, que no llegó a ver los frutos de su trabajo pues falleció antes de la firma del Tratado de Paz, pero su labor fue fundamental para evitar un conflicto bélico que, según los protagonistas, era casi inevitable. La Jornada, de la que participó la Cátedra Abierta por la Paz de la Unidad Académica Río Gallegos de la UNPA, comenzó con la lectura de un mensaje del Papa Benedicto XVI en el que señaló que “no debe prevalecer la fuerza sino la paz, y en eso el conflicto por el Canal de Beagle fue un ejemplo para las relaciones internacionales y para la diplomacia”. Finalmente el Sumo Pontífice señaló también que “las nuevas generaciones deben mirar el futuro con ojos de esperanza”. Luego, el Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile Dr.Pedro Pablo Rosso recordó una frase del Cardenal Samoré cuando dijo al inicio de la mediación “veo una luz de esperanza al final del túnel”. A su turno el Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina Mons. Alfredo Zecca destacó la necesidad de celebrar la paz, “la gran causa de la paz”. Paz como producto del diálogo y la comprensión, paz como voluntad consciente de lograr el bienestar de los pueblos, paz como obra de la Justicia. Posteriormente y bajo el nombre de Aspectos Políticos y jurídicos del diferendo, expusieron los tres integrantes de la misión argentina que negoció la controversia con Chile: la Dra. Hortensia Gutiérrez Posse, el Embajador Guillermo Moncayo y la Embajadora Susana Ruiz Cerutti. Participo también el Prof. Joaquín Fernandois de la Universidad Católica de Chile. El diálogo como elemento imprescindible en cualquier negociación fue la idea central que expusieron los disertantes. El Dr. Fernandois dijo que “no hay razones objetivas para que ambos países no sean modelos, pero sí las hay dado que aún cuesta lograrlo”. Uno de los momentos más importantes fue cuando el Embajador Moncayo recordó que fue el nuncio apostólico en Argentina, Monseñor Pío Laghi, quien tras reunirse con el entonces presidente de facto General Videla informó al Vaticano que “la guerra era inminente”. “Fue una tarea muy difícil, pero la Providencia iluminó al Papa para lograr la solución al conflicto”, -concluyó el Embajador Moncayo. Otro de los disertantes en la Jornada fue el Dr. Marco Gallo, titular de la Cátedra Juan Pablo II en la Universidad Católica Argentina. El Dr. Gallo recordó que el Papa Karol Wojtyla puso durante su papado atención en todos los escenarios de guerra, ya que él fue partícipe durante el sufrimiento de los judíos en tierras polacas. En el marco de la mesa “Los Frutos de la Paz” el Dr. Rosendo Fraga, del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría agregó un dato poco conocido hasta el momento, como es que en caso de haberse desatado el conflicto bélico no sólo hubieran participado Chile y Argentina, sino que Bolivia y Perú iban a aprovechar la ocasión para atacar también a la República de Chile, en el marco del conflicto del Pacífico. Por lo tanto las consecuencias de una guerra hubieran sido incalculables. Rescató también la figura de Juan Pablo II quien evitó una guerra regional y no sólo bilateral. Y concluyó señalando que el poder moral y espiritual logró lo que ningún otro poder político, militar o económico pudieron lograr. Finalmente el actual Nuncio Apostólico en Gran Bretaña Mons. Faustino Sainz, en su carácter de colaborador del Cardenal Antonio Samoré durante la mediación, rescató algunos rasgos de la figura del Cardenal, quien era un hombre sencillo y austero, además de diplomático con vasta experiencia, y fiel al pedido del papa Juan Pablo II. Alfredo Fernández (Periodista) Argentina – Río Gallegos

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