La inteligencia espiritual, base del diálogo

Francesc Torralba.- Una de las facultades de la inteligencia espiritual que describí en el libro homónimo que publiqué el 2010 era la capacidad de ver aquello que une por encima de aquello que distingue o diferencia. La inteligencia espiritual es una modalidad de inteligencia en el ser humano que lo faculta para tomar distancia de las propias creencias y convicciones, para comprenderse a sí mismo como parte de un Todo y para identificar los elementos esencialmente comunes con las otras opciones espirituales, filosóficas o religiosas.

Estoy convencido que el diálogo interreligioso exige, necesariamente, el cultivo de esta forma de inteligencia, porque solamente cuando los interlocutores que se disponen a dialogar saben tomar distancia de aquello que cruzan y son capaces de aproximarse al otro, es posible el encuentro entre universos religiosos diferentes. La inteligencia espiritual es, además, un disparo universal y común a todos los seres humano, si bien adopta una forma y una expresión peculiar en virtud de los contextos y de los entornos donde se ha desarrollado. Lo mismo ocurre con la inteligencia lingüística: todo ser humano es capaz de palabra, pero la lengua que adquiere siendo niño es la que sus padres le hablan y él la repite por imitación. Después, lógicamente, si cultiva su inteligencia lingüística es capaz de aprender otros lenguajes y otras lenguas y ampliar significativamente su campo de expresión.

El cultivo de la inteligencia espiritual es un poderoso antídoto al sectarismo, al maniqueísmo y al fanatismo, porque da perspectiva y profundidad, ensancha la mirada y detecta aquello espiritualmente valioso de la otra tradición, incluso de la más lejana a la propia. Muy a menudo el diálogo interreligioso no logra su hito, porque no se dan las condiciones de diálogo. El lugar de encuentro es la espiritualidad. Todo ser humano tiene esta dimensión, independientemente de su pertenencia a una tradición religiosa; porque el ser espiritual va unido al ser más profundo de la persona. Desde la miopía materialista y positivista se ha negado sistemáticamente esta dimensión hasta excluirla de los procesos educativos formales, pero tanto el niño como el adolescente tienen esta inteligencia espiritual que debidamente ejercitada los da grandes beneficios tanto en la vida emocional como social.

Hay una espiritualidad con Dios y una espiritualidad sin Dios. En ambos casos, la espiritualidad es trascendencia, apertura, conexión con el fondo de la realidad, profundidad en la mirada y autoconciencia de formar parte de un Todo más grande. Esta inteligencia debidamente cultivada es también la raíz de una vida social solidaria, porque el otro no es concebido como una entidad inconexa ajena a mi ser, sino como una parte de una grande Todo interdependiente e interrelacionado. Es especialmente valiosa para formularse la pregunta por el sentido de la existencia y buscar, razonablemente, una respuesta verosímil que realmente llene de significado la existencia humana. En todas partes plegado, hace falta que en los procesos educativos elementales, se ejercite para hacer posible una sociedad futura más cohesionada y inteligente.

One Response to La inteligencia espiritual, base del diálogo

  1. Luz Mary Lopez

    Sencillamente epectacular…sigue ampliando nuestra mente!!!!!!!!!!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>