La reunión cumbre de Copenhague sobre el cambio climático

Las empresas, contra el cambio climático

Representantes de 800 empresas de todo el mundo se reúnen del 24 al 26 de mayo en Copenhague en la Cumbre Empresarial Mundial sobre Cambio Climático. Buscarán consensos para reducir emisiones y presionar a la clase política.

En unos días se reúnen en Copenhague representantes de 800 empresas de todo el mundo para hablar de cómo combatir el cambio climático desde el sector empresarial y buscar consensos para presionar a la clase política.

Se trata de la Cumbre Empresarial Mundial sobre Cambio Climático, a la que también asistirá el responsable de la ONU, Ban Ki-Moon; el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso; y personalidades como Al Gore. Del encuentro saldrá un comunicado conjunto que se tendrá en cuenta en la conferencia de Naciones Unidas sobre el clima prevista para diciembre de este 2009.

En la reunión de estos días de Copenhague también participarán entidades sociales, como Intermón Oxfam que advierte que el sector privado es “un cajón de sastre” donde hay compañías líderes en la lucha contra el cambio climático, pero también otras que “buscan excusas y lagunas jurídicas”.

Según Intermón, el encuentro de empresarios debería acabar con el compromiso de reducir, para el año 2050, hasta el 80% de las emisiones respecto a los niveles de 1990, y exigir inversiones en los países en desarrollo para que puedan comprometerse en esta causa. Temas que aparecen en la letra pequeña, como los derechos de propiedad intelectual, serán también importantes para lograr acuerdos efectivos.
[Extraído de www.canalsolidario.org; 20-6-2009]

En el año 2007 en Bali, la comunidad internacional se comprometió a iniciar negociaciones sobre una acción convincente contra el cambio climático. El proceso debe culminar en un ambicioso plan a finales del año 2009. La conferencia de Copenhague es el punto de partida.

La lucha contra el cambio climático ha pasado a ser un problema de primer orden en las agendas de la mayoría de los gobernantes de nuestro planeta. Podemos decir que es la amenaza más importante conocida por el hombre contra la biodiversidad de la Tierra. No en vano, uno de los pilares de la campaña del actual presidente de los EEUU, ha sido la defensa de un cambio de modelo energético basado en un paradigma de sostenibilidad desde el punto de vista medioambiental.

El interés por el cambio climático no será una moda pasajera, porque el actual modelo energético y de gestión del agua está afectando de forma grave a muchas regiones del planeta, amenazando el acceso al agua y a la energía de una parte importante de la población, utilizando los precios de las materias primas energéticas (gas y petróleo) como herramientas de chantaje, de especulación financiera y de presión política y social. El paradigma sobre el que está basado actualmente este modelo tiene fecha de caducidad puesto que limita, controla e impide el desarrollo de una gran parte de la población mundial. Parece que la cumbre de Copenhague puede ser el principio de una nueva era energética.

Después de años de considerar que los recursos naturales e incluso los financieros eran ilimitados, ahora nos encontramos ante una nueva realidad donde el centro estará en tomar conciencia de la limitación. Por lo tanto, a partir de ahora y durante los próximos 50 años, será fundamental ver cómo hacemos un buen uso de estos recursos, a la vez que hacemos partícipes a la mayoría de la población mundial.

Si analizamos el futuro próximo, observaremos que los principales centros de investigación de los EEUU y de Europa están trabajando en modelos, energéticos y de gestión del agua, centrados en la eficiencia y el ahorro energético. El futuro no se basará tanto en la idea de no consumir o en la de restringir, sino que la clave estará en tomar conciencia de la escasez de los recursos y aprender a no derrochar y a ahorrar. Las principales líneas de investigación se concretan en la mejora de la gestión y el aprovechamiento de la red de energía y agua, en la mejora del comportamiento de los consumidores en relación al ahorro, en la creación de software inteligente que optimice el uso, en aspectos relacionados con la gestión de la eficiencia energética de las construcciones, en la búsqueda de nuevas fuentes de energía renovables, etc. Está naciendo con fuerza un sector que se denomina “cleantech”, que engloba toda esta investigación aplicada y que potenciará la creación de nuevos negocios relacionados con la energía y el agua.

El problema que hemos de afrontar es complejo y a la vez es auténticamente global. Sólo una solución conjunta y contundente de todos los países puede hacer posible cambiar la insostenible realidad actual. Tal y como dice el punto IX de la Carta de la Paz, nosotros tenemos una responsabilidad y un deber como adultos frente a nuestros hijos y respecto de las generaciones futuras, de dejar en herencia un mundo más en paz; y yo añadiría también, un mundo más sostenible y armónico medioambientalmente hablando. Porque difícilmente podremos vivir en paz si no somos capaces de cambiar un modelo energético, que en su esencia, es generador de conflicto.
David Martínez García (Economista)
España – Barcelona

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