Le aseguro que mi suerte es inmensa

…”Yo, que soy un bastardo, le aseguro que mi suerte es inmensa, porque he tenido unos padres maravillosos. La gente busca por curiosidad, no he tenido ningún caso en que lo haga para sustituir nada o para encontrar una familia”.
[Extraído de http://www.lavanguardia.es/free/edicionimpresa/20100517/53929110459.html; 17-5-2010]

Semanas atrás, en el periódico barcelonés, La Vanguardia se publicaba una entrevista a Enrique Vila Torres, de la cual se entresacaba la siguiente frase: “Yo, que soy un bastardo, le aseguro que mi suerte es inmensa”. No se puede negar que esta sorprendente afirmación al menos despierta la curiosidad del lector e invita a continuar con su lectura.

El Sr. Vila, abogado y especialista en la búsqueda de las madres biológicas. De todas aquellas personas que desconocen su origen genético, debido a que fueron entregadas en adopción a muy corta edad.

En la entrevista se entrevén historias desgarradoras de mujeres que sufrieron violaciones e incluso fueron víctimas de incesto.

Ha de ser muy duro y, me atrevería a decir incluso que para las personas que no han pasado por esa situación, muy difícil de imaginar y entender el sufrimiento que esas situaciones provocan en las mujeres que han padecido dichos dramas. E incluso este tipo de situaciones traumáticas puede abocar a esas mujeres a tomar decisiones extremas y trágicas. Llegando incluso, las que quedan embarazadas, a poner fin a esa gestación.

Pero, según declara el Sr. Vila, el trauma sufrido por las madres no es traspasado a los hijos, cuando estos conocen la verdad. Máxime, sabiendo que su única posibilidad de existir es ser fruto de un acto tan deleznable y atroz. Pues cada ser humano somos el resultado de un óvulo y un espermatozoide concretos, con una carga genética determinada. Eso nos hace ser únicos y diferentes; y con otro óvulo u otro espermatozoide nacería otro, pero nosotros no. Cada uno de nosotros somos fruto de una historia o unas historias que convergen y posibilitan nuestra existencia.

¡Ojalá! existieran muchas “casa cuna” donde se pudieran dejar a los bebes frutos de embarazos no deseados para que al igual que Enrique Vila, esos nuevos seres humanos puedan expresar su alegría de existir, sabiendo que la única oportunidad de disfrutar del tesoro de ser pasa por aquellas circunstancias que posibilitaron su comenzar a ser, pues antes no existía, y si no hubiese sido así jamás hubiesen existido.

Esas mujeres que se quedaron embarazas en esas circunstancias tan terribles no olvidan jamás a ese hijo, declara Enrique y añade que, el amor más grande e indestructible que existe es el de una madre por un hijo.
Diego López Luján (Profesor de Bioética)
Santiago – Rep. Dominicana

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