Los vecinos de la calle

La crisis actual seguramente hace más visible que nunca una realidad siempre presente a nuestro lado: son las personas en situación de sin hogar que viven en nuestro pueblo, en nuestra ciudad, en nuestra calle. Representan la expresión de la exclusión social, personas que por múltiples razones se han visto expulsadas del ritmo frenético de la sociedad actual y a menudo no les queda otra salida que la de  malvivir en la calle.

¿Quiénes son las personas en situación de sin hogar? Su perfil tradicional se dibuja como un hombre, de edad avanzada (aunque muchas veces son más jóvenes de lo que aparentan), soltero, con problemas de alcoholismo y de origen social desfavorecido y de bajo nivel formativo y educativo. No obstante, cada vez más nuevos perfiles se ven abocados a esta realidad; como pueden ser hombres adultos divorciados, jóvenes con problemas familiares, hombres y mujeres que han sufrido problemas con las drogas, mujeres que han sufrido maltratos, enfermos mentales, inmigrantes y también se aprecia un mayor nivel educativo y cultural.

No obstante, hemos de tener en cuenta que detrás de los datos y estadísticas que nos aportan los estudios hay personas, cada una con su historia personal. Todos nosotros tenemos unos vínculos que nos mantienen estables y permiten que sigamos formando parte de la sociedad: la familia, la pareja, las amistades, un trabajo, el sentirse valorado y reconocido por algún trabajo realizado, etc. Si uno de estos vínculos se rompe, recibimos fácilmente ayudas de otros y así nos levantamos de nuevo: por ejemplo si alguien sufre una separación, y tiene cerca a la familia y los amigos lo podrá superar y seguir con su vida con relativa tranquilidad. El problema de la ruptura social viene dado, en la mayoría de los casos, cuando se produce una ruptura en más de un vínculo a la vez, como podría ser el caso de un divorcio y una pérdida de trabajo; muchas veces esta situación deriva en una pérdida de autoestima y puede acabar en una pérdida de todo lo que se posee, quedándose excluido de la sociedad.

¿Cuantas veces pasando por el lado de una persona que vive en la calle hemos podido evitar su mirada suplicante, pero no hemos podido evitar sentir alguna cosa más que simple compasión? ¡Este sentimiento se debe a que entendemos que, como nosotros, esta persona existe y sufre! Y seguramente no ha buscado esta situación, sino que se ha encontrado en ella a consecuencia de alguna experiencia traumática vivida.

Tal y como apunta el punto V de la Carta de la Paz dirigida a la ONU, descubrir que existir nos hermana nos hará más solidarios: podremos entender que las personas que están excluidas de la sociedad son como nosotros, y que nosotros también podríamos llegar a encontrarnos en su situación. Así que podremos empezar a valorarles como a persones, entendiendo y asimilando su historia personal y así podremos ofrecerles más fácilmente nuestra solidaridad.
Eulàlia Bori Ribas (Economista)
España – Barcelona

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