Mandela o la política del perdón

mandela300La muerte de Nelson Mandela nos ha dejado un poco más huérfanos. El último referente moral de carácter global ha desaparecido del escenario, pero su recuerdo permanece vivo entre nosotros y es y será una fuente de inspiración para las nuevas generaciones.

Al salir de la cárcel el día 11 de febrero de 1991, después de permanecer allí encerrado casi treinta años, por causas políticas, Nelson Mandela repitió las mismas palabras que había pronunciado en el juicio de 1964: “He luchado contra la dominación blanca y he luchado contra la dominación negra. He anhelado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas vivan juntas y en armonía y con las mismas oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y que espero vivir. Y es un ideal por el cual estoy preparado a morir.

Todas las organizaciones de la sociedad civil que, de una manera u otra, tratamos de edificar un mundo en paz tenemos a Nelson Mandela como un referente, como un ejemplo nítido de coherencia y de fidelidad, de apuesta por la igualdad y la libertad, pilar esenciales de una sociedad democrática. En su discurso no hay ni una gota de resentimiento contra los que allí lo habían cerrado injustamente. En su propuesta para cambiar el modelo social, político y económico de su país, no hay ninguna alusión a la violencia. Buscar la unidad de criterio, la complicidad de todos los sectores, la lucha común para hacer un futuro mejor. Mandela tenía motivos para encender el odio y el rencor y generar, de esta manera, una confrontación política y civil, pero pensando en el bien del país y en las generaciones futuras, buscó el camino de la paz y de la reconciliación, sin derramar sangre inútilmente.

Su liderazgo político tiene unas bases espirituales que trascienden el cálculo estratégico y la preocupación por la imagen. Parte de una fraternidad común entre todos los hombres y mujeres, ve más lo que nos une que lo que nos diferencia, capta que la construcción de un país no puede depender de una única sensibilidad. Dice en el citado discurso: “Ahora , y como siempre ha sido, la necesidad de unir a la gente de nuestro país es una tarea importante. Ningún líder puede asumir por sí solo esta enorme tarea”.

Esta comprensión de unidad es esencial en el mensaje de la Carta de la Paz dirigida a la ONU, así como la defensa de la libertad, la igualdad y la democracia madura. Mandela conoce, por propia experiencia, como la sacralización de las diferencias raciales es causa de discordia y conflicto y como es necesario buscar aquellos puntos de unión como base para fundamentar la convivencia. La Comisión para la verdad y la reconciliación que tuvo lugar en su país está plenamente en comunión con aquella tesis de la Carta de la Paz según la cual los resentimientos del pasado no pueden ser obstáculo para el futuro. Hay que hacer memoria del pasado, es necesario que los verdugos lamenten públicamente el daño que han causado y, en la medida de sus posibilidades, es necesario resarcir a la víctimas. Sólo así se curan las heridas y se puede edificar un mundo mejor. Necesitamos líderes mundiales con la altura espiritual de Mandela, con su capacidad de sacrificio y de fidelidad a unos ideales.

Francesc Torralba és director de los Institutos de la Paz de la Fundación Carta de la Paz dirigida a la ONU

One Response to Mandela o la política del perdón

  1. Mª Carme Puig Bou

    La política de Mandela és digna d’admiració i respecta, també de imitació. Tothom l’alaba i el venera. Ha sigut un perfecta líder.

    Però perquè serà que la raça humana en general, no aconsegueix aplicar al dia-dia la formula del diàleg pacífic, del respecta i comprensió vers l’altre?

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