Mi relación con la carta de la paz

Conocí a la Carta de la Paz dirigida a la ONU gracias a Claudia Tzanis, quien hacia el año 2006 trabajaba como periodista en el Obispado de Punta Arenas, institución de la cual yo era el Director Regional del Departamento de Educación, a cargo de las necesidades de los profesores de religión de esa localía. En ese entonces, Claudia también trabajaba en COANIQUEM, casa que acogía niños con quemaduras graves, y que un día me invitó a una reunión en esa dependencia, donde leí por primera vez la Carta de la Paz. No recuerdo exactamente qué punto compartimos; pero sí tengo en mi memoria que desde aquel día nunca más dejé de leer dicho documento y compartirlo con otros. Con el tiempo conocí a Elisabet Juanola y luego a María Viñas y más tarde a Alfredo Fernández, con quienes hemos realizado diversas acciones de divulgación de las ideas de la Carta de la Paz, entre las que destaco las acciones que se enmarcaron en el contexto de la conmemoración a los 25 años del tratado de Paz Argentino-Chileno, que gracias a la mediación del Vaticano, se evitó una guerra en 1978, la cual hubiera llevado a la destrucción de miles de vidas, entre estas dos naciones hermanas. Una de las cosas más simbólicas de estas amistades, era para mí que ciudadanos de tres culturas tan diversas (Alfredo de Argentina, yo Chileno y Elisabet y María españoles) se conocieran y reunieran por una motivación: La Paz, objetivo común que estaba conectado por una fuerza descomunal… la amistad. Misma experiencia que vivencié durante el diplomado “on line” que me permitió alimentarme de la Carta de la Paz, gracias a la iniciativa de La Fundación Carta de la Paz y que en ese entonces era dirigido por Amalia Valderrama. Allí conocí gente de México, Colombia, China, España y otras latitudes del orbe. Entre todos reflexionamos cada punto del documento, con una profundidad que hoy me parece empujan mi espíritu a seguir trabajando por la Paz. Es seguramente esa fuerza la que me impulsó a promover diversas iniciativas con la Universidad Santo Tomás y el Colegio Miguel de Cervantes, instituciones educativas en las que trabajé varios años, y aproveché para difundir los puntos de la Carta de la Paz a través de radio y prensa, con acciones pedagógicas y actos simbólicos diversos. En estos últimos años he realizado dos investigaciones en el campo de la Educación Intercultural, campo en el que me especializó gracias a dos post-grados que me han permitido investigar a fondo este ámbito de estudio que me apasiona. En dicho proceso investigativo, he profundizado mis conocimientos sobre el mundo indígena, análisis del cual surgieron dos libros, en los cuales han tenido un espacio las ideas de la Carta de la Paz y que la Fundación y la Universitas Albertiana han patrocinado. Creo firmemente que sin un dialogo que reconozca la diversidad en el contexto de minorías, siempre la cultura más frágil, será asimilada por la más fuerte, en la medida que no exista una valoración recíproca. Esta asimetría es contraria a los derechos humanos y atentatoria contra la Paz; mi deseo de aportar en este ámbito, el cual es hoy mi brújula, sin duda se lo debo entre otras cosas, a la gracia de haber conocido la Carta de la Paz y a las tantas personas que con su impulso y cordialidad, motivan a trabajar por causas tan nobles, en diversidad de horizontes, que requieren que la Paz sea un ineludible. Cristian Muñoz (Profesor) Chile – Punta Arenas

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