Nos negamos a ser enemigas

“Puesto que la noticia no ha llegado todavía a los medios de comunicación internacionales, queremos comunicar al mundo que las mujeres de Israel y Palestina estamos dispuestas a concertar la paz. Ellas han sido la parte más implicada, más valiente y más progresista de los movimientos en favor de la paz. Mujeres palestinas e israelíes se han reunido durante años y han negociado entre ellas, desde los tiempos en que hablar las unas con las otras era ilegal en Israel y estaba prohibido en Palestina. Estas negociaciones empezaron hace años en secreto en casas particulares e iglesias. Luego consideramos más seguro encontrarnos en otras ciudades europeas. Nosotras vemos a Israel y a Palestina como dos estados independientes, uno al lado del otro, con Jerusalén como capital que ambos comparten. Un punto decisivo de este acuerdo: condenamos toda forma de brutalidad, violencia y terrorismo –tanto de parte de personas individuales, de grupos políticos, de gobiernos o ejércitos-.  Estamos hartas de muertos en ambos lados. Demasiados niños palestinos e israelíes han muerto, han quedado huérfanos o tullidos para el resto de sus vidas. Demasiados de nuestros hijos, padres y hermanos han matado. Porque la guerra no sólo convierte en víctima a los inocentes, también embrutece a los que dirigen la guerra. Mujeres israelíes y palestinas se han esforzado en explicar a nuestros pueblos la solidez de las reivindicaciones de ambos sobre el territorio en disputa, y en tratar de contrarrestar la demonización del otro por parte de ambos lados. Hemos fomentado el diálogo entre mujeres palestinas e israelíes y hemos sido detenidas, porque protestar no forma parte del consenso nacional. Además de nuestra actividad pública, organizada, nosotras, las mujeres, obramos también como agentes secretas. No somos sólo las madres, las maestras, las enfermeras y las trabajadoras sociales de nuestras sociedades. Somos también agentes secretas que, junto con la cena, ponemos la política sobre la mesa e impartimos, sin violencia alguna, lecciones a todos los niños de nuestras aulas, a todos los pacientes de los que cuidamos, a todos los clientes que asesoramos, a todos nuestros hijos e hijas a los que amamos. Sembramos subversivos pensamientos de paz en los corazones de nuestros jóvenes, antes de que los agentes de la guerra se den cuenta. Este es un largo proceso, cuyos resultados no pueden hacerse visibles de un día para otro, pero creemos que finalmente llegará a producir su efecto. El movimiento de mujeres pacifistas en Palestina y en Israel cree que ha llegado el momento de poner fin al derramamiento de sangre. Nos negamos a aceptar aun más guerra en nuestras vidas, en nuestras comunidades, en nuestras naciones. Nos negamos a aceptar la violencia. Nos negamos a ser enemigas”.   Del libro: En la tierra de los olivos, de Sumaya Farhat-Naser. Ed. El Aleph

2 Responses to Nos negamos a ser enemigas

  1. MALKA GONZALEZ

    Gracias por la valentía,gracias por compartir la esperanza, gracias por practicar la subversión cotidiana que implica reconocer, defender y cuidar lo más sagrado que todos compartimos: LA VIDA. En este espíritu me uno a vosotras. Un gran abrazo desde Barcelona. Malka

    • Carta de la Paz

      Muchas gracias Malka por tu comentario, y efectivamente el existir es el bien más sagrado que compartimos todos los seres humanos.
      Un abrazo.

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