Para ser agentes de paz, ¿cómo se marca la diferencia?

El Punto VII de la Carta de la Paz hace referencia a las personas y la paz. Y es así como me pregunto, ¿Cuál es el deber ser y el deber hacer humanos? “El ser humano es libre, es inteligente y es capaz de amar”, nos responde la CP y continúa, “El amor no se puede obligar ni imponer, tampoco puede existir a ciegas sino con lucidez. (…) Siempre que coartemos la libertad de alguien o le privemos de la sabiduría, estaremos impidiendo que esta persona pueda amarnos. Por consiguiente, defender, favorecer, desarrollar la genuina libertad de los individuos, así como su sabiduría –que entraña en sí misma una dimensión social corresponsable-, es propiciar el acuerdo cordial entre las personas y por tanto edificar la paz”. Al observar la fotografía que acompaña esta nota, no dejo de pensar que en cada persona está el origen de la paz y es una paradoja, cómo un ser entrenado para la guerra, puede desplegar tanta ternura y bondad con una pequeña que la guerra en Afganistán le ha arrebatado su bien más preciado: su familia, quienes  fueron  ejecutados, por los rebeldes, y ante la indefensión, el desamparo y el dolor de estar herida -porque también recibió un tiro en su cabeza-, John Gebhard y su esposa, la han atendido con especial cuidado en el hospital de su propiedad. Es la lucha de cada día entre la muerte y la vida, en tantos lugares del planeta donde las confrontaciones bélicas dejan muertos, heridos, mutilados, huérfanos, viudas y millones de desplazados, dolor y desesperanza. Las guerras todas evitables si hubiera voluntad para ello, entre las partes involucradas… Dice la noticia que circula por el ciberespacio que John fue la única persona capaz de calmarla, pasando incluso cuatro noches seguidas a su lado. Pasaba con ella las noches en su regazo, cobijada en sus brazos. Él le trasmitió calor y vida, y gracias a ello, logró su recuperación. La capacidad de amar y ser amado es lo que marca la diferencia para vivir la paz individual y lograr la paz social. El despliegue de la libertad de amar de John, ejercida con corresponsabilidad social fue lo que salvó a esta pequeña, ya que si ella no se hubiera sentido amada su probabilidad de muerte hubiera sido inminente. El amor con sus variados matices, olores y colores, vividos en la intensidad de los diversos roles sociales, es el elemento esencial para ser agentes de paz, allí donde la vida, el espacio y la historia nos ha sembrado para producir frutos de entendimiento, paz y concordia, de esperanza para todos los seres vivientes sin distinción de ideologías, raza o credos. La sumatoria de hechos impactantes como esta historia, hace posible y sostenible la paz. Gloria Inés Rodríguez Instituto de la Paz Bogotá, Colombia.   http://www.futuro-digital.com.ar/editorial-mainmenu-70/49-editorial/17238-dentro-de-lo-malo-algo-que-hace-creer-en-el-genero-humano-.html

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