Paz y diversidad funcional (1ª Parte)

SOLEDAD ARNAU RIPOLLÉS Experta en “Filosofía para la Paz”, “Filosofía Feminista” y, “Filosofía de Vida Independiente”. Investigadora del Dpto. de Filosofía y Filosofía Moral y Política (UNED). Coordinadora de la Oficina de Vida Independiente (OVI) de la Comunidad de Madrid y, de la Red de Trabajo en Vida Independiente (RETEVI) de ASPAYM-Madrid. Miembro del Comité de Ética Asistencial (CEA) del Hospital Nacional de Parapléjicos (Toledo). Colaboradora-Experta en materia de Vida Independiente de la Fundación Isonomía para la Igualdad de Oportunidades (FIIO) (UJI) y de la Oficina Internacional de Educación (OIE) UNESCO y, Presidenta del Instituto de Paz, Derechos Humanos y Vida Independiente (IPADEVI). Colaboradora-Experta Internacional en el “fenómeno de la Paz y Noviolencia” por el Centro de Investigación para la Paz (CIP) de la Universidad Tecnológica Nacional de la Provincia del Chaco-Argentina.

PAZ Y DIVERSIDAD FUNCIONAL (1º parte) ¿Cómo definiría hoy el trabajo que se realiza en favor de una Cultura de Paz? Sin lugar a dudas, todo aquello que contribuye a la constitución y/o consolidación de una auténtica y verdadera Cultura de Paz, merece nuestro mayor reconocimiento y, en principio, creo que debemos entender que es bueno. Como diría Kant, “es condición necesaria pero no suficiente”. En nuestro imaginario socio-político y cultural disponemos de importantes referentes en el ámbito de la búsqueda por alcanzar la paz, tanto a nivel macro como a nivel micro. Aun así, y desde mi trabajo habitual como Investigadora de la Filosofía para la Paz, entiendo que existen grandes desigualdades socio-políticas y económicas, así como culturales y educativas, entre las distintas diversidades humanas. Por ello mismo, está claro que los distintos caminos que hemos labrado, y que seguimos trabajándolos, pueden ser “buenos” (¿necesarios?), pero lo que sí son “insuficientes”. Mundialmente, sin ir más lejos, y a modo de ejemplo, todo el trabajo llevado a cabo por lo que conocemos como los Estudios para la Paz, o la Investigación para la Paz, han dejado “en los márgenes” la realidad humana específica de la diversidad funcional (o más conocida como “discapacidad” o “dependencia”). Con lo cual, no sólo tenemos que seguir trabajando en las líneas ya establecidas en busca de la Paz, sino que tenemos que encontrar “otros caminos” que reconduzcan el sentido pacifista de lo que estamos haciendo hoy en día. ¿En qué estado estamos? Los profesionales/investigadores que nos dedicamos a trabajar por la Paz sabemos que no siempre es fácil realizar tareas en este sentido. Sin embargo, ahí está nuestro gran desafío, y sobre todo, no sólo trabajar por obtener una Cultura de Paz, si no, más bien, por lo que debemos realizar esfuerzos son por “trabajar desde” la Paz. Ahora mismo, y en lo que concierne a la realidad humana específica de la diversidad funcional es un momento verdaderamente importante. A finales del 2006, Naciones Unidas ha reconocido la necesidad de constituir una Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con discapacidad (diversidad funcional), que sirva como referente para desarrollar todo tipo de legislaciones y/o políticas, donde la perspectiva social y de vida independiente serán la base. Por eso mismo, desde el Instituto de Paz, Derechos Humanos y Vida Independiente (IPADEVI) que presido, tenemos muy claro que una de las formas de conseguir una auténtica Cultura de Paz es, mediante la constitución y consolidación de una «Cultura de Vida Independiente». La Cultura de Paz debe ser emancipadora y, para poder ser “sostenible en el tiempo”, de manera imprescindible, debe partir, y guiarse constantemente, por una «Cultura de Derechos Humanos» (de entre ellos, el derecho humano a vivir de manera independiente. Art. 19. Convención Internacional. ONU). Por todo ello, la Cultura de Paz debe incorporar en sus discursos y sus prácticas, muy en especial, todas aquellas voces “silenciadas” por las posturas dominantes. Estas voces, distintas y, en ocasiones, distantes, suelen provenir, precisamente, de grupos humanos sociales que no terminan de encajar, por sus especificidades humanas (sus diversidades humanas, mejor dicho), en lo estrictamente más estándar o normativo… A modo de ejemplo, tenemos las aportaciones de los distintos feminismos han contribuido a la paz (de hecho, existe una línea de trabajo muy interesante en torno a el encuentro y aproximación que podemos establecer entre el  Movimiento Feminista y el Movimiento Pacifista). Así también, debe ocurrir entre el Movimiento mundial de Vida Independiente y el Movimiento Pacifista. A ello se dedica, fundamentalmente, IPADEVI. ¿Cuáles son las asignaturas pendientes que tiene la sociedad en esta materia? Para empezar, debemos trabajar conjuntamente, desde ámbitos del propio Estado hasta la Sociedad Civil, por la erradicación definitiva de la Cultura Minusvalidista (Cultura de Violencia) que azota históricamente a través de múltiples formas de discriminación/vulneración y/o violación de los Derechos Humanos de muchas mujeres y hombres, en este caso, con todo tipo/grado de diversidad funcional. Como la UNESCO reconoce, una de los más excelentes instrumentos de que disponemos para cimentar una Cultura de Paz es, sin lugar a dudas, mediante una Educación para la Paz; o, mejor dicho, desde una Filosofía (de la Educación) para la Paz. Así también, la UNESCO ha desarrollado una línea de trabajo interesante sobre lo que denomina como “Educación Inclusiva”, la cual, se fundamenta en el trabajo por una integración y normalización, dentro del ámbito educativo, de las personas con diversidad funcional en el espacio ordinario educativo y académico, siempre que sea posible. ¡Bien! Así lo hemos hecho hasta ahora. Sin embargo, creo que es necesario reconceptualizar el concepto de “educación”…, puesto que la educación, o es para todas y todos, y sin distinción alguna, o no es una verdadera EDUCACIÓN. Al hilo de todo esto, creo que debemos incorporar toda esa filosofía que se constituye como una “Pedagogía Crítica (o, emancipadora)” (Paulo Freire, Henry Giroux o Peter McLaren), cuando se trata, también, de la realidad humana específica de la diversidad funcional. La inclusión, debe fundamentarse en ella, y, para ello, a su vez reconceptualizarse, por tanto. Por ello, va a tener que sufrir un proceso de transformación conceptual y metodológica que abandone los cimientos de donde surge la “educación especial”, ya que, esta última, nace asimismo de esa cultura minusvalidista, antes mencionada. La «Cultura de Vida Independiente», que se basa en el empoderamiento del grupo social de mujeres y hombres con todo tipo/grado de diversidad funcional, a través del reconocimiento de sus distintas capacidades; y, la «Cultura de Derechos Humanos», que se basa en el reconocimiento de la dignidad inherente de toda persona, y sin discriminación alguna, así como de su condición de ciudadanía plena, son dos ámbitos educativo-pedagógicos, y filosóficos, imprescindibles para lograr dicha Cultura de Paz. Desde el IPADEVI, entiendo que deben abrirse nuevas vías de investigación-acción en las que poder ir transformando (“de-construyendo” para ir “reconstruyendo”) todas aquellas estructuras de poder, que perpetúan desigualdades, y así poder crear nuevos espacios de igualdad. ¿Qué es el Instituto de Paz, derechos humanos y vida independiente? El Instituto de Paz, Derechos Humanos y Vida Independiente (IPADEVI), nace a mediados de 2009 en forma de Área de Trabajo: “Cultura de Paz, Derechos Humanos y Vida Independiente” del Centro UNESCO de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, y dada su trascendencia estatal e internacional, a finales de 2010, se constituye en un Instituto propio e independiente. Por tanto, IPADEVI es la entidad que lidera un Proyecto internacional en el que, por primera vez, y dentro del campo de la Paz, convierte en protagonistas a las personas que se encuentran en circunstancias de diversidad funcional, y a sus Derechos Humanos (Convención Internacional. ONU, diciembre de 2006). Al mismo tiempo, IPADEVI identifica al Movimiento mundial de Vida Independiente (Independent Living Movement) como un nuevo Movimiento Activo NoViolento, y a sus Activistas (Ed Roberts, Judy Heummann, John Evans, Bente Skangard, Adolf Ratzka, Manuel Lobato, Javier Romañach…) en Constructoras y Constructores de Paz. IPADEVI ha constituido un grupo de trabajo internacional y, en diciembre de 2010, dentro del Foro Mundial de Educación, en Santiago de Compostela (España), ha presentado lo que se conoce como: Declaración mundial de Compostela 2010 sobre la Contribución de las personas con diversidad funcional (discapacidad) a una Cultura de Paz.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>