Pensar en un futuro

En el año 1992 Severn Suzuki, una niña de 12 años, se dirigió a la ONU como representante de la ECO (Environmental Children’s Organisation), organización formada por niños de Canadá de 12 a 13 años.

El discurso de la niña  empezó con la explicación del por qué de su presencia en la sede alegando que ella y cuatro compañeros más habían viajado 5000 millas para que los representantes de la ONU, los adultos, cambiaran su forma de actuar. Severn Suzuki decía que lo que estaba haciendo era luchar por su futuro, un futuro que había quedado olvidado entre los problemas políticos y económicos de la época. Un futuro que, fruto de las pérdidas dadas por la descontrolada destrucción del momento, se planteaba ecológicamente vacío.

¿Por qué no os preocupáis por el medioambiente y os limitáis a contemplar las pérdidas y continuar destruyendo? Está claro que yo no tengo la solución para el declive que se está produciendo en el mundo pero también está claro que vosotros tampoco; así pues, si no hay una solución, ¿no deberíamos dejar de destruir? ¿Por qué no gastar el dinero de las guerras en la mejora de la pobreza y el medioambiente?

En el colegio nos han enseñado a comportarnos, a no pelearnos, a solucionar los conflictos con paciencia, a respetarnos, a no maltratar… ¿Por qué después vosotros hacéis todo aquello que nos habéis dicho que es malo hacer? Vosotros estáis decidiendo cuál y cómo será el mundo en el que viviremos nosotros y las generaciones futuras. Lo que cuenta es lo que haces y no lo que dices, y lo que vosotros hacéis me hace llorar por la noche.

Así acababa el discurso de la joven de Canadá en 1992. Y si ahora, en el año 2009, pensáramos en aquello que Severn Suzuki decía a la ONU, nos daríamos cuenta de que en realidad poco de lo propuesto se ha resuelto. La gente con poder sigue pensando en cómo aumentarlo, la pobreza va incrementando, como los agujeros de la capa de ozono, ¿y alguien hace algo para solucionarlo? ¿Realmente hemos dejado de destruir nuestro mundo?

El punto número IX de la Carta de la Paz nos dice: “Los progenitores son responsables de haber dado la existencia a otros seres. Por tanto, con la colaboración solidaria de la sociedad, tienen que propiciar, hasta la muerte, los medios y apoyos suficientes para dejarles en herencia un mundo más en paz, para que éstos desarrollen su vida con dignidad humana, ya que no han pedido existir.”

¿Esto es lo que hemos hecho hasta ahora? ¿Hemos actuado responsablemente pensando en todo momento en la solidaridad social? ¿Pensando en el futuro de aquéllos que vienen sin pedirlo, en las futuras generaciones? Si cada uno de nosotros dejara de destruir y actuara responsablemente pensando en un futuro, sería posible cambiar los hechos criticados en el año 1992 presentes aún en el 2009.

El discurso está disponible en: http://www.youtube.com/watch?gl=MX&hl=es-MX&v=DLV6jaZFLro&feature=related

Nota: Artículo disponible para ser reproducido en otros medios de difusión, citando la fuente.
Anna Viñas Coromina (Estudiante)
España – Barcelona

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>