Reflexiones sobre la Carta de la Paz dirigida a la ONU

1-. ¿Qué elementos conceptuales de la Carta de la Paz dirigida a la ONU han influido en mí para percibir en forma distinta los problemas humanos? -La Carta de la Paz nos enseña a pensar y a pensar en positivo para resolver los problemas humanos desde un enfoque humanístico, apreciando la vida que se nos ha dado como principal valor. Indica el deber ser y el deber hacer, como individuos y como entes colectivos. -Primero, creo que la Carta de la Paz lleva a reflexionar en la importancia que tiene la Historia, tanto en el plano global como en lo regional-local y personal. Con mucha frecuencia no somos conscientes que la historia la construimos cada uno de los existentes, con sus luces y sus sombras. Influimos en ella queramos o no. Somos responsables de nuestra historia, podemos decidir ser o no, agentes de paz. Es importante lo que yo hago, cómo lo hago y para qué lo hago, formo o deformo a las personas que están a mi lado, gracias al ejercicio pleno o condicionado de mi libertad. -Faltan marcos conceptuales positivos, que den sentido para comprender nuestra historia presente y a la vez, nos ayuden en la reconstrucción cronológica de la historia de nuestros pueblos latinoamericanos, europeos, asiáticos…, de cada continente, con proyección de futuro.  La Carta de la Paz apunta y aporta desde una perspectiva  humanística muy interesante, dando elementos de juicio para analizar la historia con sensatez y sabiduría, rescatando la dignidad de todo ser humano. -Amplía la mirada del concepto familia. Mi familia no es sólo la consanguínea, esta  es importante, debo velar por ella, porque es mi núcleo primario, pero mi hermano es toda la humanidad, somos hermanos en la existencia. Esta fraternidad existencial es uno de los puntos novedosos que a mi juicio más me ha marcado. -En la realidad humana, los conflictos siempre estarán presentes, la diferencia será en cómo los abordo para que la solución no deje vencedores ni vencidos, debo ser creativa para que todos salgamos ganando. Por eso, la paz exige esfuerzo, dedicación y trabajo, tanto personal como grupal. -Ser consciente que el problema, el conflicto,  puede estar en el otro, pero, ¿no estará en mí? He de procurar sanar las heridas del pasado, manejar con inteligencia ‘las culpas’. Hay culpas ajenas,  del pasado, que no vale la pena siquiera considerar, sino entender, perdonar y ayudar a sanar en el presente, a nivel familiar, social, entre pueblos, a nivel global. -Me ha permitido comprender mejor la diferencia entre un planeta en guerra y un planeta en paz y pensar en cómo influyen estas diferencias en el ser que somos. Por ello la paz es una prioridad, es un reto para solucionar tantos males humanos actuales. Su tuviéramos un planeta en paz seríamos radicalmente distintos, más creativos, más confiados, más iguales, más felices. -Ser sujetos de paz requiere investigación, estudio, reflexión, análisis, confrontación de las circunstancias, de los acontecimientos, de los hechos pasados y presentes para optar por el arduo trabajo a favor de la paz, que contribuya en la construcción de ese futuro en paz que todos soñamos. ¿Cuál será nuestro grado de compromiso para ser constructores de una cultura de Paz? -Reconocer que todos los humanos podemos hacer daño, podemos hacer el mal, me hace más humilde, más comprensiva,  pues puedo reconocer el daño que hago, perdonarme y saber perdonar a otros también, ello contribuye a crear la paz. Aunque no seamos total mente justos, equitativos o bondadosos, como dice la Carta de la Paz. -La Carta de la Paz me ilustra en cómo ser realista, ver los obstáculos, la fragilidad de la paz y cómo se necesita del convencimiento y de la decisión personal para actuar en favor de ella. Las evidencias que anota Alfredo Rubio, esas verdades básicas que aclaran las actitudes, pensamientos y comportamientos son claves para percibir dónde y cuándo no actuamos como personas de paz. -Superar los resentimientos personales y colectivos como una necesidad apremiante para superar uno de los mayores obstáculos para la paz en las culturas, es lo realista y coherente para ser mejores seres humanos y, escribir nuestra historia de una manera neutral, que sea maestra y guía del futuro, no alimentadora de más divisiones, conflictos y guerras. -Reconocer que todos nacemos libres, nuevos, únicos e irrepetibles hace que aprecie la condición humana llena de posibilidades, habilidades y creatividad para ajardinar el mundo, desde la alegría de existir. Apreciar y dar a todos la dignidad de ser humano, en cualquier circunstancia. -Las relaciones de amistad son las que mayormente contribuyen a la paz y las características de la amistad que sugiere Rubio, son para leer y releer, gravar en el corazón y vivir y vivir o tratar de vivir con toda intensidad. Cultivarla a nivel personal, entre los grupos sociales, entre personas de diversos países es lo que hace la convivencia más gratificante y nos hace más solidarios. -La Carta de la Paz nos educa para que seamos ciudadanos participativos para que ejerzamos la democracia en libertad. La libertad es el mayor fundamento para construir la paz. Si soy esclavo de algo en mi interior o exterior no puedo actuar en libertad, no puedo ser amigo, ni solidario. No puedo vivir alegre ni hacer fiesta. Estaré lleno de resentimientos. -Me enseña cómo vertebrarme, a tejer relaciones e interrelaciones personales e institucionales públicas y privadas con el objetivo de propiciar la paz. Hacer uso de diversas estructuras sociales para crear la paz social, de convivencia y de desarrollo solidario. -Me compromete a trabajar en mi historia personal y social para mejorar el presente en mayor bienestar para los míos y para los diversos grupos a los que pertenezco. Poner al servicio toda nuestra inteligencia de una forma ética, desde el deber moral de cumplir corresponsablemente con la historia. 2-. ¿Qué acciones estoy haciendo o puedo realizar en el medio donde estoy a favor de la paz? -Estar disponible para acoger, escuchar, atender, servir, visitar a familiares, a los amigos y también al forastero. -Estoy dedicando gran parte de mi tiempo a investigar, estudiar, analizar, reflexionar sobre la paz y  diversos problemas humanos con el fin de dar sentido a mi propia existencia y,  para aportar lo que soy a nivel social. -Es una tarea bien compleja, en las relaciones humanas cualquier comportamiento puede interpretarse en positivo o en negativo de acuerdo al observador, lo que puede ser gran obstáculo para la paz. Por eso la mayor tarea que tenemos los seres humanos es sanar las enfermedades del ser, para mirar, oír, sentir y vivir la realidad de una forma sana y constructiva. A veces lo logramos y a veces no lo conseguimos, pero hemos de perseverar en el empeño. Noto muchas limitaciones en los otros y en mí. Toda una tarea apasionante por hacer, es un reto enorme. Gloria Inés Rodriguez Gaitán Instituto de la Paz Bogotá, Colombia

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