Ser padre

El próximo dia 19 de marzo se celebra el día del padre en muchos lugares del mundo. Ceniceros de barro, corbatas, calcetines, perfumes y felicitaciones de los hijos a sus respectivos padres, contentos con tantas atenciones de sus queridos hijos. Es una fiesta que gusta a unos más que a otros por el tinglado comercial que se monta a su alrededor. Pero es una efeméride que da qué pensar. Justo entonces hará tres meses que soy padre por segunda vez. Casi todo el mundo dice que la paternidad es un hecho que te marca el resto de la vida. Yo pensaba que eso era un recurso estilístico que solo se refería a los cambios de vida en la pareja, con el trabajo, con los amigos y con la nueva coyuntura logístico-económica familiar. Ahora pienso que si ser padre te cambia la vida es porque sobre todo te cambia íntimamente como persona. (Me interrumpe mi hija mayor que dormía y se levanta de la cama. Tiene sed. Ahora tiene un pelo en la boca. Ahora le pican unos granos. Ahora llama a mamá. Papa, tú no. La mama. No, no quiero dormir). Tienes ante ti alguien que te pide explicaciones. De todo tipo. Tú eres su clave para entender la realidad, su barquero, su sherpa en la aventura de vivir. Y, por supuesto, lo tienes que hacer bien, porque para ellos ERES eso. Les has dado la vida por algún motivo, no por aburrimiento. Ellos no están para bromas. Para ellos esto de la hijidad es un tema muy serio. También dicen que los padres son el ejemplo de sus hijos. Tampoco es un recurso estilístico. Los niños son como esponjas, tienen una retentiva brutal. Captan con superlativa agilidad cualquier palabra, cualquier actitud, cualquier gesto que uno, despreocupadamente, hace sin darse cuenta. Esto tiene unas consecuencias pedagógicas muy fuertes. Sobre todo los primeros años de vida, que los niños pasan más tiempo con nosotros, tenemos una responsabilidad muy grande. Y es que lo que SOMOS se convierte en un modelador hacia estos niños. ¿Y qué somos? A esto me refería yo con aquello de que te cambia la vida. Poco tiempo después de tener mi primera hija, me lo preguntaba a menudo. Y aún más: ¿me gusta lo que soy? ¿Contribuye a hacer un mundo mejor? Al principio por curiosidad y ahora, sobre todo, por responsabilidad. El punto IX de la Carta de la Paz dirigida a la ONU habla del derecho de los jóvenes a ser motivados y entusiasmados en la alegría de existir. Siempre me ha parecido genial este postulado porque lo he leído como joven. Me sigue pareciendo genial ahora que tengo hijos, pero me supone mucho más trabajo. Trabajar para motivar y entusiasmar a mis hijos estando también yo entusiasmado. Aunque no tenga un buen día. Aunque parezca que las injusticias no tengan fin en el mundo. Aunque la tierra que ellos encontrarán tendrá menos recursos y menos belleza. Aunque yo acepte que tengo límites y que no sabré guiarlos siempre correctamente. Aunque… Se puede celebrar un día del padre. Pero el resto del año, el resto de la vida, tendremos que trabajar para estar a la altura de las circunstancias. Las que nos dan la responsabilidad de ser el referente de la alegría y el entusiasmo de las nuevas generaciones. Felicidades, padres.

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