Sonar afinados. Entrevista a Néstor Eidler (parte I)

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Menudo y afable, Néstor Eidler es una celebridad musical que ha recorrido el mundo entero con su violín. Pedagogo musical y director de orquesta, con una larga trayectoria detrás y la experiencia de haber sido discípulo de los mejores intérpretes, este hombre, ex primer violín de la orquesta del Liceo, establece conexiones entre la música y el sonido de las esferas. Un sonido no sólo propio de los planetas o del Sol, sino de la vida en general y del ser humano en concreto.

En esta entrevista, descubrimos que las personas también vibramos bajo las mismas leyes que vibra el cosmos. Tan sólo que la ignorancia nos lo hace hacer desafinadamente.

Así pues, ¿cómo podemos establecer armonía con todo aquello que existe? La Paz, según Néstor Eidler, se encuentra en la afinación del alma. Y la música es la mejor herramienta para conseguirlo.

Deseamos os guste esta entrañable conversación.

P: Néstor Eidler es violinista, director de orquesta, pedagogo musical y no sé si aceptará que lo presente como maestro del sonido. ¿Se puede decir?

R: Esto de maestro es relativo. Pero que me interesa el tema sí. Muchísimo.

P: En estos momentos suena de fondo un tema musical: la Meditación, de Jules Massenet, en el que el instrumento protagonista es uno violín…

R: …sí, pertenece a la ópera de Thais y es una pieza que forma parte de la vida de todo violinista. Yo me enamoré de esta obra cuando era muy pequeño. Y la estudié con mi maestro, que era un gran violinista húngaro. La toqué desde los 15 años.

P: (asiente con la cabeza)

R: Debo decir que tenía mucho éxito con las chicas, porque se quedaban enamoradas cuando tocaba esta canción.

P: ¡Esto está muy bien!

R: ¡Sí! (ríe) Es una obra que me ha acompañado siempre. Cuando fui concertino del Liceo, el hecho de tocarla en orquesta ¡era un placer muy grande! Además, es una obra muy espiritual. Habla de la conversión de Thais.

P: ¿La conversión de fe?

R: Sí. La conversión al cristianismo.

P: Usted se enamoró de esta canción. Pero le he escuchado decir que de pequeño se pensaba que había músicos mentían. ¿Qué quería decir?

R: Esto decía, sí.

P: ¿Y ésta también era una de las canciones a las que se refería?

R: No, no. Esto depende de quien la toque. Yo la escuchaba tocada por Mischa Elman, a quien denominaban el violinista del sonido de oro. Era el mejor sonido de violín de su momento. Éste no mentía cuando tocaba. Pero cuando yo decía que mentían, me refería a otros intérpretes. Aquí me has enganchado! Mischa Elman tenía un sonido maravilloso. Él había trabajado mucho para conseguir esta sonoridad del violín. Él tenía un Stradivarius. Decían en Argentina que cuando llegó allá se hizo fabricar 24 puentes de violín para ver cuál de ellos sonaba mejor. Era un fanático del sonido. Hasta que vino otro que no era tan fanático del sonido pero que era más virtuoso que él. Jascha Heifetz. Y lo eclipsó un poco, acabando con el reinado de Mischa Elman.

P: ¿Cómo se hace para sacarle un sonido tan perfecto a un violín?

R: Hay varios factores. Para mí, el primero es el violinista. Por ejemplo, en Buenos Aires había un violinista que decía “con este violín, cualquiera tiene un buen sonido” (refiriéndose al de Mischa Elman). Así que sus amigos –o enemigos- le pidieron a Elman que le prestara el violín para que lo tocara sólo un poco. El sonido que sacó fue caricaturesco. Y se excusó diciendo que un buen violín era muy difícil de tocar. En efecto, tocar un buen violín es muy delicado. Y este hombre no sabía como hacerlo sonar. Se dio cuenta que el secreto está en el violín, pero sobre todo en el violinista.

P: Hay gente que tiene violines más sencillos pero que le suenan muy bien.

R: Es lo que siempre digo, que también me lo recordaba mi maestra, no se tiene que pensar en el violín. “Tienes que ser tú quien suene. Cuando suenes tú, vendrá el violín adecuado”.

P: ¿Y vino este violín?

R: Si, ¡vinieron unos cuántos violines! ¡Incluso Stradivarius! A pesar de que no soy propietario de un Stradivarius.

P: ¿Así que es cierto aquello que se llama conforme es el instrumento quien escoge el intérprete?

R: ¡Podría ser! Al menos, este Stradivarius que vino a mí cuando era concertino del Liceo prácticamente me escogió a mí, porque tenía que ser sólo una persona quien lo podía tocar. Estaba enviado por el ayuntamiento de Cremona.

P: ¡En Italia!

R: Sí. Y allá tenían un violín que había sido de Joseph Joachim, el gran amigo de Brahms. Se lo compraron a él y le pusieron de nombre, al violín, “il cremonese ex-Joachim”. Este violín está en exhibición. Pero decidieron hacerlo salir para ir a Tòkio y en Barcelona como promoción comercial, porque en Cremona hay unas vacas que hacen una leche excepcional. Vacas valoradas en 2 millones cada una. Y entonces enviaron el violín como embajada cultural.

P: ¿Perdón? ¿Para promocionar las vacas y la calidad de la leche, ponen de gira un violín?

R: (Ríe). ¡Eso mismo!

P: Totalmente surrealista.

R: Surrealista del todo. Pero Cremona es sinónimo de Stradivarius como Salzburgo es sinónimo de Mozart. Entonces se tenía que buscar el violinista que lo tocara. Porque el instrumento vino en una vitrina a prueba de balas, con dos guardaespaldas, con un conservador que era el director del Conservatorio de Cremona,… Y fui yo el elegido para tocarlo. Hice cuatro conciertos con este violín.

P: ¿Cuántos días lo tuvo?

R: Lo tuve dos semanas.

P: Dos semanas en las que no debería de dormir, imagino.

R: ¡Exacto! ¡Yo vivía al Liceo, casi! Por suerte, el director del Conservatorio de Cremona era amigo mío. Y me dijo: “tu rimani con il violino ed io me ne vado in spiaggia”. Él iba a la playa y yo vivía en el Liceo. Puesto que era el concertino, el primer violín, allá tenía un camerino. Y a las 12 de la noche marchaba a casa y a las 8 de la mañana del día siguiente ya estaba de nuevo en el Liceo.

P: ¿Cómo fue la experiencia de tener este violín en sus manos?

R: Trascendental.

P: ¿En qué sentido?

R: Porque pude reflexionar mucho, pude tocarlo mucho, y esto de tocarlo con las manos es una cosa muy importante. Pude analizar como respondía. Y me di cuenta de muchas cosas que son objeto de mi investigación.

P: ¿Por ejemplo?

R: Pues que el violín está hecho bajo las mismas leyes que las que está hecho el ser humano. Es decir, bajo una proporción àurea. Significa que si el violín sonaba de una manera, en realidad el que sonaba de aquella manera era yo. Esto fue impresionante para mí. Hasta el punto que después de esta experiencia, cuando quedé sin el Stradivarius, tuve que vender mi violín porque no lo podía soportar.

P: (ríe)

R: ¡Y era un violín muy caro! ¡Muy caro! Lo vendí. Después, me llegó otro violín muy bueno. Y ahora tengo un violín que es del mismo modelo que el Stradivarius, que el “cremonese”. Suena súper bien y estoy muy contento con él. Pero siempre espero que me llegue el Stradivarius a medida. Puesto que soy pequeño de cuerpo, en Moscú, donde estudié, me decían: “para tí, tiene que ser el Stradivarius más pequeño que se ha hecho.” Y yo ya les decía “¡ei, que lo estoy esperando, el violín!”. Pero todavía no llega.

P: También nosotros queremos afinarnos, sonar bien. Pitágoras dijo: “dame una cuerda y te explicaré el Universo”. ¿Qué significa?

R: Cómo decíamos… pues que el Universo está hecho con la Vibración. La Biblia dice “En el principio era el Verbo, y el Verbo era en Dios y el Verbo era Dios”. Toda la Creación está hecha bajo el principio de polaridad. La vibración. La atracción y repulsión de dos fuerzas. Y esto es sonido. Y esto es luz. ¡Y esto es el átomo! El átomo tiene polaridad. Los electrones son negativos y los protones y los neutrones del núcleo son positivos. Significa que todo se mueve con sonido de base. Si hacemos vibrar una cuerda, encontraremos todas las coordenadas. Todos los sonidos que queramos. No es tanto complicado. Por eso los antiguos decían que el Universo suena. Que los astros, en su movimiento, producían sonido. Yo tengo la grabación hecha por la NASA, de cómo suena el espacio cerca de Júpiter y Saturno…

P: El Voyager…

R: ¡El Voyager hizo esto! Y esto demuestra que el Universo suena.

One Response to Sonar afinados. Entrevista a Néstor Eidler (parte I)

  1. Mª Pilar Fernández Guardiola

    Fantástica entrevista. He oido interpretar a este gran violinista, que en su momento me fascinó con su música. La entrevista ha sidi un placer leerla y una pena que se acabara.

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