Una buena excusa

PRETORIA. Los amantes del fútbol estamos felices durante este mes de junio. Comenzó una nueva edición del Campeonato Mundial, esta vez en un continente que lo recibe por primera vez: Africa. Y un país, Sudáfrica, que atravesó diversas situaciones de conflicto durante los últimos años, pero que finalmente parece haber logrado encaminar un proceso de paz y reconciliación que le permite ser protagonista durante un mes de uno de los sucesos más importantes del mundo. Aprovechando esta ocasión Cáritas Internacional y la Damietta Peace Initiative de los Religiosos Franciscanos, han organizado entre las comunidades más pobres de Sudáfrica, la Copa de Fútbol por la Paz, un campeonato alternativo que se desarrolla de forma simultánea al Mundial de Fútbol. Esta iniciativa conjunta de carácter interconfesional se desarrolla en la localidad de Atteridgeville, cerca de Pretoria, y reúne a gente de diferentes religiones, razas y nacionalidades. “Sudáfrica era una nación destrozada por la violencia xenófoba y muchas personas afirman que, bajo las apariencias, todavía fermentan tensiones. Por este motivo, aprovechando la oportunidad del Mundial, queremos ofrecer al mundo un mensaje de tolerancia”, señaló Lancelot Thomas, coordinador local de la Damietta Peace Initiative en Sudáfrica. Y esta es una buena manera de favorecer la amistad. En varias ciudades del país se enfrentan los seleccionados nacionales que se clasificaron para jugar esta instancia final del torneo que organiza la Federación Internacional de Fútbol. Pero en otra, Atteridgeville, tiene lugar un campeonato diferente, donde los jugadores viven una experiencia de amistad, de hermandad, de comunidad. Casualmente Atteridgeville fue creada en 1939 para la población negra, durante la vigencia del apartheid en Sudáfrica. “El Campeonato de Fútbol por la Paz –explica Lancelot Thomas- sigue la idea de algunos grupos de paz que impulsamos en Nigeria, tras la etapa de violencia religiosa que vivió en 2008 ese país. En ese caso, la idea consistió en combinar musulmanes, cristianos y animistas en el mismo equipo, para comprobar lo que significa tener un compañero de equipo que, por su nacionalidad o creencias, esté considerado un enemigo. Fue un gran éxito”. En total sintonía con la Carta de la Paz dirigida a la ONU esta actividad favorece la integración entre colectivos de diferentes religiones y nacionales, a pesar de los hechos que en el pasado pudieron haberles enfrentado, pero que hoy, bajo la excusa de un campeonato de fútbol pueden quedar de lado. El punto III de la Carta de la Paz expresa que “eliminados estos absurdos resentimientos, ¿por qué no ser amigos y así poder trabajar juntos para construir globalmente un mundo más solidario y gratificante para nuestros hijos y nosotros mismos? Un buen ejemplo, una buena excusa. Alfredo Fernández (Periodista) España – Barcelona

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