Vinieron de Pakistan

Conocí a Samson, a Martina, a Maria y a Serefine, un 24 de diciembre a las 12h. de la noche. Un grupo de cristianos celebrábamos misa del gallo en un aparroquia de Santa Coloma de Gramanet, y cuando iniciamos el encuentro se presentó un grupo de pakistaníes. Todo el mundo se les quedó mirando, porque nadie los conocía y no dejaba de sorprender que un grupo de este país se acercara a una parroquia. Hablaban inglés y una dos de ellas chapurreaban un poco italiano. Asistieron con mucha devoción a la celebración de la Navidad y, una vez finalizada, iniciamos la divertida tarea de intentar comunicarnos entre nosotros. Aunque la diferencia de lengua es un obstáculo, cuando las personas quieren acercarse y hacen un esfuerzo para comunicarse, acaban entendiéndose y expresando aquello que quieren decir. Aquel encuentro fue el inicio de una buena relación con aquella familia. Fueron viniendo por la parroquia y crecieron los vínculos entre nosotros. Aunque estaban situados económicamente, no dejaban de tener necesidades y algunos de ellos tenia que regularizar su situación legal. Muchas personas se movilizaron y los ayudamos a acabar de situarse e integrarse en la ciudad de Santa Coloma de Gramanet y concretamente en aquella comunidad creyente. Eso si, una vez estabilizados, la llegada de otros pakistaníes fue un no parar. Nunca sabíamos si los que venían, eran hermanos, primos, amigos de la familia, cristianos que tenían que salir de Pakistán por cuestiones religiosas… Además, como que físicamente nosotros los encontrábamos muy parecidos, aún se hacía más difícil asegurar  estos datos familiares. El caso es que conocimos muchas personas y fue una temporada muy enriquecedora para todos. Recuerdo un dia que fui a comer a casa de Samson y Martina. Vivian en un piso del barrio de Fondo. Uno de estos pisos que se construyó durante la primera ola de inmigración de los años sesenta. Cuando entré en su casa me pareció que de golpe y porrazo cambiaba de país. La decoración, las alfombras, las mesas bajas, los olores, y sobretodo la lengua que entre ellos hablaban y de al que no comprendía nada… Además parecía imposible que en un piso tan pequeño pudiera caber tanta gente. Invitaron algunos de sus amigos, querían presentarme y mostrarme su agradecimiento por todo lo que hasta entonces habíamos compartido. Una de las cosas que más recuerdo fue el picante de las comidas; ellos ya debían saberlo porque me miraban a ver como reaccionaba. Suerte que tuvieron caridad y no abusaron de este ingrediente, pero aún así, costó más de una lagrima aquella magnifica comida. Después de despedirme y volver a las calles de la ciudad, pensé: “Mira, has hecho un largo viaje sin moverte de casa. De repente es como si hubieras ido a Pakistán y hubieras conocido un poco aquel país. Que bueno que esta gente pueda vivir como ellos desean, saben y quieren”. Tenemos derecho a vivir nuestra vida de acuerdo con nuestras ideas, con nuestra manera de pensar, según nuestra conciencia. No podemos olvidar que solo tenemos una vida y que tenemos derecho a vivirla ahora y aquí de la manera que pensamos que es más oportuna, siempre y cuando no atentemos contra la libertad de nadie ni provoquemos daño alguno a los otros ni a nosotros mismos. Marché de Santa Coloma de Gramanet y fui a vivir a Mataró. Mantenía algún contacto más esporádico con estos nuevos amigos pakistaníes. Un dia vinieron a verme a Mataró y me pidieron si podía casar a unos familiares suyos que habían llegado de su tierra. Dije que antes los querría conocer y nos citamos unos días más tarde en mi casa. Tomando un te y unos cafés estuvimos hablando un rato. ¿Por qué os queréis casar? Porque queremos tener hijos. ¿Y como os conocisteis? Nuestros padres decidieron que nos habíamos de casar cuando éramos muy pequeños. Y ahora, después de un tiempo, ha llegado el momento de hacerlo. ¿Pero vosotros os queréis casar o simplemente obedecéis a vuestros padres? Nuestros padres nos conocen y nos aman y quieren lo mejor para nosotros, no podemos dudar que esto sea bueno para nosotros. Por lo tanto, sí que nos queremos casar. Pero aquí falta un elemento muy importante, que es vuestra libertad; si os casáis porque lo dicen vuestros padres, esto es un matrimonio nulo. No podemos poner condicionantes. Aquí en Europa es impensable que hoy dia alguien se case porque los padres lo proponen. La mayoría de gente escoge con quien quiere vivir, y si no hay libertad, no quieren casarse! En Europa ustedes hacen esto, que tampoco es garantía que las cosas vayan bien, y si no, ya me dirá usted la gran cantidad de matrimonios que se rompen y que al cabo de un tiempo no aguantan más viviendo juntos. Además, lo que hace la mayoría no quiere decir que siempre sea lo mejor para los otros. A nuestras familias, no nos van tan mal las cosas, mis padres se casaron según este criterio y han vivido felices. Eso sí, si no estamos de acuerdo con esta manera de hacer, siempre podemos buscar otras maneras de prometerse, aunque sea un poco complicado y conlleve ir a contracorriente. ¿Pero al menos os amáis?, pregunté, aún. No se que quiere decir usted por amar, pero si que le podemos responder que nosotros nos amamos. No me atreví a preguntar nada más, pero una vez más constaté las grandes diferencias culturales que hay entre personas de diferentes continentes y como, utilizando los mismos conceptos, podemos decir cosas tan diferentes. Al cabo de unos meses los casé. Fue una celebración extraña. Todo era europeo, menos las personas que asistían, que eran de otro contexto. Los vestidos, el color de la piel, la manera de expresarse… Y no digamos después de la celebración: el banquete con toda su fiesta; de nuevo tuve la sensación de hacer un viaje al Pakistán sin moverme de mi casa. He perdido la pista a mis amigos, ahora hace tiempo que se algo de ellos por otros amigos que tenemos en común. Sé que han tenido algunas dificultades económicas, que tuvieron que cambiar de ciudad y que incluso hubo algún conflicto familiar, que sufrieron un poco. Pero deseo que las cosas les vayan bien y puedan vivir una vida digna y gozosa, la que se merece todo ser humano, sea quien sea y de donde sea. Todo esto me hace pensar si esto que se vive en el ámbito familiar, íntimo, no podría ser también una realidad en el ámbito laboral, social y hasta político. Porque muchas veces no vemos obligados a vivir nuestra vida de manera diferente a como esperaríamos o querríamos y hasta de manera opuesta. ¿Cómo lo podemos hacer para librarnos de tener que vivir según lo que dice la mayoría y vivir como realmente querríamos, según nuestra manera de pensar? De lo que dice la mayoría, hemos hecho como una especie de ídolos que tenemos que aceptar y a los cuales nos tenemos que someter. ¿Es que no hay otra manera de organizarse? Si cada ser humano tiene el derecho de vivir su vida en este mundo de manera coherente con aquello que piensa, nuestra democracia tendría que posibilitar este deseo. Habrá de reconocer que cada individuo y cada grupo tienen que poder vivir según su conciencia y que tienen que poder realizar sus proyectos de su vida con un cierto ideal de independencia, de responsabilidad y corresponsabilidad social. Tendremos que ser capaces de hacer un salto hacia delante, es decir, pasar de un hecho cuantitativo a otro de más calidad. No podemos construir nuestras sociedades solo desde una concepción numérica y cuantitativa, sino que tenemos que posibilitar que los diferentes grupos puedan hacer realidad lo que piensan, que vivan según sus costumbres y los valores que ellos crean que les dan la identidad. La democracia, desde esta concepción, es el espacio institucional en cuyo interior es posible el reconocimiento de un pluralismo cultural y político donde cada grupo puede vivir según lo que sinceramente piensa. De repente me parecía que había vuelto a hacer un viaje sin moverme del sitio. ¿Cuál era este lugar donde había ido? No lo sabía de cierto. Esta es una cuestión que hoy aún no me ser responder, pero espero hacerlo pronto. Jordi Cussó Porredón (Economista) España – Barcelona

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>