La reconciliación en los Balcanes parece muy difícil de lograr, sin embargo algunos pasos se han dado en los últimos días en ese sentido.Tal el caso de la decisión del Parlamento serbio que aprobó a fines de marzo último un texto que condena la matanza de Srebrenica.
En dicha declaración los diputados piden perdón a las víctimas por no haber hecho más por evitar la muerte de 8000 varones musulmanes a manos de las tropas serbobosnias de Ratko Mladic, en julio de 1995, aunque a la vez reclama a croatas, kosovares y bosniacos que pidan perdón a las víctimas serbias de la guerra.
Este hecho tiene relación directa con el punto VIII de la Carta de la Paz dirigida a la ONU, en la que se exprea que “los representantes actuales de las instituciones que han perdurado en la Historia, no son responsables de lo sucedido en el pasado, pues ellos no existían. Sin embargo, para favorecer la paz, esos representantes han de lamentar públicamente, cuando sea prudente, los males e injusticias que se cometieron por parte de esas instituciones a lo largo de la Historia. Así mismo, han de resarcir en lo posible, institucionalmente, los daños ocasionados.
No es común observar que los diferentes gobiernos asuman los errores cometidos en el pasado, ni que lamenten las injusticias cometidas en la historia. Sin embargo es una práctica que bien podrían imitar varios gobiernos y parlamentos, a fin de asumir las responsabilidades y a través del resarcimiento dejar de lado aquellos resentimientos que puedan atentar contra la convivencia en paz de los pueblos.