Conocí la Carta de la Paz hace muchos años. A partir de aquel día fui leyendo y estudiando el documento; y me gustaba, pero lo sentía distante. Tuvieron que pasar unos años más para que yo entendiera que el mundo era muy grande y que había mucho más de lo que yo había visto, que había países en guerra y niños muriendo de hambre. Pero me alegraba mucho el saber que había gente que se preocupaba de que hubiera paz y no sólo en los países en guerra, sino también en cada uno de nuestros corazones, con nuestros amigos y en nuestras casas.
En mi voluntariado en la Carta de la Paz una de las cosas más impactantes que he aprendido es que la paz no es ausencia de guerra; la paz es mucho más. Es una armonía entre los seres humanos y la naturaleza, que te lleva a vivir una tranquilidad que te permite percibir los muchos detalles del mundo que te rodea.
Entonces eres sensible y transmites paz. Ser voluntaria en la Carta de la Paz ha sido una gran experiencia en mi vida.