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  ACTIVIDADES EN SANTO DOMINGO
27-4-2010

REPUBLICA DOMINICANA. El Instituto de la Paz Juan F. Pepén, con sede en Santo Domingo, ofreció el pasado 20 de abril una charla sobre la Nueva Masculinidad con Desireé del Rosario  , experta en Derechos Humanos y Género.

Es muy frecuente y casi universal que en el mundo existan relaciones de desigualdad y violencia entre hombres y mujeres. A partir de esta realidad, ¿cómo nos definimos como personas?, ¿anteponemos el ser hombre o mujer, a la condición de ser humano?, ¿tenemos una identidad de género inamovible?, ¿cómo afecta el machismo a la salud, y no sólo mental de casi toda la población?

Construir una sociedad de paz presupone la justicia pero el machismo deforma los vínculos culturales que son los que nos constituyen.

Los estudios sobre género se iniciaron en los años 70, y pretendían ser una reflexión  para buscar un equilibrio entre las relaciones hombre y mujer, una igualdad, una relación horizontal, un llegar a la complementación de potencialidades: ¿cómo democratizar la vida?, ¿cómo tener relaciones más felices y una vida más sana y larga para todos? ¿cómo decidir como pareja desde el compartir y una visión comunitaria?

La nueva masculinidad es un proceso prolongado, que va desde lo individual hasta lo colectivo de los entes sociales, puesto que las relaciones de desigualdad entre hombres y mujeres; la lógica de dominación, de poder, de violencia, de machismo, de opresión e infravaloración de la mujer es un aprendizaje social que debe desaprenderse, debe deconstruirse. 

Conviene una reflexión del tema, a partir de un reconocimiento de la identidad individual de cada persona: ¿qué tanto estamos dispuestos a cambiar para buscar alternativas hacia nuevas construcciones de identidad, desde una coherencia y una equidad de género?

Vivir nuevos modelos de ‘masculinidad’ es un tema de veracidad, de justicia, de lucha contra la opresión. Es un ejercicio que exige la revisión individual de todos (¿qué soy como ser humano, hombre y mujer, y qué valoro como tal?). No puede llevarnos a la confrontación sino más bien, a un replanteamiento de nuestras formas cotidianas de vivir, a liberarnos de la cultura machista, a tener relaciones de horizontalidad, hermandad, solidaridad… Esto exige un aprendizaje donde la igualdad es a partir del reconocimiento de la dignidad y los Derechos de todos.

Para Desireé del Rosario, este camino hacia la nueva masculinidad debe iniciarse a partir de una reflexión sobre los patrones sociales de jerarquización y opresión contra la mujer. Comenta que nuestras sociedades, tal como están organizadas y vinculadas, ni favorecen la amistad, ni el trabajo cooperativo, ni la construcción de la paz; todo lo contrario, castigan a los hombres y a las mujeres que desean salirse del carril de la cultura machista, tan arraigada. Cuando una persona no se comporta como el grupo espera, se le infravalora, rechaza y hasta desprecia o ridiculiza.

Trabajar por un nuevo concepto de masculinidad es ir a contracorriente, sin imponer mis ideales, puesto que pueden haber tantos modelos de ‘nueva masculinidad’ como hombres hay en el mundo.

Hombres y mujeres debemos vivir permanentemente revisándonos: ¿cómo me comporto en función de mis capacidades, de la formación recibida, de los trabajos que realizo? También debemos recapacitar y analizarnos frente al poder que, con frecuencia, nos lleva a sentirnos superiores en lugar de servidores.

Al finalizar la exposición y una vez abierto el coloquio se abordaron otros aspectos del mismo tema: 

•   La paternidad activa está en déficit y en un porcentaje muy elevado la paternidad existente es irresponsable.
•   El rol de madre y padre se aprende y socialmente se construye, no viene determinado por características biológicas o genotípicas.
•   Cómo romper la imposición de cargas sociales y culturales heredadas.
•   El ejercicio del poder en la mujer debe ser desde su identidad femenina y no adoptando modelos masculinos.
•   La valoración del hombre y la mujer es un desafió educativo desde conceptos novedosos como ‘nueva masculinidad’ y ‘nueva feminidad’.
•   El papel de la mujer ha cambiado en el mundo laboral pero no en otros renglones (por ejemplo, Derechos Humanos). En este sentido es un avance, la reforma judicial con la ley de protección  integral a las víctimas.
•   Un tema pendiente a nivel social, la valoración económica de las tareas de la casa.
•   No hay predeterminaciones fenotípicas de género, hay hombres y mujeres. Las características sexuales de cada género no pueden ser tomadas como desigualdad entre las personas. Reconocer en cada persona un tesoro, un ser único e irrepetible.
•   Hay diferencias biológica y psicológicas, pero no neuronales. Según los estudios neurocientíficos más recientes, el cerebro es más plástico de lo que nos imaginamos.
•   La convivencia social, no debe ser autosuficiente, la pluralidad humana y la diversidad de género nos enriquece a todos; complementa y ayuda a construir.
•   Suprimir cualquier jerarquía social abusiva y hegemónica que oprima a otros grupos o personas. 
•   Aprender a tratarnos con igualdad, amistad, utilizando al máximo las potencialidades de cada ser humano.
•   Educar en el amor, desde el amor y para el amor: si se ama es difícil oprimir, irrespetar, violentar.
 


Anna Maria Ollé Borque (Periodista)
R. Dominicana - Santo Domingo

 
 
Desireé del Rosario pertenece al Centro de Estudios de Género, del INTITUTO TECNOLOGICO DE SANTO DOMINGO (INTEC).  
 
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