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ME TOCÓ LA LOTERÍA
02-07-2009
Nacer o no nacer, ¡ésa es la cuestión! Y no es tan banal como parece. Que me alegre de existir o no, que esté convencido de que acabaré convertido en polvo y seré barrido de un escobazo el círculo de los vivos, o de que me espera un destino más agradable en el cielo, la verdad es de perogrullo: yo existo. Provisionalmente, de acuerdo, pero existo. Hic et nunc.
Pero ¿por qué aquí y ahora precisamente? ¿Y por qué yo? ¿De qué dependió que yo existiera? En resumen, ¿qué probabilidades tenía yo de nacer? Muy pocas. Muchas menos, en todo caso, que las de acertar los números de la lotería, lo cual no es poca cosa.
GIORDAN, A. (2000). “Mi cuerpo, la mayor maravilla del mundo”
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