He leído la Carta de la Paz con mucho interés y recordé la conversación sostenido con usted -refiriéndose al Dr. Alfred Rubio- y profesores de filosofía de nuestra universidad. Quedé impresionado por un documento tan lleno de evidencias y tan convincente al mismo tiempo. Me puse a traducirla de inmediato.
Estoy dispuesto a firmar este documento tan importante, porque lo considero un deber que debo cumplir para contribuir al entendimiento común entre los distintos pueblos y culturas y a la Paz mundial.